Tu jefe, ¿aliado o tu peor pesadilla?

Existen dirigentes autocráticos y aquellos que sólo reparten responsabilidades, ¿cuál es el tuyo?; aunque tu jefe no sea perfecto debes aprender a trabajar con él y evitar conflictos a toda costa.
lider  (Foto: Jupiter Images)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

¿Existen los malos jefes o sólo hay empleados delicados? Este superior es una figura de autoridad que lleva las riendas en la oficina, y aunque una de sus funciones es precisamente dirigir, hay algunos que dificultan la labor de los subordinados, coinciden especialistas. Sin embargo, la culpa no es siempre del jefe, ya que la percepción y actitud de algunos empleados puede limitar el desarrollo de la empresa.

"Lo importante es actuar siempre de forma mesurada y tener una inteligencia emocional para evitar conflictos innecesarios (...), seas el jefe o un empleado hay que mantener el equilibrio entre el estómago y la razón", dice la gerente regional de Manpower, Adriana Cabrera.

Existen superiores imposibles de tratar, famosos por su mal carácter; otros que son imposibles de tomarse en serio por su incapacidad para dar órdenes. En cualquier caso la inteligencia emocional de ambas partes es fundamental para lograr que la empresa funcione.

Otro factor esencial es la comunicación asertiva, que además de una sana convivencia estimula el desarrollo y logro de objetivos del superior y su equipo de trabajo, dice la experta de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana (UP), Mary Carmen Pereda.

A continuación te describimos algunos tipos de jefes que existen y cómo debes tratar con ellos para evitar conflictos innecesarios:

El autocrático: éste es el que da una orden y hace que se cumpla, sin importarle los medios (ni la gente), ya que espera que las cosas se realicen cómo y cuándo él lo exige, pues en todo momento se deben seguir sus proceso y métodos. Este tipo de jefe sólo busca cumplir resultados, por lo que no cree que las personas sean valiosas. Las expertas recomiendan en este caso hacer lo que te corresponde para evitar que el blanco de sus críticas seas tú. Y ya que siempre encuentra defectos, lo ideal es que no te tomes personal los comentarios negativos, siempre que cumplas tu trabajo; lo importante es evitar a toda costa las peleas, ya que es tan cerrado que puede derivar en una confrontación incluso física.

Paternalista: este tipo de jefe es como un padre, que regaña y pide que se cumplan sus órdenes, pero a diferencia del autocrático tiene una actitud más comprensiva. Si no logras el objetivo te dará un ‘jalón de orejas' y ya está. Esto no quiere decir que debas abusar, pues como cualquier papá enojado no dudará en darte un buen escarmiento y tomar medidas si tu comportamiento lo amerita.

Participativo: este superior toma en cuenta a los colaboradores, les pregunta cómo se sienten en el trabajo y les suelta un poco la rienda para que tomen la iniciativa, pero tiene miedo de no cumplir objetivos por lo que aunque pide participación las decisiones importantes las toma sólo él. En este caso lo mejor es aportar soluciones y ser proactivo. Las especialistas recomiendan formar alianzas para alcanzar niveles más altos en la empresa.

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Democrático: es un jefe líder, por lo que es el ideal de todo empleado. Se caracteriza porque trabaja para que sus colaboradores logren la madurez. Además de pedir opinión, la iniciativa de los colaboradores es importante. Este superior marca resultados y espera que sus empleados busquen los medios para lograr los objetivos, por lo que trabaja en la madurez de su equipo. Si tienes la fortuna de trabajar con este tipo de jefe las especialistas recomiendan aprovecharlo al máximo para aprender y recibir orientación que ayude a tu desarrollo profesional

El "delegado": este superior se limita a repartir responsabilidades para no asumir ninguna. Tiene un puesto jerárquico superior, pero dista mucho de ser un verdadero jefe, ya que se la pasa evadiendo la toma de decisiones: si hay un problema siempre tendrá a quien echarle la culpa; si algo salió bien será el primer beneficiado porque le gusta asumir los logros que en realidad pertenecen a sus empleados. Si tienes este tipo de superior, lo mejor es confrontarlo y de una forma sosegada mostrar que la empresa podría tener mejores resultados con la colaboración mutua.

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