¿Para qué “normalizarnos”?

Las empresas que acrediten su calidad elevarán su competitividad.
Hasta el momento más de 635,000 empresas e instituciones se  (Foto: )
Julia Martre

La normalización es, hoy en día, “la herramienta técnica más importante no arancelaria para la promoción y defensa de los productos, las inversiones y los empleos en el país, sobre todo frente a la piratería y los productos fuera de norma”, aseguró Juan Manuel Chaparro, presidente de Fomento Industrial del Sector Metal Mecánico de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).

Sin embargo, de las casi 900 normas que rigen a nivel nacional, seis de cada 10 no han sido actualizadas a las exigencias vigentes en el país. Incluso, algunas de ellas fueron creadas desde 1994 con la entrada del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).

Una de las primeras consecuencias de este rezago en la normatividad para comercializar los productos es, según la tesis del dirigente empresarial, que al menos 20% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional “está cubierto por piratería. Es el hueco que tomó el mercado externo porque no pudimos defender, vía normalización, nuestros productos”.

Pero no sólo el empresariado tiene influencia en ese resultado, agregó, también toman parte “las dependencias gubernamentales como la Administración General de Aduanas (AGA) por no hacer su trabajo, y la falta de recursos humanos en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para la inspección de mercancía”.

Para comenzar a remediar el problema la Canacintra, junto con la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), promoverá acciones “para fortalecer el sistema de normalización del país”. Por ejemplo, recolectarán firmas de todos los sectores para el llamado “Pacto Nacional de Acreditación” con el fin de fortalecer el sistema normativo y salir del rezago existente.

La campaña, que se espera rinda frutos este mismo año, consistirá en “instruir” a las dependencias y entidades públicas como Profeco, el Sistema General de Aduanas y la Dirección General de Normas de la Secretaría de Economía (SE) para utilizar los laboratorios y organismos de certificación y unidades de verificación acreditados por EMA.

Esto, explicó Chaparro, “le dará al usuario confiabilidad, y a las empresas que fabriquen bajo norma les va a dar mercado y nivel de competitividad”.

Además exigirán que vigilen el cumplimiento de las NOM y las NMX. “Con eso no nos hacen nada los extranjeros fuera de norma”. Por otra parte, lo fabricantes serán exhortados a que actualicen sus normas y, si no tienen, hacerlas.

De cumplirse con éstas, el representante de Canacintra considera que “al menos en los primeros dos años recuperaremos 5% de lo perdido”.

Por su parte, la SE, a través de la Dirección General de Normas, también realiza un programa relacionado con el sector gubernamental de la Unión Europea encargado de la normatividad para analizar cuáles son las normas que rigen en aquellos países y en México, y armonizarlas.

Francisco Ramos Gómez, titular de dicha dependencia, explica que este programa está dirigido a “todo el universo de productos” que se comercian entre la Comunidad Europea y México. De hecho, empezó a aplicarse a principios de este año y durará tres más.

“Estas normas se deberán difundir entre los sectores industriales y los consumidores, además de hacer estudios de manera que ninguna de ellas pueda jugar el papel de una barrera comercial”, dijo. Se espera que esto facilite el intercambio comercial al tiempo que se aprovecha la experiencia internacional.

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