El desastre del sector laboral en México

El 40% de la población no tiene los beneficios que marca la ley y 50% carece de seguridad social; leyes de países como Chile y Brasil sí reconocen el estrés como un factor de riesgo: especialistas.
trabajadora infeliz  (Foto: Photos to Go)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Para algunos trabajadores mexicanos, el empleo es un problema en lugar de una solución, refieren especialistas.

Alrededor de 40% de la población en México no tiene acceso a las condiciones laborales que señala la ley, y cerca del 50% carece de seguridad social, afirma el especialista en derecho laboral del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, Alfredo Sánchez Castañeda.

El académico señala que en el país hay varios grupos vulnerables en cuestión de trabajo, como los adultos mayores, "si bien en la actualidad se les ofrece apoyo, muchos de ellos no lograron un empleo estable el tiempo suficiente para acceder a una pensión por jubilación. En el país hay alrededor de 10 millones de ancianos, y de ellos, sólo 2 millones están jubilados", afirma el especialista.

A su vez, indica, quienes trabajan suelen tener una ocupación precaria. En México, se calcula que entre 30% y 35% de la economía se mueve en la informalidad, "lo que implica que los empleos derivados son efímeros y sin prestaciones".

Por su parte, Berenice Ramírez López, especialista del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, menciona que en México 26 millones de trabajadores no tienen acceso a seguridad social. Los profesionistas, detalla, se enfrentan a situaciones como falta de plazas y un número creciente de ofertas sin prestaciones, como atención médica, pensiones, apoyos monetarios por riesgos ocupacionales, vivienda y guardería.

La economista advierte que, actualmente, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) maneja más de 40 millones de cuentas, sin embargo, los trabajadores formales del IMSS no superan los 13.5 millones. "Si este contexto se mantiene, para 2022, año en que iniciarán las primeras pensiones por capitalización individual, sólo el 40% de los que actualmente aportan tendrán derecho a una".

La pensión para el retiro, añade, depende del nivel salarial. Si a la fecha, 70% de los ocupados ganan hasta cinco salarios mínimos, es imposible que puedan obtener los recursos para mantener un nivel de vida indispensable para la vejez. Además, "si se desea lograr la suma garantizada por el Estado, es necesario hacer aportaciones durante cerca de 25 años", señala Ramírez López.

Antes, "el trabajador sabía que si estaba afiliado al IMSS, con laborar 500 semanas tenía la posibilidad, al cumplir 60 ó 65 años, de obtener una pensión, con el 100% del salario de cotización. Hoy es muy difícil tener la certeza de conocer el monto ahorrado para el retiro; es necesario informarse acerca de la rentabilidad de la Afore y pagar comisiones, por ejemplo, para recibir una renta vitalicia", explica la especialista de la UNAM.

Las Afores, asegura, manejan 1 billón 300,000 millones de pesos, equivalentes al 10% del PIB. El 60% se canaliza a bonos gubernamentales y, el resto, al desarrollo de infraestructura y acciones. "Es un financiamiento barato para una serie de compañías, alejado del interés básico y del fortalecimiento de la seguridad social", subraya la investigadora del IIEc.

¿Y en la oficina?

En México no existen leyes ni normas que fomenten la disminución -en el ámbito civil y laboral- del estrés, aunque tiene un importante impacto físico y mental en el trabajador, advierte Felipe Uribe Prado, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

"En esta materia, tenemos un atraso de 15 años comparado con otros países (...) otras naciones latinoamericanas obligan a los trabajadores y patrones a cuidar los factores psicosociales que desencadenan este problema", subrayó.

En la actualidad, dice el académico, países como Argentina, Chile y Brasil cuentan con leyes que inciden en factores psicosociales que desencadenan problemas físicos y mentales. "Empresarios, trabajadores, sindicatos, médicos y psicólogos intervienen para prevenir problemas de salud derivados de esta reacción fisiológica", abunda el académico.

Aunque el estrés no es el causante directo de enfermedades, aclara, es una variable constantemente relacionada con diversas patologías físicas y mentales.

Hay muchos empleados que se desahogan a través del llanto, la violencia, gritos o evasiones, pero otros son aprehensivos y no expresan su malestar, lo que puede provocar dolores musculares en cuello, espalda, piernas, articulaciones y, en el caso de las mujeres, se incrementan los dolores menstruales, indica el psicólogo.

También, apunta, puede derivar en problemas cardiovasculares, que van desde dolores de cabeza hasta infartos, así como malestares gastrointestinales, entre estos colitis, hernias hiatales, estreñimiento o gastritis.

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El especialista de la Facultad de Psicología aclara que en los ambientes laborales se han incrementado los niveles de estrés; de hecho, "40% de la población (en el país) padece o ha tenido estrés debido a las largas jornadas, problemas de clima laboral o por acoso laboral".

Para disminuir este problema, sugiere, se debe trabajar en varios niveles, en el individual y organizacional. En el primero, la persona debe procurar mantener una vida sana, que conlleve buena alimentación y actividades deportivas y de relajación. Además, las empresas deben invertir en mejorar los ambientes laborales y dar solución a los conflictos entre colaboradores. Aunque, generalmente corresponde al profesionista hacer los primeros cambios, señala Uribe Pardo.

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