¿Debes subemplearte durante la crisis?

Con el desempleo al alza, los empleados suelen aceptar cualquier oferta laboral que se les presente; Bumeran.com te dice los pros y contras de un empleo que no va de acuerdo a tu proyecto profesional.
desemplea  (Foto: CNN)
Mateo Cuadras*
CIUDAD DE MÉXICO -

El desempleo será uno de los mayores problemas al que nos enfrentemos a lo largo de esta crisis económica. Desde noviembre del año pasado hasta hoy más de 300,000 personas han perdido su trabajo y en lo que va de este año más de 150,000 fuentes de trabajo han sido canceladas. Además de los puestos que se suprimen, las empresas no generan nuevos empleos con el ritmo característico de las etapas de crecimiento.  

¿Qué es lo que le espera a las personas que han perdido su trabajo?

Nos referimos principalmente a profesionistas que han desempeñado obligaciones de nivel medio y medio alto en empresas mexicanas o transnacionales;  gerentes, coordinadores, responsables o managers, cuyos puestos han desaparecido de los organigramas para ahorrar costos y que sus tareas han sido absorbidas por otras áreas u otros profesionales.

Como consecuencia, algunas de estas personas van a elegir buscar un empleo de continuidad, parecido al que tenían o con mayor grado de responsabilidad y con una retribución similar a la que tenían. 

Por otro lado, muchas personas optarán por reducir sus expectativas y aprovechar las oportunidades que van apareciendo en el mercado laboral e inclusive realizar tareas que no tienen mucho que ver con las que actualmente desempeñarían pero que son de mayor demanda en estos momentos.

Ante la dicotomía "trabajo ahora y me valoro menos" o "me espero pero sigo valorándome", muchas personas optan por lo primero como consecuencia de las presiones económicas o el propio vértigo de ser desempleado y no tener un horizonte claro.

El subempleo, a pesar de ser lo más recurrido por las personas, tendrá una duración limitada, mientras que la oferta sobrepase a la demanda como sucede en este momento.

La propia presión del mercado laboral y las exigencias de crecimiento de las empresas ajustará los salarios y los perfiles laborales de vuelta a su nivel competitivo, asumiendo ajustes como en cualquier otra área afectada por una crisis. Estos ajustes son el precio que habremos pagado por la recesión.

Como profesionistas tenemos que tender a buscar el equilibrio entre lo que queremos hacer, lo que tenemos capacidad de producir, lo que nos gusta realizar y la demanda laboral, es decir aquellas tareas que demanda el mercado.

Si, en pos de nuestra empleabilidad y las necesidades económicas que nos apremian, sacrificamos mucho de nuestro equilibrio laboral, más tiempo y esfuerzo nos llevará volver a encontrar una situación aceptable en la que nos sintamos suficientemente cómodos.

Si, por el contrario no sacrificamos nada de nuestras expectativas actuales esperando una oportunidad laboral que nos llene de pleno, más tiempo tardaremos en encontrar nuestro empleo ideal, si es que éste ha existido alguna vez.

¿Cuál es entonces la mejor alternativa en tiempos de recesión?,  ¿Es subemplearse lo más conveniente para una persona que ha perdido su estabilidad laboral?

El subempleo permite:

  • Obtener trabajo de una forma más rápida.
  • Superar nuestra ansiedad y nuestras necesidades económicas sin exponernos a largos períodos esperando un trabajo que responda a nuestras expectativas.
  • Mantenernos en el mercado laboral en contacto con sus agentes
  • Mantener una buena imagen ante los reclutadores al no haber suspendido nuestras labores.
  • Seguir realizando algunas de las tareas para las que estamos capacitados y así no perder práctica.

Sin embargo, el subempleo:

  • Puede afectar nuestra autoestima.
  • Puede poner un freno (temporal) a nuestra carrera o evolución.
  • Hará que nos tardemos más tiempo en conseguir aquello que nos habíamos propuesto.
  • Puede encasillarnos en una posición que no es nuestro ideal
  • No permite que ganemos lo que estamos acostumbrados.
  • No permite que ganemos lo que realmente vale nuestro trabajo.

Si un profesionista tiene la posibilidad de soportar económicamente la búsqueda de un empleo de las mismas o mejores características que el anterior, o alcanzar una posición mayor aunque con menos beneficios que en el pasado, estaría apostando a su desarrollo profesional de largo plazo.

Esta opción requiere paciencia y cierta inmunidad  a la incertidumbre y sólo si consigue emplearse según sus objetivos habrá aprovechado la crisis en beneficio propio. Una buena alternativa para que la crisis sea beneficiosa para este colectivo es capacitarse mediante una maestría o postgrado que añada valor agregado.

Automáticamente nos quitamos el estigma de desempleado y somos percibidos por el mercado como personas en formación.

Por otro lado, si la situación económica personal es apremiante, el obtener una posición de menor rango de la que uno ocupaba o simplemente renunciar a parte de nuestros beneficios, puede  ver limitado nuestro desarrollo profesional.

Pero también puede significar una oportunidad si realizamos un cambio de carrera y nos movemos de ramo, empresa, sector, industria o área de trabajo, cambiando nuestra actividad por una de más demanda laboral o una actividad que nos satisfaga más. Este cambio de carrera, a la larga, puede ser premiado con un crecimiento más rápido aún en un momento de crisis.

Todas las decisiones son difíciles y conllevan cierto riesgo. Valorar las opciones múltiples, los riesgos y la seguridad en las decisiones que tomamos sobre nuestra carrera profesional es también parte de los factores que forman nuestro éxito como profesionales. Las épocas de crisis significan una oportunidad si jugamos bien nuestras cartas, pero también pueden jugarnos en contra.

*El autor es director general de la bolsa de trabajo en Internet Bumeran.com México. Es licenciado en Filosofía y Letras, cuenta con un posgrado en Dirección de Marketing y una maestría en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación.

 

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