4 estrategias contra el gigante asiático

La industria maquiladora de exportación (IMANE) de México sólo puede competir con inteligencia.
Una de las estrategias en el sector electrónico es moverse h  (Foto: )
Ramón Padilla Pérez

En el transcurso de la presente década se han presentado una serie de factores que han afectado negativamente la competitividad exportadora de México, pero también de Centroamérica —que comprende Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua— y República Dominicana, países que comparten un modelo exportador similar fuertemente orientado hacia Estados Unidos (EU).

El factor que ha acaparado mayor atención es la aguda competencia de los países asiáticos, en particular, China. Entre 2000 y 2006, las exportaciones de este país asiático incrementaron de manera impresionante su participación en el mercado estadounidense, al pasar de 8.2 a 14.6% de las importaciones globales.

Por el contrario, la de México se contrajo de 11.2 a 10.2% en el mismo periodo, y la participación conjunta de Centroamérica y República Dominicana disminuyó de 1.2 a 1%. Un segundo factor internacional ha sido la creciente competencia intrarregional, pues las exportaciones de manufacturas que los países de la región norte de América Latina realizan a los eu se concentran en los mismos sectores industriales y están especializadas en segmentos similares de la cadena de valor.

Otras causas que han mermado la competitividad de las exportaciones son: la eliminaión de las preferencias arancelarias, ante eventos como el fin del Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido (ATV); la apreciación cambiaria; y el encarecimiento relativo de los factores de producción.

¿Cuál ha sido la respuesta para fortalecer la competitividad ante las condiciones arriba descritas? La Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) acaba de publicar el documento Evolución reciente y retos de la industria manufacturera de exportación en Centroamérica, México y República Dominicana: Una perspectiva regional y sectorial, que estudia las estrategias seguidas y la evolución reciente de la industria manufacturera de exportación (IMANE) en la región.

Previo a discutir las acciones seguidas, es importante mencionar algunas características centrales de este sector.

PATRONES COMUNES

Han transcurrido ya más de dos décadas desde que los países de la región abandonaron el modelo económico de industrialización dirigida por el Estado e iniciaron la transición gradual hacia un nuevo esquema orientado fuertemente al fomento de las exportaciones. Aunque con marcadas diferencias en tamaño y orientación sectorial, los países de la región han seguido un patrón común, caracterizado por la atracción de empresas de capital extranjero que establecen plataformas de exportación de productos manufacturados, la mayoría dirigidos al mercado de EU.

La atracción de estas empresas, las cuales se agrupan aquí bajo el término de IMANE, se ha dado bajo regímenes de incentivos fiscales como las zonas francas, la industria maquiladora de exportación o la admisión temporal. Sin embargo, se debe tener en mente que la imane no es una industria en el sentido tradicional de la palabra, debido a que incorpora a empresas pertenecientes a distintos industriales como confección, automotriz, electrónica, dispositivos médicos y muebles.

Las ventas al exterior de la IMANE constituyen uno de los rubros más importantes dentro del total de las exportaciones de la región.
En Centroamérica y República Dominicana éstas representaron 61.4% del total de exportaciones, en promedio, durante el período 2000 – 2006, mientras que para México constituyeron 75.2% del total. El empleo de la imane representó 5% en promedio en la región, en 2006.

Las estadísticas de México comprenden los programas de Maquila y Pitex; en Costa Rica, El Salvador y Guatemala, a zonas francas y perfeccionamiento activo; y en Honduras, Nicaragua y República Dominicana, a zonas francas.

LAS ESTRATEGIAS

La respuesta de esta industria durante los últimos años ante las condiciones adversas arriba mencionadas ha sido similar en sus tres sectores principales: textil-confección, electrónico y automotriz—autopartes.

La estrategia más difundida ha sido la manufactura de productos que exigen un periodo corto de entrega al mercado, para atender cambios en preferencias, eventos especiales o cubrir excesos de demanda no pronosticados.

En el sector textil–confección esta estrategia corresponde a ensamblar o manufacturar prendas de vestir que pasan rápidamente de moda o que son usadas en eventos deportivos o artísticos. Los pedidos que se realizan a China exigen en promedio 10 semanas para ser recibidos (desde que se envía la orden hasta que se recibe el producto) y esto no es rentable para mercancías que tienen
un tiempo de vida en tienda de tres semanas.

La cercanía geográfica con EU, pero también el desarrollo de habilidades de manufactura flexible, permite a los países de la región ser competitivos en estos nichos a pesar de tener mayores costos de producción que los países asiáticos.

