Si tu jefe se roba tu idea, te conviene

Tener la reputación de saber solucionar problemas en una firma es muy valioso, dice Peter Handal; ceder el crédito a un jefe es algo astuto, pero con tus colegas es crucial que protejas tus ideas.
boss  (Foto: Cortesía Fortune)
Anne Fisher

¿Cuántas veces hemos escuchado la historia de algún amigo que se queja de que sus colegas son manipuladores admirables, frecuentemente recompensados por ideas que no son suyas? O también ha ocurrido que tu jefe es quien da voz a una de tus buenas ideas y ni siquiera se toma la molestia de mencionar que la ocurrencia fue tuya. Aquí habría un problema si las evaluaciones y los bonos se basan en la cantidad de buenas ideas que tengas, por lo que la falta de reconocimiento es algo que preocupa a muchos. 

Con todo el lío que se ha armado por la creación de marcas personales y por mejorar constantemente nuestras habilidades de supervivencia, es fácil ver por qué esta situación aflige a tantas personas. Además, es cierto que la reputación como pensador innovador es un activo que vale la pena proteger. 

Según Peter Handal, la pregunta es protegerlo de quién. Handal, presidente ejecutivo de la consultoría de desarrollo de liderazgo Dale Carnegie Training, ve una gran diferencia entre los colegas que se apropian tus ideas y un jefe que acepta tu sugerencia y la hace suya.

Esto se debe a que tus colegas son competidores directos de una forma distinta a tu jefe. "Necesitas evitar que tus colegas se roben tus ideas, pero debes manejarlo de una forma amigable y sutil", dice Handal. 

Una forma de hacerlo es manteniendo tus mejores ideas bajo la manga hasta que tengas la oportunidad de mencionarlas cuando todo tu equipo esté reunido, ya sea en una junta o en un correo grupal. "De esta forma, no habrá duda del origen de la idea", dice. 

Si ya es demasiado tarde para esto, no dudes en alzar la voz en una reunión con algo como "cuando le comenté esta idea a Howard, él me dio una excelente sugerencia al respecto...", dice Handal. "Encuentra una forma sutil de llevarte el crédito. La gente entenderá el punto".

Por otro lado, si tu jefe es quien se apropió de tu idea y no te la atribuyó a ti, ¿cómo deberías responder? "Di ‘gracias'", dice Handal. Después de todo, esos bonos de desempeño y las evaluaciones están bajo el control de tu jefe. "Él es a quien debes impresionar", dice Handal. "Hacerlo lucir listo ante sus superiores y hacer que dependa de ti para conseguir buenas sugerencias no te hará ningún daño". 

Handal agregó que, como presidente ejecutivo, suele permitir a la gente suponer que él pensó en algo que realmente surgió de la mente de alguien más. "Si la persona que lo sugirió no es la más popular con el público, por ejemplo, que forme parte de un departamento que tenga una enemistad con otro, suelo decir que la idea fue mía, simplemente porque sé que será mejor recibida", explica. "Pero claro que sé de quién fue la idea, y tu jefe también lo sabe". 

Robert Herbold dice que hay otro factor a considerar: "en la mayoría de las compañías grandes, cuando una idea llega al punto de ponerse en práctica, ya fue modificada por tantas personas, que pretender que una sola persona se lleve el crédito es poco realista". 

Herbold está a cargo de Herbold Group, una compañía de asesoramiento ejecutivo con clientes como Pfizer, Dell, PepsiCo y HP. Herbold, ex director operativo en Microsoft, escribió un libro llamado The Fiefdom Syndrome: The Turf Battles that Undermine Careers and Companies -- and How to Overcome Them (El síndrome del feudo: las luchas que afectan carreras y compañías, y cómo superarlas). 

"Las dos cosas que quieres son: primero, que tu jefe piense que estás haciendo muy bien tu trabajo", dice Herbold. Para asegurarte de esto, él recomienda pedir retroalimentación cada tres o cuatro semanas.

"Y segundo, quieres que tus evaluaciones de desempeño muestren que se te ocurren más formas de mejorar las cosas", dice. "Si ambas cosas están ocurriendo, realmente no tienes nada de qué preocuparte. Si te molesta mucho no llevarte el crédito, el problema te comerá vivo".

En otras palabras, "no olvides que el objetivo es hacer que la compañía avance, no que se quede estancada en políticas y personalidades", dice el CEO de Dale Carnegie Training. 

Como solía decir una placa en el escritorio de Ronald Reagan: "No hay límite para la cantidad de bien que puedes hacer si no te importa quién se lleva el crédito". 

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