Centroamérica: opciones en bloque

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El nuevo decreto tiene que ver con inventarios e importacion
Uriel Naum

La competencia entre países emergentes por atraer inversión foránea es cada vez más feroz, sobre todo cuando se trata de divisas que generan empleo directo y promueven el desarrollo local, como lo vienen haciendo las maquiladoras desde la década de los 70, principalmente.

Mucho se ha hablado de China en los últimos años tratando de explicar la fortaleza de su planta productiva y la amenaza que representa para otros países, pero pocos estudios han abordado el papel que juega Centroamérica en el actual entorno maquilador y cómo puede modificar, en el mediano y largo plazos, la realidad de esta industria.

Sobre el tema hay dos cosas que preocupan: La migración de plantas a esa región y la competencia que, por ventajas locales comparativas, pueden representar firmas ensambladoras similares a las ubicadas en México.

Para Héctor Herrera, socio líder de comercio exterior de la consultora Pricewaterhouse Coopers, en la actualidad hay una percepción equivocada de que está migrando la industria manufacturera de exportación, pues hasta noviembre de 2006 el país exportó 230,000 mdd, de los cuales 81% correspondieron al sector manufactura, y de este pastel 67% pertenece a las IMMEX, como ahora se les llama en la legislación a las maquiladoras. "Hay ramas específicas en las que sí hemos perdido competitividad, sobre todo a raíz de la aparición de China en el escenario mundial. En este momento, más que emigrar, las maquiladoras están regresando, principalmente por los costos de flete y los tiempos que marcan el mercado de abastecimiento y de destino".

No obstante lo comentado por Herrera a Manufactura, en noviembre pasado el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) hizo público que, en los últimos cinco años, 819 maquiladoras abandonaron el país y se mudaron a Asia y América Latina. La causa: Es menos costoso producir en esas zonas.

En realidad ambos tienen un poco de razón, pues efectivamente no hay tanta migración de ensambladoras como sucedió posterior al estancamiento económico mundial de 2001 —en 2003 Daniel Romero Mejía, ex presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIME), aseguró que un año antes cerca de 200 maquiladoras se trasladaron a Centroamérica y China, se cancelaron 530 programas sectoriales y 15 ramas se retiraron de México—, pero al mismo tiempo se sigue dando en menor medida este fenómeno y no sería prudente quedarnos de brazos cruzados. Sobre esta situación, Mario Hernández, socio de impuestos de KPMG en Ciudad Juárez, Chih., comenta: "Hasta antes de 2000 teníamos crecimientos en algunas ciudades de 10 o 12%, pero con la crisis económica se fueron muchas plantas. En algunos casos, como en el de Juárez, no emigró un gran porcentaje de maquiladoras, pero sí disminuyeron las jornadas de trabajo y, por lo tanto, hubo recortes importantes. En la actualidad el nivel de empleo en la maquila es similar al de 2000, lo cual es positivo. Ya es raro que escuchemos que cierran plantas o que se van. Se sigue dando, pero no como hace un par de años".

De acuerdo al registro de las ensambladoras que han dejado el país recientemente, en octubre de 2006 se confirmó la salida de la firma Greather, que daba empleo a 1,000 personas y trabajaba para la compañía Sun Apparel, una de las tres distribuidoras de pantalones más grandes del mundo. En ese mismo mes, Milwaukee Tool Met Comex anunció su salida de Tamaulipas y por lo tanto del parque industrial Finsa, complejo que tres años antes había sido puesto en marcha para dar servicio a esta empresa y a sus proveedores nacionales. En este sentido, llevar a cabo acciones en este momento no sólo permitiría evitar fuga de plantas, sino también ser una mejor opción para nuevas inversiones. Saber qué les está ofreciendo Centroamérica a los inversionistas debiera ser una primer medida.

¿POR QUÉ EL ÉXODO?
Para Clemente Ruiz Durán, autor del artículo Reorganización industrial: El nuevo perfil tecnológico en México, la fuga de capitales de los 80 fue remplazada por la relocalización de empresas. "Por desgracia —menciona Ruiz en su texto—, este proceso no parece ser una cuestión transitoria, sino más bien la punta de un iceberg que muestra la necesidad de impulsar una política económica mediante acciones conectadas entre el gobierno y el capital privado". Dos cosas hay que destacar sobre esto: La búsqueda constante del capital extranjero, léase en este caso maquiladoras, de mayores y mejores ventajas y una posible solución para amarrar a esos capitales, que sería un trabajo conjunto entre autoridades y compañías para poner en práctica políticas al tamaño de sus necesidades.

