London Business School: éxito en exceso

La escuela ha obtenido los lugares más altos en los rankings de MBA pero tiene demasiada demanda; la universidad se ha quedado sin espacio y cuenta con pocos recursos para financiar su expansión.
london school  (Foto: Cortesía Fortune)

La London Business School está tratando de ampliar drásticamente su tamaño mediante la adquisición de un nuevo edificio a una corta distancia de su campus, cerca de St. Regent's Park en Londres, de acuerdo con Sir Andrew Likierman, decano de la escuela.

Se espera que el nuevo edificio sea la pieza central de una campaña de recaudación de fondos, a medida que la escuela intenta acercarse más a un modelo estadounidense de financiamiento, con un apoyo mucho más significativo por parte de los exalumnos.

Sir Andrew, un profesor de contabilidad que se convirtió en decano en enero del 2009, dejó claro que el mayor desafío de la universidad es que se ha quedado sin espacio, y actualmente tiene poco dinero para financiar su expansión.

"Estamos absolutamente llenos. Nos gustaría ser más grandes, tener más profesores y hacer más como institución", dice. "Eso significa que necesitamos más dinero. Esto es una exigencia conocida. Sin embargo, trabajamos en el centro de Londres, y no es un lugar barato".

El fondo patrimonial actual de la London es de menos de 20 millones de libras, o menos de 31.5 millones de dólares. En comparación, el fondo patrimonial de la Harvard Business School supera los 2,000 millones de dólares. Incluso Babson College, una escuela de segundo nivel conocida sobre todo por su programa MBA (Maestría en administración de negocios) para emprendedores, tiene una dotación que es casi ocho veces la de la London: unos 243 millones de dólares. El fondo patrimonial relativamente pequeño de esta escuela limita su capacidad para competir por los mejores estudiantes y profesores, y para ofrecer instalaciones de clase mundial.

El decano de la institución admite que convencer a los alumnos de invertir por adelantado de forma consistente no será fácil. "Mucha de la gente que pasó por aquí es de los primeros años, cuando el Estado aportaba fondos", dice. "No tenía ningún sentido que la gente buscara en sus bolsillos para eso".

En la London Business School, por ejemplo, sólo 14% de los alumnos de la escuela retribuyen a la institución sobre una base anual. Esto es un contraste marcado con las cifras de las principales escuelas de Estados Unidos, donde existe una tradición de retribuir. La Tuck School of Business de Dartmouth estableció un nuevo récord de participación de alumnos en su campaña anual de retribución, cuando 70.5% de todos los estudiantes hicieron una contribución el año pasado. En la School of Management de Yale, el 46% de sus antiguos alumnos de MBA buscaron en sus bolsillos para donar dinero a la escuela; la Darden School de la Universidad de Virginia fue beneficiaria de una tasa de ex estudiantes donantes del 43%, mientras que la Stanford Graduate School of Business reportó una tasa de 41 % de participación de ex alumnos de la Maestría en administración de negocios.

"Nos estamos alejando del modelo europeo y nos acercamos al modelo estadounidense", dice Sir Andrew. "En este momento, estamos creando una campaña que se anunciará el próximo año. El nuevo edificio será la pieza central de esa campaña".

A diferencia de muchas escuelas de negocios, que a menudo se encuentran en barrios relativamente nuevos y espaciosos, la London Business School ocupa un magnífico edificio con cúpula y arcos (oficialmente propiedad de la Reina) y colinda en la otra calle con los hermosos alrededores verdes de Regent's Park. Pero los pasillos son estrechos y hay pocos lugares para que los estudiantes se reúnan y trabajen en equipo. La mayoría de los alumnos tienen que cruzar una calle muy transitada y caminar por una zona residencial para encontrar un espacio para sus reuniones de equipo. Con la incorporación de más estudiantes y programas a lo largo de los años, la universidad ha superado la capacidad de sus edificios.

Cómo hacer frente a los problemas de crecimiento

El decano dice que la London Business School ha solicitado una licencia de obras para la construcción de una enorme sala de conferencias en el jardín frontal, entre otras mejoras importantes dirigidas a disminuir las condiciones de hacinamiento. En tres años, Sir Andrew espera inscribir a un flujo de más de 75 estudiantes en su programa de MBA de tiempo completo, que acaba de aceptar a 404 estudiantes. "No será un aumento espectacular, pero tenemos previsto aumentos en otros programas también", dice.

