Equilibrio emocional = mejor desarrollo

Los empleadores no sólo se fijan en tu preparación, también consideran tu manejo de las emociones; aprende seis estrategias prácticas para transformar tus conflictos y abrirte a las oportunidades.
ejecutiva, empresaria, en la oficina  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud en varios países desarrollados, como Estados Unidos, entre un 35 a 45% del ausentismo laboral se debe a problemas de equilibrio emocional.

A su vez, el estudio Competencias emocionales en niveles gerenciales de empresas potosinas, realizado por el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de Contaduría y Administración, revela que la mayoría de las personas que llegan a esos puestos (un 80%) ha trabajado en desarrollar habilidades para saber cómo tratar a la gente.

Esta información confirma que las reglas del trabajo están cambiando. Ahora, los empleadores además de ‘calificar' tu preparación se fijan en otras cualidades personales como: iniciativa, empatía, adaptabilidad y persuasión; todas forman parte del concepto ‘inteligencia emocional'. 

"En tiempos de crisis la lucha por encontrar un empleo es más fuerte, por eso las personas además de contar con experiencia, deben demostrar un manejo de su personalidad y emociones. Cuando esto se logra se convierte en un plus que les da mayores herramientas a los ojos de los reclutadores", señala Margarita Chico, directora general de Trabajando.com México.

Cuando se quiere sobresalir en el trabajo, el "coeficiente intelectual, aunque es valioso, pasa a un segundo puesto, siendo la inteligencia emocional la que influye en decisiones importantes como promover o no a una persona, encargarle determinados proyectos o colocarlo en puestos estratégicos. Y eso no es nuevo, muchas de las prácticas gerenciales que ahora están en boga tienen su origen en estudios que se centran en el modo en que cada uno se conduce y se relaciona con quienes lo rodean", apunta Berenice Vallejo, especialista en psicología laboral por la UNAM.

Las presiones cotidianas, a veces orillan a perder el control, quien es capaz de frenar esa situación brilla en su empleo. Esa es la inteligencia que se busca: "la capacidad de manejar la personalidad y las emociones adecuadamente", advierten las especialistas.

Otra forma de ser brillante

La inteligencia emocional no significa simplemente ser simpático o contarle tus sentimientos a cuanta persona se siente a tu lado, dice Berenice Vallejo. Al contrario, algunas veces puede significar enfrentar, sin rodeos, a alguien para hacer una observación de su ‘chamba' o comportamiento.

Considerando que pasas casi todo el día en el trabajo sería buen momento para aprender a manejar este concepto, y transformar los conflictos en oportunidades. Margarita Chico sugiere lo siguiente:

1. Conócete más. La próxima vez que un comentario o acción te moleste pregúntate ¿por qué? Un paso clave en este tema es reconocer tus emociones y la forma en que puedes reaccionar cuándo éstas se ven afectadas.

2. Seguridad ante todo. La mejor forma de hacer que tus ideas sean escuchadas es confiando en ti. Tú mejor que nadie sabes qué preparación, talento y experiencias puedes aportar a tu empresa. Si quieres reforzarlo, haz una lista de tus fortalezas y debilidades, y trabaja en ellas.

3. ¿Sabes controlarte? Regular tus estados de ánimo e impulsos es una parte medular de este tema. Un buen humor se contagio y el malo ¡también! Si estás teniendo un día ‘gris' toma unos minutos para salir a tomar un café; si el problema es personal -o más fuerte- ponle solución enfrentándolo y no dejes que domine tu dinámica laboral. Busca opciones para transformar esos ‘días del terror', como hacer ejercicio.

4. Preocúpate por otros. Aquí viene la famosa empatía, que significa ‘ponerte en los zapatos del otro' eso no implica pasar el día en el escritorio de tu compañero, pero sí ser conciente de lo que puede o no agradarle.

Las organizaciones valoran (y mucho) a quien tiene la habilidad de captar los puntos de vista de los demás y adaptarse a diferentes perfiles; al final "todos están en el mismo barco".
5. Sé congruente. Otro elemento importante es la capacidad de asumir tu responsabilidad, aún cuando cometiste un error. Si no fue tu culpa explícalo, con argumentos claros y respetuosos. Si es lo contrario "que no se te cierre el mundo", reconócelo y a lo que sigue: busca actuar mejor las siguientes veces.

6. Súmate a los retos. La flexibilidad para afrontar los cambios habla de una persona ‘inteligente emocionalmente', en especial en esta época de recesión en que se debe estar abierto ante nuevas ideas. El reto aquí es seguirte preparando para que satisfagas las demandas de tu puesto con nuevas ideas. 

Directo al fracaso:

Para la directora general de Trabajando.com, algunas conductas que dañan tu desempeño y hablan de un manejo inadecuado de emociones son:

- Tener un arranque de cólera, frustración o mal humor por la presión laboral -ponerse a la defensiva ante una llamada de atención, o la sugerencia de hacer las cosas diferente-.

- Llevar los problemas personales al trabajo y reflejarlo en el desempeño o en conductas obsesivas o de ‘desquite' con los demás.

"Las empresas están pasando por momentos difíciles y eso le ‘pega' a la gente. Pero cuando se tiene un líder que reconoce las emociones de su equipo, los escucha y les trasmite con tranquilidad los mensajes, el empleado será más leal y participará en el éxito de la empresa, aún cuando por el momento no hay muchos aumentos", puntualiza Margarita Chico.

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