Robots: soluciones a la mano

Un ejército de 140,000 equipos con inteligencia artificial se suman a las tareas de planta cada
En algunos países los robots se usan desde hace 35 años, en
Dino Rozenberg
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Aunque tienen una presencia cada día más frecuente en las plantas industriales, ver un robot en acción sigue siendo un espectáculo: Sus movimientos suelen ser rígidos (mecánicos), pero se ven implacables y perfectamente decididos a la hora de repetir una y otra vez sus tareas —siempre igual, sin distraerse y sin equivocarse—. No es una frivolidad decir que su silueta es muy fotogénica en las líneas automotrices, cuando los equipos de gran tonelaje trabajan alrededor de una carrocería, soldando dentro y fuera y dejando a su paso un reguero de chispas.

Pero no sólo se dedican a soldar automóviles. Los robots industriales pintan y sueldan refrigeradores y bicicletas; ensamblan circuitos electrónicos; sujetan o separan piezas metálicas en máquinas de control numérico; empacan, paletizan y transportan productos terminados; cortan y doblan lámina, y realizan un sinnúmero de tareas. En algunos países ya hacen cirugías a distancia, cortan carnes y ordeñan vacas. Ya se los puede ver en empresas que fabrican y empacan productos de consumo, como refrescos, galletas o artículos de higiene personal. A veces están rodeados de seres humanos que llevan y traen los materiales que necesitan o han procesado. En otras plantas más avanzadas, en cambio, pueden verse muchos robots que se complementan y pocas personas que se ocupan de controlar la operación.

A PASO DE ROBOT

México no es ajeno al avance de los robots industriales, aunque su despliegue ha sido muy disparejo. Algunas industrias los adoptan sin prejuicios, y otras ni siquiera se han acercado a evaluar su contribución a la productividad. Aunque no existen estadísticas demográficas, se estima que su población no pasa de los 11,000 ejemplares. Con todo, su número sigue creciendo a buen paso y, según algunos proveedores, en los últimos cinco años se ha duplicado debido al empuje de las empresas internacionales.   

“El mercado tradicional de ABB es el automotriz —dice Gustavo Sepúlveda, gerente de la División Robótica de ABB México—, es decir, tanto armadoras como General Motors (GE), Ford, Chrysler, Nissan, como los tier one, que son los proveedores de partes y componentes originales. Las principales aplicaciones son soldadura de punto, pintura, fundición, soldadura de arco, rebabeo, manejo de líneas de prensas y una más reciente conocida como hemming. Esta última permite doblar algunas partes automotrices como puertas, cofres o toldos: En lugar de dobladoras tradicionales, el robot utiliza rodillos para hacer presión sobre la pieza y realizar la tarea”. Sepúlveda comenta que en los últimos años se ha notado un repunte del uso de robots en empresas de bienes de consumo y fabricantes de productos alimenticios y de belleza e higiene personal y medicinas. Las principales aplicaciones en este caso son paletizado y empaque.

UNA DÉCADA DE AUTOMATIZACIÓN

Hay países donde los robots se utilizan con más frecuencia y en ciertas industrias. Esto se explica por una aplicación más temprana en algunas regiones y, quizá, una mayor acumulación de experiencias. En algunos lugares los robots se usan desde hace 35 años, mientras que en México hace poco más de una década. “Estimamos que en el país se utilizan en 80% de las aplicaciones comunes de los países pioneros en estos temas —añade Sepúlveda—. También es un hecho que muchos proyectos que se realizan en México utilizan tecnologías iguales o similares a las de su casa matriz. ABB México se ha dedicado todo este tiempo a atender el negocio de la robótica. Actualmente contamos con una base instalada de aproximadamente 2,000 robots en el país.”

Javier Campos Manríquez, director general de Fanuc Robotics México, explica que el uso y la difusión de los robots industriales inició no tanto como una manera de bajar costos, sino por la necesidad de alcanzar una calidad homogénea y garantizar la repetitibilidad, es decir, que todas las piezas o componentes se hicieran igual y cumplieran con las mismas normas. En México, las aplicaciones más tempranas se relacionan con las cabinas o túneles de pintura —donde existían restricciones en materia de medio ambiente y salud ambiental—, soldadura por resistencia y, una gran triunfadora, la soldadura de arco eléctrico.

¿Es válida la idea de que una mano de obra barata hace innecesarios los robots? ¿La misión de estas máquinas
automáticas es sustituir al trabajador y abaratar la producción? Aunque muchos empresarios están convencidos de estos argumentos, el error es evidente.