En el sector electrónico de la IMANE se ha observado una tendencia en la región a moverse hacia esquemas de producción de 'alta mezcla, bajo volumen'. Consiste en manufacturar diversos tipos de productos en bajo y medio volumen, en contraste con la producción en masa de un mismo tipo de producto.

La manufactura de un millón de unidades del mismo tipo de teléfono móvil es un ejemplo de esquema de producción de 'alto volumen, baja mezcla', mientras que la manufactura de varias decenas de modelos de servidores configurados de acuerdo con las necesidades de clientes específicos, con un volumen de producción de varios cientos, es un ejemplo de “alta mezcla, bajo volumen”.

En los sectores automotriz–autopartes y electrónico, principalmente, se ha observado una segunda tendencia: la manufactura o ensamble de productos y componentes de alto volumen físico y, para los cuales, no es rentable su traslado desde otros continentes para su venta en territorio estadounidense.

Es muy caro exportar desde Asia bienes de gran volumen físico, como televisores de grandes dimensiones, por lo que la cercanía geográfica proporciona importantes ventajas a las empresas de la región para la manufactura y ensamble. Esta estrategia también incluye bienes que, a pesar de no tener un alto volumen físico, tienen un diseño que dificulta o hace poco rentable su traslado en largas distancias.

Una tercera estrategia es la manufactura o ensamble de productos y componentes que ofrecen mayores márgenes de utilidad, debido a que la competencia internacional es menor. Es el caso del surgimiento de nuevos sectores o nichos, como aeronáutica y dispositivos médicos, que exigen mayores estándares de calidad y control, y en los que la competencia asiática actualmente no es tan intensa como en los sectores tradicionales.

La cuarta estrategia identificada es el escalamiento hacia labores de mayor valor agregado dentro de la misma cadena de valor. Esta estrategia no puede aplicarse de manera general en la industria, por el contrario, se trata de un número muy reducido de empresas que han evolucionado hacia actividades de diseño e, incluso, investigación y desarrollo (ID), pero también hacia la integración de actividades de manufactura con la administración de la cadena de suministros y la distribución. Delphi y Visteon en el sector automotriz–autopartes; y Plantronix, Sony e Intel, dentro de la rama electrónica, son algunos ejemplos de compañías que tienen en operación sus propios centros de diseño.

En el sector textil-confección, pocas empresas han evolucionado a la verticalización y comercialización de marca propia, lo que les ha dado el control en segmentos de la cadena de valor que ofrecen mayores utilidades. Grupo Industrial Zaga de México y Lovable de Honduras son ejemplos de esta estrategia.

Por otro lado, entre los manufactureros por contrato del sector electrónico se observa una tendencia a concentrar un mayor número de actividades de la cadena de valor, inclusive, en algunos casos, actividades de diseño.

Las estrategias aquí descritas se basan fuertemente en explotar las ventajas comparativas derivadas de la situación geográfica, esto es, la cercanía con eu y en el acceso preferencial a este mercado, pero también las habilidades y conocimientos para hacer manufactura de clase mundial.

En el corto plazo, las nuevas actividades permiten mayores márgenes de utilidad y ofrecen cierta protección ante los factores adversos que ha enfrentado la IMANE. Sin embargo, la cuarta estrategia, el escalamiento hacia actividades de mayor valor agregado, es la que ofrece en el largo plazo las mayores oportunidades para fortalecer la competitividad de la industria maquiladora. En la mism  a línea, esta cuarta estrategia es la que ofrece el mayor potencial de derramas económicas y tecnológicas a los países de la región.

La transición hacia actividades de mayor valor agregado es costosa y requiere de grandes esfuerzos. El fortalecimiento de la formación de capital humano, así como de las capacidades para mejorar y generar nuevas tecnologías son centrales, lo que requiere del trabajo conjunto e integrado de empresas, gobierno, y organizaciones académicas y de investigación.

Acerca del autor
El autor es oficial de Asuntos Económicos de la Unidad de Comercio Internacional e Industria de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) y autor, junto con M. Cordero, R. Hernández e I. Romero, del estudio: Evolución reciente y retos de la industria manufacturera de exportación en Centroamérica, México y República Dominicana: Una perspectiva regional y sectorial, Serie Estudios y Perspectivas, no. 95, Cepal, Naciones Unidas, México, 2008, cuya versión editada presentamos aquí. La versión completa se encuentra en www.cepal.org.mx.

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