Sobre esto último vale la pena mencionar que la Asociación de Maquiladoras de Exportación de Yucatán ha venido comentando en diversos foros que en los últimos cinco años esta industria descendió más de 60% en la entidad a consecuencia de la falta de estímulos fiscales y apoyos gubernamentales —en el primer semestre de 2006 se cerraron cuatro maquiladoras en la zona—.

Retomamos este punto de los incentivos, ya que para Mario Hernández es uno de los motivos por los que las plantas se han mudado a Centroamérica: "Los inversionistas con los que platico consideran que para penetrar el mercado americano lo mejor es establecerse en México, o bien, en Centroamérica, pues es como estar en el patio de la casa. ‘Si algo pasa estoy cerca de la casa matriz’, así piensan las empresas. Pero en particular se van a El Salvador, Nicaragua u Honduras por la política económica que traen esos países y que tiene que ver con incentivos, exención de impuestos y facilidades administrativas". Este último tópico es uno de los que genera grandes dolores de cabeza al empresariado, lo que quedó constatado en la mesa de trabajo "Competitividad y crecimiento" que tuvo lugar en la pasada Convención Nacional de Industriales, donde los embajadores de Finlandia y Nueva Zelanda hicieron énfasis en la tramitología como un factor que ahuyenta la inversión extranjera directa (IED). Para Eliel Amaya, especialista en comercio exterior de Pricewaterhouse Coopers, no hay obstáculo alguno en materia de exportaciones, incluso, en cuanto a simplificación y tramitología, pero donde se tiene que trabajar es haciendo la importación más eficiente, pues las firmas requieren llenar 64 campos, cuando en otros países son 15 en promedio.

Héctor Herrera considera que Centroamérica está haciendo lo que México hizo hace muchos años, es decir, está dando subsidios, incentivos y estímulos como el no pago de predial o de agua. Esto ha hecho que inviertan en la región firmas reconocidas como GAP o Banana Republic, por ejemplo. En el país hay un esfuerzo similar, pero a nivel municipal y, en el mejor de los casos, estatal, sin que esto tenga un impacto nacional.

Esta oferta de beneficios revela, en parte, la nueva configuración territorial de la maquila. El movimiento de plantas ensambladoras ha sido del centro al norte del país, y del norte al sur, hasta llegar a Centroamérica. Clemente Ruiz explica la primera etapa de este traslado: "En materia de reestructuración espacial, la primer característica ha sido la descentralización de la Ciudad de México y su área de influencia, piedra angular de la industrialización endógena, hacia las nuevas regiones de industrialización en el norte. Estas regiones fueron la base de la nueva estrategia de exportación, mediante operaciones de maquila, del complejo industrial de Monterrey y de la región centro-occidente, donde se instalaron plantas de nuevos productos electrónicos, aparatos electrodomésticos, autopartes y aeronáutica".

La fase posterior, la de la migración hacia estados del sur como Yucatán y Chiapas, así como a Centroamérica, se entiende como un fenómeno motivado por una mano de obra más barata e intensiva, pero también por otros factores que Mario Hernández, de KPMG, apunta: "Comenzó a suceder que la gente de algunas ciudades ya no quería incorporarse a este sector. En Ciudad Juárez, por ejemplo, llegaban plantas requiriendo 1,000 o 2,000 empleados y no había personal. Recuerdo que contrataban camiones que traían y llevaban gente de Veracruz en ciclos altos de venta. Con el tiempo esto se hizo incosteable y hubo quien pensó en Centroamérica. Así se fueron yendo las empresas cada vez más hacia el sur". Como era de esperarse, la demanda de fuerza laboral originó que creciera el número de bonos, prestaciones, premios, incentivos y se inventaran nuevas cláusulas para una mayor remuneración, produciendo un efecto de incosteabilidad financiera.

Hernández menciona que Centroamérica también les ofrece un territorio cercano, una cultura similar a la de México e infraestructura muy parecida a la de las principales ciudades del país. Señala que el mismo tiempo que hace una persona de la sierra de Chihuahua —donde se han instalado últimamente ensambladoras para no competir con otras empresas por mano de obra—, es el que se hace de Tegucigalpa, Honduras, a Detroit, Estados Unidos (EU).

