Capacitación: de aprendices a maestros

Conozca qué han hecho las empresas alemanas para aumentar la productividad de sus empleados.
Carlos Palencia y Uriel Naum
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) -

Si estamos en un mundo global y todos los días se habla de internacionalización de la economía, procesos productivos, comercio y competitividad, forzosamente se debe contemplar el tema de habilidades y conocimientos, para participar en la transformación de productos o en la prestación de servicios.

Alcanzar un mejor nivel de vida por esta vía no sólo significa mayor remuneración salarial, sino, además, avanzar en factores tan importantes como la productividad y la capacitación para el trabajo, los cuales deben incrementarse no por decreto, sino en proporción directa con un nuevo criterio de competitividad, y esto incluye llevar la teoría a la práctica.

El obrero que proporciona conocimiento y no nada más mano de obra, ha de manejar equipos de avanzada tecnología o sofisticados instrumentos utilizados en el proceso productivo, lo cual, en muchas ocasiones, se hace de manera improvisada, sin una formación completa que técnicamente permita comprender los pormenores de las etapas de transformación.

Esto ha significado que frecuentemente las propias empresas, fuera de los requerimientos oficiales de capacitación en el trabajo, adiestren al personal de nuevo ingreso o al joven que, saliendo de una escuela secundaria o un tecnológico, desea que se le induzca a la vida profesional. De lo que se trata es que sus limitadas habilidades se vean reforzadas y, más adelante, empiece a cuidar y supervisar determinadas operaciones de la maquinaria y el equipo, con el objetivo de ir construyendo una ruta hasta llegar a realizar tareas con un mayor grado de responsabilidad.

Una alternativa para que la mano de obra no sea considerada únicamente como barata, sino, por el contrario, altamente calificada, es el programa que empresas europeas —en especial de Alemania— en sectores como el automotriz, químico y equipo electrónico han implementado como alternativa para ofrecer a los jóvenes la posibilidad de obtener una especialidad industrial, a partir de una minuciosa educación personalizada, por medio de reconocidos instructores bajo un sistema dual (teórico–práctico) de capacitación.

Dicho sistema educativo consiste, básicamente, en realizar prácticas en talleres y laboratorios, donde a cada alumno se le asigna un lugar, un equipo y un juego de herramientas para su instrucción diaria. Desde ese momento, el estudiante se hace responsable de su conservación y buen uso. Importante, por tanto, es la enseñanza bajo una secuencia de trabajo, uso de herramentales y reglas relacionadas con la seguridad.

“La experiencia de una capacitación dual o de alternancia es de interés para las empresas, pues se trata de una modalidad que tiene la peculariedad de estar asociada a la administración de la organización, la producción y las ventas”, comenta Juan Hilario Padilla, vicepresidente de la Asociación de Industrias Maquiladoras y Manufactureras de Occidente (AIMMO), quien hace algunos años se involucró en un esquema educativo similar, y en este momento hace esfuerzos por implementar algunos de sus conceptos en la industria de Jalisco, principalmente.

Este tipo de especialidades tienen una duración de dos o tres años, lo que las hace altamente profesionales y bien remuneradas. No obstante, la importancia de combinar la teoría con la práctica en partes proporcionales, hace que un empresario o un estudiante se pregunte por qué capacitarse si durante ese periodo no se es parte formal de la planta productiva. La respuesta se puede dar desde distintos ángulos. Por ejemplo, el empresario va capacitando (sin fijarse en términos de costos, sino de inversión) al joven que en un futuro pasará directamente a trabajar en la empresa, pero que, previamente, tuvo una capacitación rotatoria por todos los departamentos, no sólo los de producción.

Por otro lado, la empresa que proporciona la instrucción al estudiante apoya a éste económicamente con una beca que le permite compensar el tiempo destinado tanto a la teoría como a la práctica, aunque lo más importante al final del adistramiento es integrarse a la compañía y pasar a formar parte del personal calificado, incluso, con niveles salariales superiores a los que pueden prevalecer en el mercado.

El aprendizaje, de manera escalonada y rotatoria, permite aprender fundamentos y conceptos técnicos y administrativos que el alumno puede recordar, profundizar y reafirmar en los distintos periodos de la capacitación. En términos generales, puede decirse que, durante el tiempo de práctica, la labor en los talleres y laboratorios, entre tornos y fresadoras, entre soldadoras y troqueladoras, es aproximadamente el mismo que realiza un experto. Recordemos que la teoría llevada a la práctica hace de los aprendices verdaderos maestros; esa es la finalidad de la capacitación dual, de la que, por cierto, ya se tiene experiencia en algunas plantas de México.