“La principal ventaja de usar robots no es el costo laboral sino la calidad del proceso —comenta Sepúlveda—, esto es, la precisión, repetibilidad y productividad industrial. El margen de error es muy pequeño y resulta práctico repetir el mismo proceso una y otra vez durante las 24 horas del día. La estrategia de solución se integra a modelos de automatización e instrumentación que buscan mejor calidad, cumplimiento de normas, rastreo de lotes, etcétera. Otro aspecto importante es la flexibilidad, pues en una misma celda, los robots ABB son capaces de manejar cambios en las formas y medidas de las piezas a manejar. La mayoría de los robots tienen seis ejes de libertad o movimiento, aunque en el caso de la paletización se pueden utilizar otros más sencillos de cuatro ejes.”  Los expertos explican que la adopción de robots es bien entendida en las empresas globales, que suelen administrar sus tecnologías de una manera más racional debido al conocimiento y experiencias que tienen en diferentes latitudes. Por eso son las más rápidas en incorporarlos a sus líneas de producción.

Las empresas mexicanas más pequeñas y de estructura familiar, en cambio, suelen tener menores conocimientos y, por lo tanto, enfrentan más dudas a la hora de tomar decisiones de inversión o reconversión industrial. Son las que requieren más información y apoyo por parte de los técnicos y proveedores de equipo y soluciones.

“Los industriales tienen que aceptar que incorporar un robot no es un lujo o una excentricidad, algo que deba llamar la atención —añade Campos—. Mientras ellos se tardan en tomar la decisión, en China se utilizan por millares porque los necesitan para participar en industrias demandantes como la automotriz, maquinaria y electrónica. Se han dado cuenta más rápido que no es un asunto de mano de obra cara o barata, sino de calidad en los procesos y los productos terminados”.

El directivo de Fanuc Robotics asegura que, en esta materia, los proveedores de soluciones y los integradores tienen que luchar con prejuicios muy arraigados. “Los inversionistas extranjeros que vienen a México ya los traen incorporados a los procesos. En su lugar, muchas empresas nacionales carecen de una mentalidad innovadora y son renuentes al cambio. Suponen que todavía podrán sobrevivir haciendo las cosas como siempre se han hecho. Les advertimos que si no dan el paso, un día quizá tengan que cerrar. Y ya ha sucedido.”

Muchos industriales mexicanos no están acostumbrados a hacer inversiones en tecnología y suelen esperar un retorno agresivo y de corto plazo. Se trata de empresas que quieren seguir haciendo las cosas de manera manual, improvisando, cuando los mercados de proveeduría se vuelven más exigentes en términos de acabados, nuevos materiales, normas, especificaciones y tolerancias. Esa falta de iniciativa quizá explique que, después de varias décadas de maquiladoras fronterizas, la proveeduría nacional no represente ni siquiera 5% de sus exportaciones.

FLEXIBLES Y ESPECIALIZADOS

Aunque en apariencia los robots industriales se han mantenido sin cambios durante muchos años, lo cierto es que cada generación incorpora innovaciones que los vuelven más flexibles, productivos y seguros. Para Sepúlveda, de ABB México, novedades de los últimos años son sistemas de visión, como el ABB True View, que incluye una cámara a través de la cual el robot puede “ver” las piezas y ajustar sus movimientos para tomarlas con el griper y trabajar sobre ellas aunque no siempre se le muestren en la misma posición. También se incorporan sensores que miden la resistencia de las piezas y permiten al equipo administrar mayor o menor fuerza para realizar sus tareas. Esto es contrario a lo que se venía haciendo, donde el robot aplicaba por lo general la misma fuerza. El ejecutivo de ABB asegura que la firma ha enriquecido la variedad y flexibilidad de los robots: “Si hace unos años era básicamente el mismo robot el que trabajaba en soldadura de punto, prensas o manejo de materiales, ahora existen robots especializados en prensas, en soldaduras o en ensambles. El diseño es casi a la medida de las aplicaciones, incluyendo herramientas y accesorios. Así, ABB tiene en su portafolio alrededor de 25 modelos de robots que soportan cargas de 5, 10, 40 kilogramos y hasta más de media tonelada.”

La tecnología para instalarlos, programarlos y darles mantenimiento también se ha facilitado y está al alcance de cualquier profesional o técnico capacitado. ABB, Fanuc y otros fabricantes venden los robots solos o como soluciones llave en mano, listas para echarse a andar.

Campos, de Fanuc, señala que los precios han venido bajando de manera consistente, y que si hace 10 años un modelo mediano podía costar entre 100,000 y 120,000 dólares, ahora está en el rango de los 40,000 y 50,000 dólares, lo que para consumidores de grandes volúmenes puede reducirse a 30,000. Pero si los precios han bajado, los empresarios tampoco deben creer que un robot hará milagros. Hay empresas que no están preparadas para recibir la robótica y deben actualizar sus antiguos procesos e implantar mejores prácticas. Los especialistas señalan que los robots deben instalarse en un medio donde contribuyan a la productividad, y que no se conviertan en un cuello de botella o un elefante blanco.

“Si un industrial quiere mejorar su competitividad —concluye Campos—, la robótica puede ayudarle siempre y cuando también haga una inversión para actualizar el resto de los procesos. El robot no resuelve los problemas, pero cuando las cosas se hacen con inteligencia, el resultado es fantástico.”

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