Sir Andrew, quien comenzó a enseñar en la Londres Business School en 1974 y fue el director que fundó su programa del MBA ejecutivo, no quiere trasladar la universidad de su ubicación actual. "Tenemos un plantel maravilloso", dice el directivo. "Es lo suficientemente pequeño para que la gente se sienta como en casa, pero cuando vine por primera vez, el campus estaba operando durante 30 semanas al año. Ahora operamos durante 48 semanas al año. Además tenemos cuatro sesiones al día, frente a tres. Nos hemos expandido del sótano al techo".

La London cuenta actualmente con tres programas de tiempo completo de maestría: su programa insignia de MBA de tiempo completo con 404 alumnos inscritos; un programa de maestría en administración con unos 140 estudiantes; y un programa de maestría en finanzas con 120 estudiantes. La escuela también cuenta con un programa de maestría en finanzas de medio tiempo con 73 alumnos y dos programas de MBA ejecutivo: uno en Londres con 75 alumnos y otro con sede en Dubai con 60 estudiantes. La universidad también tiene una variedad de cursos complementarios de educación ejecutiva.

"El total es un ingreso récord en este año", comenta Sir Andrew. "No estamos buscando aumentar el número en este momento porque no tenemos espacio".

¿El lado negativo de los primeros lugares?

La demanda puede atribuirse en parte al desempeño de la institución en varios de los principales rankings de MBAs, que han elevado significativamente su perfil mundial en los últimos años. La London Business School ha sido clasificada como la número uno por The Financial Times durante los últimos tres años. La London empató con Wharton en los honores del primer lugar en el 2009, la primera vez que recibió una clasificación superior, y luego tomó posesión exclusiva del primer lugar en 2010, sólo para lograr otro empate con Wharton este año. Forbes también ubicó a la Business School of London por primera vez en una categoría internacional de programas de dos años de MBA.

"Por supuesto, es muy agradable llegar a la cima de los rankings", dice el decano de la London. "Pero lo que nosotros hacemos es observar los elementos que componen a las clasificaciones y preguntarnos qué podemos hacer mejor. Incluso si eres el número uno, sería muy tonto ignorar cualquier área de debilidad. La complacencia es censurable".

Sin embargo, a él le preocupa que algunas escuelas puedan estar bajo presión para manipular los datos a fin de mejorar su clasificación. "Si la alta dirección de una escuela se encuentra bajo una gran presión y ésa es la forma en que un decano es juzgado, eso lo conduce a uno a un terreno peligroso, en cualquier campo", dice Sir Andrew. "Hay muchas maneras en que las cifras pueden ser manipuladas. Supongo que siempre habrá problemas si el liderazgo mide su éxito por los rankings. Nosotros no lo hacemos y se lo dejo claro a la gente que viene a la London. A nosotros nos está yendo realmente bien en los rankings, pero no consideramos esto como permanente".

Mantener el valor del MBA

Sir Andrew dice que la universidad no tiene intención de lanzar un programa de MBA de un año, lo cual es una alternativa popular en muchas escuelas europeas. "Desde que empezó la escuela, ha tenido un programa de dos años. Puedes terminar aquí en 15 meses si realmente te matas para hacerlo, y algunas personas lo hacen. La preferencia revelada por una gran cantidad de personas es que ellos valoran el tiempo extra".

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Pese a la creciente preocupación sobre el descenso del valor de un título, a medida que los constantes aumentos en los costos de hacer un MBA sobrepasan las ganancias en los salarios iniciales, Sir Andrew sostiene que no existe una inquietud importante por el retorno de la inversión. "La gente que viene aquí no es ilógica cuando observa esto", explica. "En general, la gente viene porque tiene intereses personales en vez de calcular una retribución. He tenido muy pocos alumnos que dicen: éste es un pésimo retorno de inversión y me arrepiento de haber venido aquí'".

Una revisión reciente del programa de tiempo completo del MBA en la London provocó un gran cambio. "Cada par de años nos fijamos en un programa de titulación, y el año pasado nos fijamos en el programa de tiempo completo para ver qué podíamos hacer mejor", dice el decano. "Hemos eliminado una cosa: el proyecto individual obligatorio. Ahora es opcional como materia optativa. En vez de eso, cada clase realiza una misión internacional; se van juntos. Un grupo fue a Buenos Aires y otro a Shangai. No es sólo una experiencia de viaje o unas vacaciones. Es un contenido real".

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