Blinda tu empleo contra la crisis

Los recortes en las empresas alrededor del mundo están a la orden del día; conoce seis estrategias para evitar el despido y salvar tu puesto de trabajo.
Empleados  (Foto: Archivo)
Donna Rosato

Ansiedad, eso es lo que muchos trabajadores sentimos cuando escuchamos que hay despidos en nuestra industria. Sabemos que sobra decirte que en los próximos meses la tasa de desempleo crecerá, incluso entre las personas con estudios universitarios.

La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes hacer para reducir las posibilidades de sumarte a las filas del desempleo. Las siguientes estrategias han servido a otros profesionales para triunfar sobre la amenaza del despido, quizá puedan ser útiles para tu caso y tu jefe termine decidiendo que eres indispensable para la empresa.

1. Destaca y redobla esfuerzos

Estrategia: Asegúrate de que los ejecutivos de mayor nivel te conozcan, resuelve problemas y asume proyectos de alto perfil.

Hacer bien tu trabajo, incluso hacerlo excepcionalmente bien ya no es suficiente, a menos de que lo sepa tu jefe, y el jefe de tu jefe y quien quiera que sea tu próximo jefe.

"El primero que se va es el invisible" advierte el reclutador y escritor Stephen Viscusi. Para evitar ser ése, todos los pequeños detalles cuentan, como ser puntual en la oficina (llega unos minutos antes que todos y vete un poco después) y elaborar argumentos convincentes en las reuniones. Los detalles grandes influyen aún más: ofrecerse como voluntario para tareas que nadie más quiere o idear un plan para afrontar un reto clave (digamos recortar un 20% los gastos indirectos o cosas así).

Los tiempos difíciles suelen ofrecernos la oportunidad de asumir más responsabilidad, si lo manejas bien, tu intenso trabajo puede rendirte frutos después.

2. Produce dinero

Estrategia: Ofrece ideas para generar ingresos incluso si no es parte de tus funciones.

Los puestos más inseguros durante un recorte de personal o reestructuración son aquellos que le cuestan dinero a la empresa y no aquellos que ayudan a producirlo. Si tu trabajo está en el primer grupo, comienza a actuar como si pertenecieras al segundo.

Diseña maneras de crear nuevos ingresos o aumentar los ya existentes. Por ejemplo, un director de Relaciones Públicas puede compartir las sugerencias de los clientes con el personal de ventas; un especialista en Tecnologías de la Información puede descubrir la necesidad de un próximo proyecto. Pon esas ideas en un memo y entrégalo a los altos jefes, si llegan a rechazarlo no importa, te verán como una persona que quiere ser parte de la solución,  no del problema.

Si quieres motivar a tu empleador a mantenerte en la empresa y considerarte imprescindible, nada ayuda más que generar recursos. Sé proactivo sobre medidas que ayuden a recortar costos, como sugerir un proveedor menos caro o eliminar la tercerización identificando una labor que actualmente realizan otros y traerla de vuelta a la empresa.

3. No seas un insufrible

Estrategia: Júntate con la gente más respetada por tu jefe. La luz de su buena reputación quizá se extienda a ti. 

Alguien que siempre está quejándose no cae bien, y los despidos les dan a los directivos la oportunidad de deshacerse de personas que empañan el día. Así que haz examen de conciencia y piensa si te han pedido que trabajes más en equipo, o si no suelen elegirte para representar a la empresa en reuniones con directivos o clientes.

Quizá sea hora de cambiar de actitud y reconsiderar tu círculo de personas. Si en el trabajo siempre estás con gente negativa, también se te achacará esa actitud, aún cuando tú no seas así. No tienes que abandonar a tus colegas, simplemente cambia de tema cuando la conversación se vuelva tóxica o vete. Mejor haz un esfuerzo por asociarte con personas que tu jefe respeta y que usualmente reciben las mejores tareas. Ayúdales si lo necesitan, pídeles consejo. Quizá te contagien su buena reputación.

4. Aumenta tu valor

Estrategia: Mantente al día de los avances en tu campo, amplía tus habilidades más allá de tu área de especialidad.

¿Eres la única persona en tu departamento familiarizada con la tecnología de punta? ¿Eres uno de los pocos que saben idiomas en tu empresa? Entonces realmente tienes ventaja. 

Los conocimientos especializados son, en esta economía, el equivalente a ganarte la inmunidad en un concurso de la tele: nadie podrá expulsarte. Esfuérzate por mantenerte al día en los adelantos de tu área y aumenta tus destrezas.

Asumir ese tipo de retos te añade valor y fortalece tu reputación.

5. No te limites a tus responsabilidades

Estrategia: Busca problemas que puedas ayudar a solucionar, ofrécete si otros necesitan apoyo.

A todos los empleados hoy se les pide que hagan más por menos. Así que sólo hay de dos sopas: protestar o aceptarlo, de cualquier forma terminarás haciéndolo. Pero cuando actúas como parte de un equipo, aumentarás enormemente tus posibilidades de quedarte en la empresa.

6. Sacrifícate

Estrategia: Estar dispuesto a que te reduzcan el sueldo durante una crisis en la industria puede hacerte quedar como héroe.

Si ganas un buen sueldo y sospechas que tu trabajo está en peligro porque la empresa necesita recortar costos, puedes salvar tu empleo si te muestras dispuesto a renunciar a un bono o a aceptar un  recorte en tu salario base a cambio de, digamos, acciones de la empresa o una reducción en tu horario laboral.

Es una estrategia arriesgada, pero si tus jefes creen que reducir los salarios ayudaría a mantener a flote a la empresa, tu acción será heroica. Supongamos que ocupas un alto cargo, por ejemplo, y renunciar a tu sueldo transitoriamente permitiría que pudiera pagársele a otros empleados de menor nivel para que la compañía siga operando... entonces aceptar un golpe a corto plazo podría suponer tu supervivencia a largo plazo. 

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