Te despidieron ¿y ahora qué sigue?

4 de cada 10 personas tienen miedo al despido, mismo que se puede convertir en depresión severa; armar tu red de apoyos y contactos es el primer paso para enfrentar la situación.
despido  (Foto: Archivo)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

"Tienes un rato libre a medio día. Hay una junta urgente con el jefe para anunciar cambios". Así fue como convocaron a Karla Córdova a la reunión donde le anunciaron su despido a partir del día siguiente, y sólo tuvo una tarde para dejar sus pendientes a otra persona.
"Fue un balde de agua fría, por la noticia y porque el argumento principal es que llevaban varios meses descontentos con mi trabajo. No lo vi venir, como en cualquier equipo existen diferencias de pensamiento, pero nunca una llamada de atención fuerte", relata la diseñadora gráfica.

Con todo y las noticias sobre recuperación económica, los despidos son un tema ‘latente' en la mente de los empleados: cuatro de cada 10 personas se muestran preocupadas por este indicador dentro de sus compañías, refiere una encuesta mundial realizada por la firma Abbey Legal Protection.

La reacción a esta noticia depende del contexto. No es lo mismo intuir que pueden prescindir de tus servicios profesionales a empezar la mañana con la frase: "tienes esta tarde para retirar tus cosas".

La capacidad de reacción en un colaborador despedido de manera inesperada es paulatina. Es similar a cuando fallece un familiar, "hay más dificultad de adaptación" porque el proceso se enfrenta de momento y se deben movilizar recursos en forma abrupta, refiere Claudia De Mendieta, académica de Servicios Integrales de Salud de la Universidad del Valle de México.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció un listado de los diferentes eventos que incrementan el nivel de estrés en las personas. El primero es la muerte de un familiar, le sigue el cambio de casa y la pérdida del empleo. El despido, señala esta instancia, forma parte de los 'estresores' laborales, conocidos como ‘episódicos'.

El primer paso al vivir esta situación es identificar ¿cómo se vivirá este proceso?, menciona Mendieta. Debes preguntarte ¿qué estoy pensando, de qué manera vivo emocionalmente esto? Y qué tienes en tus manos para resolverlo a corto plazo. Hay que hacer una lista de los "recursos mentales y las alternativas para reinstalarse en la vida laboral".

¿Qué es lo ‘normal' en estos casos? De acuerdo con la especialista, una reacción común ante un evento no esperado es sentir angustia,  apatía y desmotivación. "A eso no se le llamaría depresión". Sin embargo, cuando la persona tiene más de un mes con tristeza constante, exceso de sueño, mal humor y baja autoestima, entre otros síntomas que permanecen y aumentan, podría tratarse de un trastorno depresivo mayor. En esos casos, un episodio que empezó con el despido, se está saliendo de control.

Llegar a un estado de este tipo depende de factores diversos, entre estos la personalidad y los recursos con que cuente el profesionista para enfrentar la situación. "No es lo mismo tener soportes, como una pareja que se haga cargo de los gastos o amigos que puedan recomendarte, a no contar con nada". Una persona con pocas relaciones profesionales, que vive solo, podría enfrentar más desesperanzada, explica la académica de la UVM.

¿Me mandas tu CV?

Una acción común al saber que un amigo o conocido perdió su empleo es ofrecer ayuda para recomendarlo laboralmente con otros conocidos. Esta acción, que pareciera de buena voluntad, podría tener efectos contradictorios.

"Muchas veces las personas dicen estas palabras por compromiso, para aliviar la angustia del desempleado, pero no porque tengan una real intención de apoyarlo en la búsqueda de un nuevo trabajo. Esta conducta crea falsas expectativas en el desempleado, que por el momento vive un episodio de tristeza y suele poner sus expectativas en los demás para conseguir una nueva alternativa laboral", expresa la psicóloga y terapeuta familiar Berenice Espinoza.

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Claudia De Mendieta señala que, quien ofrece recomendar con otros a una persona que perdió su empleo, debe estar consciente de qué tan objetiva es su propuesta de ayuda, es decir, hace esto por consolar al profesionista, o realmente tiene forma de mover el currículo del desempleado entre su red de contactos; si esta última opción no es concreta, lo mejor es sólo dar apoyo moral. 

La entrevistada puntualiza que las experiencias profesionales malas, como el despido, no deben evadirse y mucho menos medicarse para olvidarlas. Eso, dice, es un paliativo para evitar la situación desde el punto de vista emocional. Lo mejor es entender los sentimientos que se viven en ese momento y armar una red de recursos y contactos para enfrentar el problema.

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