Autos de bajo costo, una oportunidad

De nuevo los asiáticos están tomando la delantera, esta vez en el mercado de autos económicos; pero la calidad de la mano de obra mexicana abre una oportunidad para explorar este mercado.
Hay una gran oportunidad en autos con precio público del ord  (Foto: )
*Miguel León

El desarrollo histórico de la industria automotriz nacional data del decreto de 1963, cuyo objetivo era desarrollar esta industria en México.

El decreto exigía un contenido mínimo de 60% de fabricación nacional, de tal manera que, aquellas empresas que quisieran comercializar sus productos en México, tendrían que fabricar en el país, al menos, 60% del precio total de las unidades. Las empresas que se acogieron al decreto fueron: General Motors (GM), Ford, Chrysler, Volkswagen, Nissan y Renault.

Esto implicaba fabricar dentro del país, bási-camente, el tren motriz de los automóviles —motores, caja de velocidad, ejes trasero y delantero, componentes mecánicos—, ensamble, vestiduras y los acabados interiores; de manera que sólo se importaba la carrocería en partes para ser soldada en México. Y así nació la fabricación de motores en territorio nacional, lo que incluye fundición, maquinado y ensamble para el consumo interno y para exportación, de modo que en la actualidad la industria de autopartes facturara 26,121 mdd, cifra muy similar a la producción terminal de autos.

Ante la apertura, las regulaciones han cam-biado al punto que, en la actualidad, se requiere una inversión mínima de 100 mdd en fabricación para poder comercializar automóviles en México. Esta situación privilegia a las grandes empresas globales que buscan participar del mercado mexicano sin haber realizado grandes inversiones en el país, a diferencia de aquellas que se apegaron al decreto de la industria automotriz de 1963. Los nuevos entrantes, vienen por
el mercado nacional con una mínima inversión y no tanto por las ventajas de la fabricación.

La producción total en México durante 2006 fue de 2,000,000 de unidades, de las cuales se exportaron 1,590,000 y 420,000 se vendieron aquí, dejando una balanza favorable para el país. Esto se debe a las ventajas comparativas y competitivas de México que han sabido aprovechar bien las empresas transnacionales.

Sin embargo, hay que destacar que en el mismo periodo se importaron 710,000 unidades que inciden de manera importante en nuestra balanza comercial. Estas importaciones deberían estar ligadas a inversiones de fabricación a futuro en el país.

¿DE LUJO O ECONÓMICOS?

En el mercado de automóviles populares encontramos un gran vacío, pues los consumidores de subcompactos están migrando al sector de compactos, dada la baja diferencia en precios, y se detecta la necesidad de autos económicos del orden de los 5,000 dólares hacia abajo. Éstos sólo se podrán producir en países de bajo costo, por lo tanto la legislación mexicana debe privilegiar y desarrollar este sector, puesto que nuestro mercado natural es México y el resto de América Latina (en especial aquellos países que no cuentan con las economías de escala necesarias).

Chrysler de México ha anunciado la importación de autos chinos de la marca Chery para el año 2009 (El Universal, 11 de agosto de 2007). La empresa ha dicho que usarían un modelo de negocio similar al de Hyundai, que bajo el paraguas de Dodge (como por ejemplo el Atos) tiene una fuerte penetración en el mercado nacional. Este modelo, centrado en la comercialización y no en la producción, no genera puestos de trabajo en México.

A largo plazo el país dejaría de producir automóviles compactos para su propio consumo y solamente fabricaríamos unidades de lujo como está sucediendo con gran parte de las empresas automotrices más importantes localizadas en territorio nacional (Lincoln, en Hermosillo, Son.; SUV’s Cadillac, en Silao, Gto.). Por otro lado, el crecimiento del consumo interno en China pu-diera llegar a afectar el abasto de autos compactos para Latinoamérica, en donde actualmente el líder es Brasil con una calidad inferior a la mexicana.

