Nos comen el mandado

China se ha convertido en el segundo proveedor de insumos para México.
Salvador Izquierdo

Uno de los grandes beneficios que se esperaba de la apertura comercial era el impulso a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) que ofrecen insumos a los corporativos transnacionales.

Para Arnulfo Gómez, asesor en comercio exterior internacional y ex consejero comercial de México en Canadá, Costa Rica y países escandinavos, la falta de resultados se debe a que la apertura comercial no fue complementada con programas, proyectos ni estrategias que permitieran aprovechar las ventajas negociadas.

El objetivo de los tratados de libre comercio y la apertura comercial –dijo– era añadir valor a la región a fin de generar empleo, inversiones y elevar el nivel de la población; sin embargo, hoy estamos viendo que China se ha convertido en el segundo proveedor de México mientras nuestras exportaciones a ese país no representan ni 1% del total.

A nivel nacional, la industria maquiladora tiene un mercado potencial para los proveedores nacionales y extranjeros de 50 mdd anuales, sin embargo, las empresas mexicanas no están entrando a esa cadena productiva, por el contrario, China les está comiendo el mandado, pues tan sólo el año pasado, México le compró 24,000 mdd en insumos, según datos de la Comisión de Comercio Exterior de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Entre los principales productos chinos que se importan están las máquinas automáticas para tratamiento o procesamiento de datos digitales, portátiles, circuitos modulares, aparatos emisores con dispositivo receptor incorporado y equipo móvil.

El informe de comercio exterior de Concamin señala que de 2000 a 2006 las importaciones de productos chinos por parte de México se incrementaron 749%, lo que, en opinión de Arnulfo Gómez, implica de que la propuesta inicial de “acumulación regional” ha degenerado en “acumulación extraregional”.

“Las empresas asiáticas han llevado a cabo programas que les permiten añadir valor a la exportación con incorporación de tecnología, en tanto que las pocas ventajas que tiene México siguen siendo la logística y algunos costos de transacción”, menciona.

Ante este panorama, el especialista urge a realizar una verdadera reestructuración de las actividades de las instituciones encargadas de promover las exportaciones y acabar con la improvisación que se refleja en la falta de proyectos que beneficien las cadenas productivas y, por tanto, a los empresarios.

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