Nuevos modelos ambientales

La descarbonización es vista como un área de desarrollo para los fabricantes de equipo industrial.
Contaminación  (Foto: AP)
David G. Luna
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Por un lado, la presión social. Por otro, la conciencia empresarial. Al final, todos los caminos llevan a un lugar: la sustentabilidad ambiental.


Las manufactureras están (o deberían estar) cumpliendo hoy con la demanda de garantizar que sus productos no sean dañinos con el ambiente. Por ejemplo, los automóviles buscan la manera de incorporar tecnolo-gías que disminuyan la emisión de gases contaminantes a la atmósfera; los dispositivos personales incluyen piezas con materiales que puedan ser reciclables, remanufacturables o con un periodo de degradación sea menor.
Cumplir con las metas de reducción de la huella de carbono de un producto no se debe mirar en el producto en sí mismo; el proceso de producción es crucial.


Esto ocurre básicamente en dos arenas: primero está la oportunidad de invertir en sistemas y dispositivos industriales más eficientes en consumo de energía (aunque esto, en ocasiones, prometa un retorno de inversión más tardado). La consigna es contar con sistemas que permitan encontrar los picos y valles clave en el consumo de energía de toda una línea de producción a partir de cada uno de sus dispositivos de campo.


En la manufactura los esfuerzos de reconversión tecnológica se debe ver como una oportunidad para contribuir con el cuidado del medio ambiente. A las empresas que fabrican tecnología y equipos industriales les toca una parte importante de esta responsabilidad.


Lo anterior está cambiando, no sólo la estrategia de ventas de las firmas sino que está remodelando por completo su estrategia y modelo de negocio. ABB, empresa de origen sueco y suizo proveedora de sistemas de automatización, de energía y de potencia, es un buen ejemplo.


Durante una charla con Enrique Santacana, gerente para la región de Norteamérica de ABB, me comentaba que estas nuevas tendencias les han abierto ventanas de oportunidad; aunque el negocio de esta firma europea es la electricidad, hoy se encuentran en un campo de intersección entre el conocimiento de los materiales (sus cualidades físicas en electricidad y electrónica, así como su consistencia y capacidad de conducir) y los sistemas de información (recolección y administración de datos para ser utilizados en la toma de decisiones en tiempo real).

En el primer campo, abb tiene más de 100 años de experiencia -edad similar a todas las empresas que se mueven en los diferentes mercados de la energía y la automatización como Siemens, General Electric, Schneider Electric, Rockwell Automation y Emerson, por citar sólo algunos-. En el segundo están apenas incursionando y de manera vertical con el respaldo de socios tecnológicos clave (como IBM, HP y Cisco) o con la adquisición de empresas con aplicaciones muy enfocadas, pero que pueden incorporar a su cartera tecnológica (como la reciente adquisición de Ventyx por 770 millones de euros).


Santacana es un ejecutivo de amplia trayectoria en el mercado de la energía, miembro del Institute of Electrical and Electronic Engineers (IEEE), la National Society of Professional Engineers (NSPE) y miembro de la Junta de Gobierno de la National Electrical Manufacturers Association (NEMA). Él mismo reconoce que operaban un negocio de automatización de energía y potencia que funcionaba por sí solo, pero que por requerimientos de sus mismos clientes y de la presión social, han evolucionado para que su propuesta tecnológica se enfoque a la ‘producción verde'.


Para ello, la firma recluta personal con capacidades y habilidades distintas, con un tipo de visión diferente al que acostumbraron por muchos años y que se sostenía en equipos basados en leyes físicas de la naturaleza. Hoy, se busca en los nuevos empleados conocimientos técnicos en cibernética y con una clara convicción del cuidado ambiental. La velocidad del negocio también es distinta ya que el mercado de la informática es mucho más ágil y con cambios mucho más frecuentes en nuevas versiones, sobre todo si se compara con mercados más lentos como el del hardware para sistemas de energía y automatización.

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La descarbonización de la industria es vista como un área de desarrollo para el crecimiento de las empresas fabricantes de equipamiento industrial; empieza a ser un indicador o argumento de compra para sus clientes, que buscan establecer procesos de producción más eficientes y efectivos que, además de cumplir con la reducción de costos, también contribuyan a la disminución de su, cada vez más observada, huella de carbono.

ABBL no es la única empresa que está virando su estrategia de negocio (y de mercadeo) para cumplir con una etiqueta ‘ambientalista'. Más allá de presiones regulatorias (normativas) y sociales, cada fabricante debe evaluar el incorporarse a la carrera ambiental. Es un hecho que, de no sintonizarse con esta tendencia, en algunos años, la brecha podría dejarlos imposibilitados para competir en un mercado regido por el impacto ambiental. 

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