Curiosamente, el aumento en el movimiento de plantas tuvo lugar en un momento en que se conjugó el estancamiento económico mundial con políticas de integración regional en América Central y mesas de negociación para concretar acuerdos de libre comercio, lo que terminó de inclinar, en algunos casos, la balanza en favor de esta región en los últimos años.

PESO REAL
Centroamérica es una región de 509,000 km2, lo que equivale a una cuarta parte del territorio mexicano. Su producción representa 3% de la latinoamericana y 13% de la de México.

El PIB más grande es el de Guatemala (32,000 mdd), pero es Costa Rica el país con mejor calidad de vida de la región (su PIB per cápita es de 4,000 dólares). Por cierto, de acuerdo al Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), este país está cinco posiciones mejor ubicado que el nuestro en el ranking de competitividad mundial y, una mala noticia para México, con excepción de El Salvador, en 2006 todos los países de la zona mostraron mejoría en este rubro.

En los últimos siete años, han sido Costa Rica, Honduras y República Dominicana los que mayor estabilidad y crecimiento económico anual han tenido (4.1, 4.2 y 5.2%, respectivamente) y los que mayor IED han captado. En el caso de Costa Rica, su desarrollo maquilador no se entendería sin la llegada de la electrónica Intel en 1997, misma que ha logrado conformar una cadena de abastecimiento muy atractiva tanto para firmas nacionales como extranjeras —Altor, Sawtec, Protek, SBD Global, Acer, etcétera—. Para darnos una idea de su peso económico, en 1999 las exportaciones de la compañía representaban 37.7% de las ventas al exterior de Costa Rica. Intel es hoy en día la compañía exportadora más grande de Centroamérica con ventas anuales que rebasan los 1,300 mdd.

En 2000 no sólo nuestro país alcanzó una cifra récord en cuanto a número de empleos (1,400,000) y plantas de ensamble (3,500), también nuestros vecinos del sur observaron cifras históricas en ambos rubros, gracias al crecimiento de 4% anual de la economía estadounidense: Costa Rica, 62,882 y 230; El Salvador, 55,053 y 231; Guatemala, 81,007 y 281; Honduras, 103,006 y 222; Nicaragua, 16,412 y 24; y República Dominicana, 223,990 y 548, respectivamente.

Ya desde mediados de los 90 era evidente que las ramas maquiladoras de mayor peso serían la de confección y, en menor medida, la electrónica y de alta tecnología. En ese periodo 80% de la maquila de la región estaba vinculada al sector textil, exportando 90% de su producción a EU. La tendencia no ha cambiado mucho. Tal auge de la industria del vestido no se podría explicar sin la entrada en vigor, en 1984, de la Ley para la Recuperación Económica del Caribe (ICC) —en ella EU daba preferencias arancelarias a ciertos productos de la zona— y el Sistema Generalizado de Preferencias que data de 1974.

Podemos decir que ambos programas fueron un antecedente que ayuda a entender el auge maquilador de Centroamérica, pues aunque éstos excluían a la rama textil de sus preferencias, dieron pie a que a partir de 1986 se iniciara una serie de acuerdos bilaterales entre EU y cada país centroamericano en materia de vestido.

Josefina Morales, en su artículo "La industria maquiladora en México y el Caribe", tipifica cuatro tipos de maquiladoras de la confección que operan en la región, de acuerdo a su grado de complejidad: Confección-acabado-empacado; corte-confección-acabado; corte-manufactura-accesorios, y lo que se conoce como paquete completo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha hecho múltiples llamados para que la industria maquiladora de Centroamérica mude sus procesos a este último nivel de manufactura, considerando que es ahí donde más valor se le añade a las piezas y mayor derrama económica existe, sin que haya tenido mucho eco en el sector. En las llamadas zonas francas, que se definen como áreas de territorio nacional extra-aduanal previamente calificadas, sin población residente y sujetas a un régimen especial donde pueden establecerse compañías nacionales y extranjeras dedicadas a la exportación, sigue predominando el primer y segundo modelos de maquila.

Salvo en el caso de Costa Rica, la mayoría de las firmas asentadas en estos lugares son asiáticas, principalmente coreanas, que vieron en las zonas francas mano de obra intensiva de bajo costo y ventajas arancelarias. Por cierto, algo muy relevante que no se puede perder de vista, es el hecho de que tales ventajas podrían ir en detrimento después de que en 2004 disminuyeron los aranceles para el vestido, y las compañías asiáticas ya no verían en esto un elemento más para invertir en la zona, sobre todo considerando que, de acuerdo a la OIT, las firmas asiáticas suelen tener múltiples problemas con la planta laboral centroamericana, lo que se traduce en menor productividad fabril.

