Envasado ascéptico: adiós a los químicos

Brasil es el único país de América Latina donde se ha implementado esta tecnología.
En el llenado de bebidas consiste en la esterilización del e
Nancy García

Ya sea una leche saborizada, una sopa instantánea o una bebida isotónica, cualquier alimento procesado debe garantizar al consumidor cualidades organolépticas (color, sabor, aroma y textura) que demuestren su frescura y que inviten a la compra.

Para esta necesidad la industria alimentaria ha desarrollado varias soluciones para preservar las cualidades naturales de los alimentos y alargar su vida en anaquel, siguiendo la tendencia de evitar lo más posible aditivos químicos.

Una de las tecnologías implementadas para este fin es el envasado aséptico, Michael Lüdke, gerente de Servicio Técnico de Krones, al respecto comentó: “Hoy existe un procedimiento de llenado de bebidas aséptico consistente en la esterilización del envase de PET a través de un baño de peróxido de hidrógeno para matar todo germen, después se inyecta agua ultrapurificada para limpiar los restos del peróxido y concluir con otra inyección de aire estéril, para posteriormente llenar”.

En entrevista, en Expo Pack y Procesa 2008, dijo que con este proceso se garantiza la conservación de bebidas hasta por seis meses sin tener que calentar a altas temperaturas. El producto conserva la totalidad de sus nutrientes y su sabor. Este envasado aséptico se efectúa en varias partes del mundo, pero Brasil es el único país Latinoamericano que lo ha implementado.

Por otra parte, el ingeniero Juan Carlos Zazueta, director de Servicio Técnico de SIG Combibloc, afirmó que el ultrapasteurizado es otro sistema de envasado aséptico.

“Esta tecnología sirve para conservar bebidas, sopas, salsas, frijoles, verduras, entre otros, por 12 meses como máximo”.

La ultrapasteurización emplea el sistema HTST, donde se eleva a 110ºC el producto durante cinco segundos y se baja a 8ºC, por lo que los gérmenes mueren por choque térmico. El envase de cartón multicapa es esterilizado con peróxido de hidrógeno. En ambos casos no se requiere de conservadores y solo necesita refrigeración hasta que el consumidor lo abra.

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