Si sólo ‘das el ancho’, te reemplazarán

En las empresas, como en el estrellato, se requiere superar expectativas para conservar un lugar; un ejemplo es Pete Best, primer baterista de The Beatles, quien era bueno... pero no lo suficiente.
junta empresa  (Foto: Photos to Go)
Linda A. Hill y Kent Lineback

Casi todas las oficinas cuentan con alguien que es perfectamente capaz, pero no está haciendo nada para mejorar el desempeño. ¿Qué hacer con esta persona? 

¿Recuerdan a Pete Best? Fue el baterista de The Beatles antes de que Ringo Starr tomara el puesto y el grupo se convirtiera en los ‘Fabulosos Cuatro'.

John Lennon, Paul McCartney y George Harrison invitaron a Best para que se uniera a ellos en 1960, formando a los Beatles originales. Fueron a Hamburgo, al norte de Alemania, para tocar en una serie de bares. Según se cuenta, después de tocar en vivo noche tras noche ante el público de Hamburgo, la banda desarrolló las habilidades y el toque que los volvería famosos a nivel mundial en sólo unos años

¿Por qué Best no compartió la fama y fortuna de los otros? Era considerado bueno, pero no lo suficientemente bueno, y por eso fue despedido después de pasar dos años con la banda. 

A principios de 1962, The Beatles (con Best) asistieron a una audición para firmar un contrato de grabación con Decca Records, pero fueron rechazados. Meses después, tuvieron una audición para Parlophone. El productor estuvo de acuerdo en firmar el contrato con ellos, pero insistió en usar a un baterista de sesiones experimentado en lugar de usar a Best para las grabaciones (al parecer, esto era muy común en aquella época).

Cuando Lennon, McCartney y Harrison escucharon lo que el productor quería, decidieron despedir a Best por completo y encontrar a alguien más. Eligieron a Ringo Starr, y el resto es historia. Al parecer, sintieron que Best no era lo suficientemente bueno para las sesiones de grabación; no lo suficientemente bueno para lo que aspiraban convertirse. 

El mundo de la música podría lucir bastante alejado de las preocupaciones cotidianas de la mayoría de los jefes, pero casi todos los gerentes que conocemos han tenido el problema de ‘Pete Best': alguien en su equipo que es bueno, pero no lo suficientemente bueno.

¿Cómo es que alguien puede ser ‘no lo suficientemente bueno'? Parece que esto ocurre cuando quieres que tu grupo sea mejor, o de alguna forma diferente. Cuando tú y el grupo aspiran a cambiar y mejorar, necesitas preguntar a todos los involucrados (incluyéndote a ti, por cierto) si son capaces de ayudar al grupo a lograr y mantener ese mayor nivel de desempeño. 

Desafortunadamente, la respuesta no siempre es ‘sí'. Suele haber alguien que es perfectamente capaz en un escenario actual, como Pete Best siendo baterista de una banda en bares, pero no es capaz de hacer su parte para mejorar el desempeño. ¿Qué debes hacer con esta persona? 

No hay una fórmula para actuar, pero sí podemos ofrecer algunos lineamientos. 

Comienza siendo lo más claro posible sobre a dónde quieren ir tú y tu equipo. Asegúrate de que todos sean parte de esa decisión y estén comprometidos con ella; de lo contrario, cualquier acción que tomes podrá parecer arbitraria e incluso injusta. 

Dados los objetivos que fijaste, trabaja con tu equipo para identificar su papel en la realización del cambio. Discute con el grupo cómo necesitarás cambiar tú también; asegúrate que tú no seas el que es bueno, pero no lo suficientemente bueno.

Da a todos la oportunidad de ajustarse al reto: dales capacitación, asesorías, tiempo, atención y, sobre todo, la retroalimentación que necesitan para mejorar. 

Cuando comienzas a ver señales de que alguien no lo va a lograr, continúa trabajando con esa persona, pero también es una buena idea comenzar a hablar con tu departamento de recursos humanos sobre el problema. Hay políticas y prácticas que muy probablemente necesitarás seguir.

Asegúrate de que la persona en cuestión sepa en dónde ‘está parado' dándole retroalimentación regular. Esta persona merece saber no sólo su posición, sino también lo que está en juego. 

Una vez que decidas que alguien no se va a quedar, intenta encontrar otro puesto que funcione para esa persona, ya sea en tu grupo o en algún otro lugar de la organización. Considera reevaluar los roles y responsabilidades para reconocer sus fortalezas, debilidades y potencial, pero no pongas en riesgo lo que tú necesitas.

Sobre todas las cosas, durante todo el proceso debes tratar a la gente con dignidad y respeto. No sirve de nada si intentas hacerte sentir mejor satanizando a alguien, es decir, encontrando fallas en todo lo que hace para justificar lo que tú debes hacer. 

Debes estar consciente de que, sin importar lo que hagas, tu decisión final siempre será una decisión de juicio hasta cierto grado, ya sea que decidas conservar a esa persona o despedirla. ¿The Beatles habrían sido estrellas con Pete Best, en lugar de Ringo Starr? Nadie lo sabe.

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Muchos gerentes huyen de la situación difícil sin tomar ninguna decisión, o posponiéndola para siempre. De cualquier forma, si tú y tu grupo aspiran a ser más de lo que son en la actualidad, es una decisión que tendrás que tomar. Es una de las decisiones más difíciles que tendrás que enfrentar, una que te mantendrá despierto en las noches, pero no podrás evitarla. 

Linda A. Hill, profesora de la Facultad de Negocios de Harvard, y Kent Lineback, escritor con 30 años de experiencia administrativa, son coautores de ‘Being the Boss: The 3 imperatives of Becoming a Great Leader'.

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