El subempleo te puede servir de impulso

Un trabajo para el que se está sobrecalificado suele desanimar pero puede ser útil como plataforma; en ocasiones, dar un paso atrás sirve para descubrir un mejor camino profesional.
empleo subempleo eu  (Foto: Thinkstock)
Anne Fisher

El subempleo -definido como hacer un trabajo para el cual se está sobrecalificado, o trabajar involuntariamente medio tiempo en lugar tiempo completo- recibe menos atención que el desempleo total, pero es imposible negar que es un problema. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informa que alrededor de 9.3 millones de estadounidenses que quieren encontrar trabajos a tiempo completo están tomando empleos a tiempo parcial como un recurso provisional, el doble de las personas que lo hicieron en 2007 (antes de la recesión).

Algunas personas están subempleadas desde antes de que su carrera haya llegado a despegar: en 2009 y 2010, un sondeo reveló que el 40% de los nuevos graduados universitarios tomaron empleos que no requieren un título universitario.

Sin embargo, parece que el subempleo no tiene por qué ser un retroceso permanente. Muchas gracias a todos los que respondieron a mi consulta reciente. Entre aquellos que enviaron un correo electrónico contando sus historias, surgieron dos temas principales: el uso de un trabajo temporal como un trampolín para un puesto permanente, y considerar un paso hacia atrás como una oportunidad para aprender una nueva profesión.

Bill Driscoll, un presidente de distrito en contabilidad y finanzas en la firma de personal Robert Half International, es el primero en admitir que las empresas de trabajo temporal "pueden ser un asesino moral importante". Pero añade: "cada trabajo es una oportunidad, aunque no sea tu trabajo ideal. Es una oportunidad para mostrar sus habilidades, ganar otras nuevas y hacer crecer tu red (de contactos). Vemos muchas personas convirtiendo tareas asignadas en empleos 'reales'. Realmente sucede".

Un ejemplo de ello es Nicole White, quien renunció a un empleo de tiempo completo en California, donde dirigía un equipo de 20 empleados que recaudaban fondos para organizaciones no lucrativas, y se mudó a Florida cuando el Ejército reubicó a su esposo allí. White no pudo encontrar un puesto como el que ella tenía, por lo que firmó con una empresa de empleo temporal y aceptó una asignación de servicios en un banco, ganando 9 dólares por hora, sin prestaciones y trabajando 30 horas a la semana.

El trabajo no requería de su capacidad de gestión: "Yo estaba respondiendo teléfonos de cuatro a cinco horas al día y transfiriendo dinero de personas que no podían usar una computadora". Sin embargo, ella puso su mejor esfuerzo en ello. Varios meses después, su esfuerzo valió la pena. En marzo pasado, White fue contratada por la oficina de desarrollo económico de su condado", con salario y prestaciones del nivel al que estaba acostumbrada en California".

Sin que White lo supiera, un alto directivo del banco -quien también era un influyente miembro del Consejo de la agencia del condado y que ahora preside la misma- quedó impresionado por su desempeño como representante de servicio al cliente y la llamó para una entrevista.

"Nunca subestimes el poder de realizar un buen trabajo en la posición que se te ofrece", dice White. "Nunca sabes quién está mirando".

Algunos lectores informan que han aceptado deliberadamente bajar un escalón en el estatus y el salario, con el fin de avanzar en sus carreras en una dirección diferente. "Yo lo he hecho más de una vez en los últimos 30 años", escribe Mike Frederick. Más recientemente, en 2007, cuando su departamento fue eliminado, rechazó un par de ascensos por tomar un empleo de bajo salario en la universidad corporativa de su patrón.

"Nadie podía prometerme que volvería a mi nivel anterior de gestión en ese departamento", recuerda. No sólo eso, sino que el puesto requería conocimientos de tecnología que Frederick no tenía. "Tenía mucho que aprender y las probabilidades en contra de mi éxito parecían desalentadoras", recuerda. Aún así, su empleador financió una serie de cursos que él necesitaba tomar: "Lo que conseguí fue la oportunidad de aprender una nueva carrera sin costo alguno para mí".

Tres años después, "tras muchas largas noches de estudio por mi cuenta y trabajo duro durante el día, aplicando lo que aprendía", Frederick está "en el punto donde quería estar", escribe: En un puesto de gestión en un departamento de formación en tecnologías de la información (IT).

Lo que la experiencia le enseñó, dice, es que "dar un paso hacia abajo puede ser tu mejor apuesta para el éxito final". El consejo de Frederick es: "Averigua si tu compañía está dispuesta a proporcionar la formación que necesitas o a pagar cursos universitarios. No tengas miedo de preguntar y, después de realizar el cambio, no mires hacia atrás. Enfócate en las posibilidades futuras que están frente a ti".

Al igual que con cualquier otro reto, superar el subempleo es a veces una cuestión de gran persistencia. "Me rechazaron de un gran puesto de asistente ejecutivo en una firma de correduría cuando mi jefe fue despedido en 2008", escribe Sheila Markson. "Me tomó casi dos años buscando empleo durante el día y atendiendo mesas por la noche sólo para poder pagar la renta, pero ahora tengo un mejor empleo en una compañía de seguros".

"Esta economía es desalentadora", añade, "pero el peor error que alguien puede cometer es darse por vencido".

O, como Bill Driscoll dice: "Nunca dejes de buscar el trabajo que realmente quieres". Ése es un consejo sabio, independientemente de si estás actualmente subempleado o no.

Retroalimentación: ¿Alguna vez te recuperaste de la maldición del subempleo? ¿Que funcionó para ti? Deja un comentario a continuación.

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