La crisis aumenta la depresión laboral

El panorama económico dispara esta enfermedad, que actualmente afecta a 10 millones de mexicanos; la depresión se presenta con mayor frecuencia entre los 17 y 32 años, el pico de la vida laboral.
depresion  (Foto: Jupiter Images)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La crisis económica no sólo golpea los presupuestos y metas de las empresas, también ha aumentado la frecuencia de la depresión laboral, una enfermedad que afecta al capital humano e incide directamente en la productividad, concordaron expertos.

La depresión es una enfermedad que afecta a entre 5 y 12% de la población total, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que se manifiesta en la salud, estado de ánimo y estilo de vida de quienes la padecen.

Actualmente se estima que en México existen 10 millones de habitantes que la padecen sin saberlo, según datos de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (ENEP).

Este mal es también considerado por el organismo como una de las enfermedades más discapacitantes y debilitantes: "No es sólo sentirse vulnerable, afecta de forma real a la salud física del paciente", dice el director de Mercadotecnia de la Universidad Panamericana (UP), Mario Cortés.

De acuerdo con la ENEP, los trastornos neuro-psiquiátricos ocupan el quinto lugar como indicadores de muerte prematura y discapacidad.

El 23% de la población mexicana ha sufrido o puede sufrir algún periodo de depresión sin notarlo, según dicho análisis.

Además de las repercusiones en salud, la depresión afecta la concentración, aumenta la fatiga y la desmotivación, por lo que se convierte en un riesgo potencial para la seguridad del trabajador.

"La depresión a nivel laboral es u problema real que debe ser atendido por las empresas para garantizar un clima saludable, que puede estimular o aniquilar la productividad de la empresa", asegura el especialista en Gestión del Capital Humano, Nicolas Bonc.

Los episodios de depresión tienen mayor auge alrededor de los 17 años y el segundo pico ocurre cerca de los 32, es decir, en el periodo de mayor productividad laboral. La edad promedio en que las mujeres presentan lapsos depresivos es a los 26 años.

Y aunque este fenómeno es constante en las organizaciones, la crisis es un factor que detona su frecuencia.

"Si en tiempos normales no hay logros, en crisis no hay tampoco objetivos ni estrategias definidas y se baja la moral", señala el director asociado de Negocios del Tec de Monterrey Ciudad de México y Santa Fe, Fernando Cabrera Mir.

En estos casos la presencia de un líder capaz de motivar a los empleados y definir un camino es fundamental, coincidieron los especialistas.

Una de las principales estrategias es la colaboración, ya que el trabajo en equipo permite la motivación en grupo, obtener retroalimentación y contagiar impulso en el logro de objetivos.

Combátela

En el caso de un empleo que no exige un intercambio constante con compañeros de trabajo, el tratamiento adecuado debe ser dado por atención psicológica profesional que permite sanar al individuo y mantener su productividad, aconseja Bonc.

"El costo de desatender este hecho es muy alto para la empresa, ya que cada elemento influye de manera notoria en el desempeño de otros de forma activa o pasiva, por lo que de no tratarlo de la manera adecuada puede degenerar en una baja de la capacidad productiva del conjunto de la compañía", asegura el especialista.

Además del aspecto emocional, la depresión causa estragos en la parte física de quienes la padecen.

Los proceso depresivos actuales provocan apatía, desgano y aumentan la frecuencia de enfermedades psicosomáticas que no son inventos de la persona, sino reales producidas por el estrés y la baja de defensas, señala Mario Cortés.

Entre las más frecuentes ocasionadas por ese mal están la gastritis, neuritis, colitis nerviosas y todas aquellas producto del estado anímico que genera angustia.

"Esta enfermedad laboral trae consigo una serie de consecuencias que impactan directamente con el rendimiento del trabajador porque no permite que rinda en la misma manera que cuando está sano", dice el jefe de la Unidad de Psicología Clínica de la Universidad Panamericana (UP), Joaquín Marbán.

Para solucionarla, los especialistas proponen dos escenarios

1. A escala global, la empresa debe llevar a cabo estrategias integrales específicas que le permitan solucionar este problema:

- Aprender a valorar el capital humano

- Generar un clima laboral óptimo

- Estimular a cada empleado de forma individual para que este se sienta parte imprescindible de la compañía

2. A escala individual, cada jefe debe responsabilizarse de los elementos a su cargo, para lo cual es preciso generar un ambiente de confianza:

- Comunicación abierta con la directiva para conocer el punto de vista del empleado con respecto a su trabajo

- Tener un control continuo del comportamiento a través de exámenes de índole psicológico.

- Organizar juntas de retroalimentación en las cuales se pueda exponer el punto de vista de cada elemento que integra una fuerza de trabajo especifica (departamentos).

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- Retribuir el esfuerzo por tratar de generar un clima saludable, dando voz a los empleados.

- Recordar que la base de un clima optimo para el desempeño profesional es la comunicación.

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