Creemos que la legislación debe estar centra-da en promover la producción de autos económicos en México, como en su momento lo fue el decreto original de la Industria Automotriz, tomando en cuenta las nuevas circunstancias. Las unidades de lujo se fabricarán de todas maneras en el país por la calidad de nuestra mano de obra.

La consolidación de  grandes bloques económicos (Asia, Europa y América) generará barreras arancelarias y no arancelarias incluyendo la paridad cambiaria.

Para 2012, según Global Insights, se producirán más de 80,000,000 de automóviles, del volumen total los países emergentes estarán fabricando 47%, esto es, 10% más que en la actualidad. Los mercados emergentes representarán 89% del crecimiento; naciones como China e India serán los grandes productores de autos compactos, principalmente, para su propio mercado.

Existe la gran oportunidad para que la legislación automotriz nacional tome en cuenta estos cambios para fortalecer el sector de la fabricación de autos populares en México.

CONSOLIDAR LA VENTAJA

Aunque la industria automotriz mundial crecerá a una tasa promedio anual de 3%  en los próximos seis años, este crecimiento se da en los países emergentes, por tal motivo es importante consolidar la capacidad instalada de nuestro país en el sector de los autos populares en los próximos años si es que queremos mantener una participación importante en los mercados de nuestra región.

En la industria automotriz global se está dando una nueva configuración a la luz de nuevos competidores y nuevos mercados en el sector. Básicamente, el ingreso de India y China, con diseños propios y con crecimientos del mercado interno de dos dígitos;  y  Brasil, México y Rusia asociados con los grandes lideres del sector con la posibilidad de abastecer una demanda interna y mercados regionales, que demandan productos diferentes.

Recientemente, el presidente, Felipe Calderón, declaró que se ha decidido convertir a México en el “Nuevo país del automóvil”, el mejor destino de inversión en el mundo para la industria automotriz. Esto, durante la ceremonia inaugural para la edificación de una nueva planta de Chrysler en Saltillo, Coah., con una inversión de 550 mdd, según información de la empresa.

En el caso de México, se vislumbra un entorno favorable dado que las prioridades están cen-tradas en: Seguridad, turismo, infraestructura y creación de empleo.

La cifra de autos vendidos en el país, en 2005, ha sido de 1,132,000 automóviles nuevos, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), de los cuales 60% son compactos y subcompactos. Sin embargo, según la misma fuente, la venta de subcompactos, a septiembre de 2006, ha caído 12.3% y las minivan 7.8%, lo anterior debido a las preferencias del consumidor por las camionetas todo terreno y las Crossover.

Los autos más baratos son el Chevy, Atos, Matiz, Ford Ka y Pointer, con precios que oscilan entre los 78,000 y 110,000 pesos por unidad. Esta situación deja un hueco en el mercado para el cual China e India están desarrollado un producto. Siendo la India muy agresiva al fijarse un precio objetivo de 2,500 dólares.

En México, este es un sector olvidado, en parte, satisfecho con la importación de automóviles usados, pues éstos tienen un costo promedio inferior a los 2,000 dólares. Según Melgar y Asociados el parque vehicular de automóviles ilegales, en nuestro país, ascendió a 4, 476,000 de 1972 a 2006, de los cuales se han regularizado, en el mismo periodo, 990,867 unidades.

Se detecta una oportunidad importante en autos con precio público del orden de 50,000 pesos, tanto en operaciones de contado como a crédito, dado que no existe oferta en el sector popular, siendo éste un segmento olvidado por las grandes empresas.

La gran amenaza en los sectores de bajo ingreso es la apertura total del mercado de autos usados provenientes de Estados Unidos (EU) a partir del 2009, con los efectos colaterales que esto implica en cuanto a creación de empleos, contaminación, pago de impuestos y otros.

Para contrarrestar dichos efectos, la política industrial del país debe adecuarse para promover el crecimiento del sector de autos populares, a través de tecnologías de fabricación de bajo costo, intensivos en mano de obra a lo largo de la cadena productiva y logística, generando valor para el país.
 

*El autor es profesor del área de Operaciones del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

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