Sobre esto, Wolf-Ruthart Born, ex embajador de Alemania y uno de los principales impulsores de la educación dual en su país, comentó hace un par de años, durante un evento en el Estado de México: “No es un modelo nuevo en este lugar. Algunas compañías alemanas ya lo aplican. Por ejemplo, en esta entidad, la empresa Bayer tiene un sistema dual en su fábrica, con laboratorios y trabajo práctico y teórico. Lo mismo ocurre en la planta de Volkswagen, en Puebla. Prepara a los jóvenes en mayor número de los que necesita y el resto encuentra con facilidad un puesto de trabajo”.

MODELO FUNCIONAL

Si bien este tipo de instrucción que combina la teoría con la práctica trae beneficios tanto al aprendiz como a la empresa, también considera elementos adicionales que derivan en utilidad para la comunidad en su conjunto. Y es que la capacitación dual mantiene un estrecho diálogo con quienes tienen a su cargo la planeación educativa, programas de estudios técnicos y profesionales y la comunicación entre los centros de enseñanza y las empresas. Es esta la razón por la que los involucrados se convierten en un termómetro que indica lo que debe hacerse en materia de educación en la industria y lo que realmente se hace en los centros técnicos y universitarios.

Es por lo anterior que, para Padilla, es de vital importancia vincular a las universidades y centros educativos, con el objetivo de que las carreras afines a las nuevas tecnologías y sectores prioritarios como la nanotecnología, mecatrónica, automotriz y electrónica profundicen en conocimientos especializados como se propone en un sistema dual. “Existen muchos casos de éxito en este sentido. Uno de ellos es el desarrollado en el Centro México–Alemán de Comercio e Industria (Cemac), donde se han implantado programas amplios de capacitación dual (20% teóricos y 80% prácticos)”.

Los docentes de este centro participan activamente en la industria, lo que permite un mejor entendimiento entre los negocios y la manufactura. Adicionalmente, se invita a participar a empresarios y ejecutivos de las diferentes empresas patrocinadoras a impartir talleres y simuladores en los que se abordan casos reales dentro de las aulas, además de dar conferencias y testimonios de su vida profesional. En paralelo, se imparten cursos de idiomas para complementar las competencias de los futuros ejecutivos.

“Los grupos de estudio son de máximo 30 alumnos, lo cual permite una interacción continua entre docentes y profesionistas. De esta manera, el concepto pedagógico se orienta a desarrollar habilidades técnicas para trabajar en equipo”, comparte el también ejecutivo de Siemens.

Regularmente un egresado del sistema tradicional de educación requiere un entrenamiento adicional para iniciar su etapa productiva y adecuarse a la dinámica de la empresa, no así el profesionista que ya vivió activamente el ambiente de trabajo, logrando con ello adecuar procesos e implementar nuevos esquemas y formas de laborar, desde una visión amplia del negocio.

La formación dual puede ser implementada tanto en empresas con un bajo nivel tecnológico como en aquéllas con mano de obra calificada, o bien, en compañías con fuerza de trabajo intensiva y/o una organización flexible.

Las firmas que requieren un importante número de trabajadores o están dominadas por tecnologías que requieren mucha especialización y tienen una organización rígida no son aptas para implementar esquemas de educación dual, por ejemplo, algunas maquiladoras y empresas textiles no robotizadas. “La formación dual se vincula de manera más efectiva con empresas artesanales, es decir, aquéllas donde existe una fuerte relación maestro–aprendiz y unidades productivas medianas y grandes con una organización con capacidades para implementar cambios”, asegura Padilla.

De manera reciente, la firma Ternium, líder en la producción de acero en Latinoamérica, y la Universidad Autónoma de Nuevo Léon (UANL), ratificaron un convenio de colaboración firmado en 2006, que tiene por objetivo impulsar la participación de alumnos de carreras afines a la operación de esta empresa (Materiales, Mecatrónica y Automatización, entre otras) en proyectos específicos, como complemento educativo. Se trata de prácticas profesionales que se realizan durante el verano o en un semestre regular. El acuerdo prevé la asignación anual de un cupo mínimo de 136 prácticas para alumnos de la institución educativa.

“Con la firma del adendum al convenio que celebramos hace dos  años con la uanl, queremos contribuir con nuestro granito de arena para fortalecer los programas académicos y hacer posible la educación con futuro, tanto en la teoría como en la práctica”, menciona Julián Eguren, presidente ejecutivo de Ternium México, consciente de que el día de mañana esto tendrá repercusiones positivas en su empresa.

Recordemos hechos importantes del pasado reciente: se comenzó con la transformación del campo y las iglesias; posteriormente se modificaron las reglas de participación ciudadana y se privatizaron empresas y bancos; a esto siguió la negociación y puesta en marcha de tratados comerciales; todo indica que es hora de impulsar la capacitación dual, recordando que la educación y los conocimientos son la mayor herencia, una invaluable herramienta con la que podemos contar; en suma, la mejor ventaja comparativa que podemos obtener.

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