AMPLIANDO VENTAJAS
Es claro que con el transcurso de los años algunas ciudades de Centroamérica se han beneficiado del desarrollo y aprendizaje maquilador, pero también es verdad que no ha sido un proceso homogéneo que favorezca a todas las empresas ni mucho menos a todas las ramas industriales. Como bien señala Clemente Ruiz en su texto, la competitividad de estos y otros países se sigue basando en el paradigma de los costos más que en el de innovación. En un estudio de la OIT que lleva por nombre "La industria maquiladora centroamericana" esto queda más que claro. En él se le preguntó a un gerente de planta de Honduras sobre los factores de competitividad de la región. Su respuesta fue: "No perdamos el tiempo en discusiones. Nosotros (las firmas estadounidenses) venimos atraídos por el diferencial de costos de mano de obra. Los coreanos vienen por las cuotas textiles". En este sentido, México tiene el reto de apuntalar aquellas ventajas que van más allá del tema de costos.

Por ejemplo, nuestra industria maquiladora es más diversificada que en los países vecinos, lo que nos da otro tipo de ventajas. Una de ellas es contar con ramas como la automotriz que generan valor agregado, requieren mano de obra especializada mejor remunerada, la derrama tecnológica llega hasta la base de proveedores, alientan la conformación de agrupamientos industriales complejos y promueven filosofías y técnicas de clase mundial como lean manufacturing, six sigma, just in time (JT), círculos de calidad, etcétera. El mismo Clemente Ruiz menciona que en México ha tomado mayor peso la industria de alta tecnología (electrónica, farmacéutica, biotecnología, aeronáutica, etcétera), que se caracteriza por tener un importante grado de inversión y desarrollo, y existir interacción entre centros de investigación y universidades. "Hoy el país tiene una gama de nuevos productos capaces de competir en la economía global gracias al crecimiento de industrias de alta tecnología y tecnología media que han desplazado poco a poco a las basadas en baja tecnología y en recursos naturales (textil, calzado, alimentos y bebidas, etcétera)". Héctor Herrera está de acuerdo con esto y añade que el país tiene en la actualidad un papel relevante en la calidad de los productos, y propone seguir trabajando en esta ventaja. Otro elemento de competitividad es el aprendizaje que nos ha dado cuatro décadas de procesos de maquila, cosa que no sucede en Centroamérica, donde el establecimiento de está industria fue hace no más de 20 años, logrando un verdadero dinamismo hasta los 90. "A través de los años —comenta Hernández—, la maquila local se ha convertido en un sector más sofisticado. Los mismos empleados han tenido que prepararse y hoy tienen una educación técnica y un aprendizaje que beneficia la operación de la maquila frente a otros competidores". Por su parte, Clemente Ruiz considera que el hecho de repetir experiencias puede promover, a su vez, una experiencia generalizada que mantenga la transformación tecnológica con base en la innovación regional, mientras que Héctor Herrera asegura que la industria aeronáutica que está entrando a México demuestra que hay una tendencia por tener un sector exportador más tecnificado.

También hay que considerar que entre 45 y 60% de las maquiladoras centroamericanas son de capital local, al igual que la mayoría de las zonas francas, que fueron construidas con base en las necesidades que se presentaron durante el periodo de sustitución de importaciones, lo que quiere decir que ni el conocimiento maquilador internacional es el mismo ni toda la infraestructura está planeada para generar una plataforma exportadora.

Adicionalmente, mientras en Centroamérica la proveeduría de materias primas y servicios es relativamente baja, en México se estima existe un mercado para los distribuidores de 60 mdd, de acuerdo al CNIME. De hecho, hay quien ve en la maquila asentada en naciones centroamericanas una oportunidad para expandir nuestro comercio en todo el continente.

Después de todo lo anterior, la gran incógnita es si debemos ver en Centroamérica un aliado o un adversario. Mario Hernández nos da la respuesta: "Debemos ver a esa región de ambas formas: Como un aliado considerando que estamos compitiendo contra los bloques de Asia y Europa y, desde un punto de vista individual, tenemos que entenderla como un competidor más, dado que ambos estamos disputándonos IED". La experiencia y el peso económico de la maquila nacional sitúan a México en una posición privilegiada. Tomar la estafeta sectorial y hacer equipo con los países del sur puede fortalece nuestra industria y, al mismo tiempo, beneficiar a toda la región.

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