Cae optimismo entre manufactureros

La incertidumbre en este sector creció de 22 a 42%, según la Encuesta de Competitividad 2009. Para 90% de ellos la principal preocupación ya no es China, sino la dependencia del mercado de EU.
manufactura  (Foto: SXC)
David Luna
CIUDAD DE MEXICO (Manufactura) -

En Estados Unidos (EU) ya existen algunos indicadores tímidos de recuperación, mismos que no se reflejarán en nuestro país sino hasta dentro de varios meses, cuando la demanda empiece a exceder inventarios y se convierta poco a poco en órdenes de producción, pues según datos difundidos por el Banco de México (Banxico), las expectativas de crecimiento de nuestra economía tendrán pendiente positiva hasta 2011.
El próximo año podría no ser más que un pasaje largo y oscuro. Esto se reflejó claramente en el ánimo de los participantes en la Encuesta de Competitividad 2009, que realiza la revista Manufactura, y que presentó una caída en el optimismo de los manufactureros con respecto a lo registrado en nuestra encuesta en años anteriores.
Mientras que 68% de nuestros lectores vieron con optimismo el entorno de la industria en 2006, éste cayó radicalmente año con año hasta caer a 27%. Lamentablemente, reforzando este sentimiento, el indicador de incertidumbre ha ganado terreno entre los lectores, pasando de 22 a 42% en el mismo periodo.
La vapuleada economía mexicana tuvo una estrepitosa caída de 10% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre de 2009 que evidenció la pesada loza de los mercados globales que carga la manufactura, cuyo indicador de producción fue negativo en 16% durante junio pasado y donde el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGIA) destaca el "desempeño a la baja de la fabricación de equipo de transporte, industrias metálicas básicas, equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos".
Sin embargo, pese al desánimo generalizado en torno al corto plazo, es posible suponer, basados en los resultados de nuestra encuesta anual, que no hay mucha variación en la percepción de nuestros lectores con respecto a temas relacionados con las actividades prioritarias del sector.
Por ejemplo, al preguntar sobre cuál consideran que deberá ser el reto principal de la manufactura en México, existe una marcada consistencia en señalar a la inversión en investigación y desarrollo (ID), más allá de mejorar la calidad; incrementar el volumen de exportación; y explotar el mercado interno.
De las respuestas de los lectores también podemos deducir que en el seno de las empresas existen esfuerzos por analizar su entorno y comunicar dichas preocupaciones a toda la organización, y que se están tomando medidas para mantener el nivel de competitividad.
"La base de la competitividad es el elemento humano, por tanto, no podemos tener resultados de clase mundial si nuestra gente no tiene un buen nivel de educación, alimentación, infraestructura, leyes, justicia, posibilidades, valores y demás", comenta uno de los encuestados.
Resulta curioso que no es un tema de capacidad técnica, sino de mercado, el que más preocupa a nuestros industriales. Mientras que, por un lado, 70% de los lectores reconoció a su empresa como una organización competitiva, por el otro -en la pregunta  sobre la principal causa de estancamiento de la industria manufacturera nacional- se destaca como un problema serio la alta dependencia del mercado estadounidense, dejando como asuntos de menos preocupación temas de política gubernamental, incentivos y falta de financiamiento.
En un rápido análisis pareciera que los encuestados se sienten capaces de competir en el mundo, aún con China de por medio -cuya preocupación está sólo en la prioridad de 8.8% de quienes respondieron la encuesta-, pero nuestra herencia histórica de concentración de 90% de nuestras exportaciones en un solo país (el mercado más grande del mundo), más allá de darnos una ventaja, se ha convertido en nuestra peor amenaza.
Podría estar acentuado por la actual recesión económica, pero es un hecho que la diversificación de mercados se refleja como una exigencia para quienes han respondido nuestra encuesta durante los últimos cinco años.
Este enfoque parece consistente cuando preguntamos sobre cuál consideran que debe ser la principal ventaja competitiva del industrial mexicano, pues el tema de posición geográfica queda un poco rezagado de la consideración de producir con valor agregado, sin embargo, ambos indicadores han estado siempre muy cercanos.
Es probable que el tema ‘crisis' contamine las prioridades de los encuestados, pero cabe hacer énfasis en que existen indicadores muy constantes, tal como la consideración de que las esferas políticas en nuestro país no entienden un ápice de las necesidades del sector industrial.
De hecho, la calificación de la infraestructura es considerada por más de 60% entre regular y mala, caso que se repite casi de manera idéntica cuando se pide calificar el desempeño macroeconómico y tecnológico. En este sentido, debido a la consistencia de los datos, no quisiéramos hablar de percepción y realidad, sino de la necesidad de que las instituciones públicas tomen con sentido de urgencia la respuesta a las manifestaciones de desprotección de nuestros industriales frente al exterior.
Sin embargo, más allá de descansar la responsabilidad sólo en las entidades gubernamentales, la encuesta deja dos indicadores que implican la responsabilidad individual y colectiva de los actores de nuestra manufactura.
El primero es la consistente cifra de 60% que en el tiempo han registrado nuestros lectores respecto a la reflexión de que son las mismas empresas las que requieren hacer mejoras para mantenerse competitivas.
El segundo y más significativo, es que la mitad de nuestros lectores consideran que lo que se requiere  -más allá de más tecnología, mejora de procesos y menos reducción en costos- es un urgente un cambio cultural.  Pensar diferente parece una demanda necesaria, pero hacerlo requiere de tiempo y paciencia, de esfuerzos individuales y colectivos, de dirección y estrategia; pero, sobre todo, requiere de empezar a determinar nuevas prioridades
La encuesta anual de Manufactura arroja resultados consistentes con respecto a la necesidad de actuar y de innovar, de trabajar en temas como el valor y la diversidad de mercado. También es claro el pesimismo permeado de la macroeconomía y de la clara desaceleración en el sector.
Para la encuesta del próximo año esperamos que la tendencia sobre la incertidumbre sea un poco mejor y se traduzca en optimismo pese a que, como indicó el Banco Central, será todavía un año de crisis. Esto es, aún estando en el fondo, de tener signos de mejora en otras latitudes, se podría reactivar el movimiento de capitales.
Pero más allá de esto, queda la lección sobre si la manufactura debe o no ser estratégica para el país. Sobre si es el valor agregado y la diversidad de mercados (incluyendo el interno) lo que debe considerarse como estrategia industrial para evitar desaceleraciones tan dolorosas en el futuro.
Nos quedamos con la reflexión de uno de los lectores encuestados: "Mientras no cambiemos nuestra forma de pensar y no nos hagamos responsables por nuestros actos, siempre en espera de que alguien más resuelva nuestros problemas (gobierno), no podremos crecer como personas y mucho menos como país; eso es lo que realmente afecta a la competitividad".

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