La crisis no impide pedir un aumento

La recesión ha ocasionado que miles de sueldos hayan sido congelados o rebajados; para pedir un aumento es necesario contar con herramientas que justifiquen el valor de tu trabajo.
Anne Fisher

Pedir un aumento en medio de este ambiente económico puede parecer una locura, pero no es tan descabellado como suena. Parece ser que poco más de dos tercios (67%) de los empleadores estadounidenses planea dar aumentos al menos a algunos de sus empleados antes de que termine el año, según un sondeo de la consultora de compensación Mercer realizado a 850 compañías. Aún así, es interesante que este dinero extra no será repartido de forma equitativa entre todas las categorías laborales: sólo el 56% de los ejecutivos recibirá un aumento contra el 69% de los profesionistas (un grupo que incluye, entre otros, a abogados que trabajan de planta en la empresa), y el 73% de este grupo se irá a trabajos "comerciales, de producción y de servicios" (en este grupo puedes estar tú).

Según los hallazgos de Mercer, es muy probable que los puestos de manufactura, ingeniería y tecnología de la información se vean beneficiados por estos aumentos, mientras que los trabajos de mercadeo, ventas y puestos comerciales sigan con sus mismos sueldos o incluso los vean bajar.

En general, los presupuestos salariales en 2009 aumentarán cerca del 3.2%, a penas el promedio de los aumentos que imperaba antes de que comenzara la recesión.

¿Pero por qué se han aligerado las restricciones? Según Steve Gross, líder global de Mercer, "las compañías saben que necesitan mucho aplomo para hacer este cambio, ya que si continúan con las medidas de recorte de costos como congelar sueldos podrían acabar en desventaja cuando la economía se recupere".

Un buen desempeño laboral de tu parte es un factor muy importante al momento de pedir por un aumento. Tim Schoonover, director ejecutivo de la empresa líder en asesoría OI Partners, se ha percatado de que muchas empresas están concentrando su atención en mantener felices a sus mejores empleados.

"Ahora más que nunca se necesita de los mejores talentos para que la economía se recupere", dijo. "Y esas personas deben sentirse queridos ahora, porque es ahora cuando los empleados creen que no están siendo valorados y se van en cuanto aparece la primera oportunidad. Cuando la recuperación llegue, será muy difícil convencerlos para que se queden, pues ya habrán tomado la decisión de irse".

Con esto en mente, aquí hay cinco formas de maximizar las posibilidades de que obtengas un aumento:

1. Lleva registro de tus logros durante el último año: no asumas que tu jefe ya sabe todo lo que has aportado y cuánto has aumentado la productividad. Prepara tu caso y dale apoyo con hechos y cifras fuertes.

Para asegurarte de que estás siendo bien valorado, es de suma importancia que "definas con precisión qué se esperaba de ti, y muestres exactamente cómo cumpliste con esas expectativas", afirmó Schoonover. La evidencia clara y cuantificada de tus maravillas, como él dice, le facilitarán a tu jefe justificar tu aumento con quien sea que lo deba aprobar.

2. Empatiza con el punto de vista de la compañía: "esto no tiene que ser una conversación adversa; de hecho, no debería serlo", dice Schoonover. "Asegúrate de que tu jefe sepa que entiendes que los presupuestos son limitados en este momento, y que tú quieres ser parte del equipo que ayude a tus empleadores a lograr sus objetivos". En otras palabras, no todo se trata de ti.

3. Sé autoritario pero con educación: si te hablaron de un aumento hace seis meses, es absolutamente válido que retomes el tema, pero si tu jefe te dice: "uy, perdón, pero es que no hay dinero", no te pares y te vayas. En vez de eso, Schoonover recomienda que con toda la amabilidad pidas que se retome el tema, diciendo: "¿cuándo podemos volver a hablar de esto?, ¿puede ser en tres meses?, ¿seis?, ¿cuánto tiempo sería razonable?". Tal vez tu jefe tenga que consultarlo con alguien más y después te avise, dice Schoonover, pero al menos ya le dejaste claro que no vas a quitar el dedo del renglón.

4. Permanece abierto a la idea de otras formas de compensación: muchos empleadores intentan mantener los salarios base fijos, como se ha percatado Schoonover, pero un bono de desempeño también podría ser aceptable.

"Podrías tomar esta discusión como una oportunidad para plantear tus objetivos con tu jefe, y ponerte de acuerdo en aceptar un bono cuando los cumplas", añade Schoonover. "Es una forma en la que él te puede dar más dinero sin aumentar los costos fijos.

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También podrías pedirle más tiempo de vacaciones pagadas en lugar de un incremento en tu salario, si te parece bien, al menos hasta que veas venir un aumento". Si tienes ganas de algo más, sobre todo si no sale muy caro (como un mejor lugar de estacionamiento) ahora es el momento para pedirlo.

5. Recuerda que, como dicen por ahí: "el que no arriesga, no gana": no pierdes nada al pedir un aumento, siempre y cuando no lo hagas a modo de confrontación. Lo peor que puede pasar es que tu jefe diga que no, así que no temas en alzar la voz, y, quién sabe, tal vez te lleves una sorpresa.

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