Amores en la oficina ¿cómo manejarlo?

En México, 32% de los profesionistas están de acuerdo con tener un romance en su trabajo; al tener una relación en la oficina, es clave ser discreto y separar lo emocional de lo profesional.
amor oficina  (Foto: Thinkstock)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Hay cientos de razones por las cuales no se debe mezclar el trabajo con el romance, pero a veces es imposible resistirlo. Las cifras son muestra de ello, en México, 32% de los profesionistas está de acuerdo con tener pareja en su lugar de trabajo, según una encuesta del portal Trabajando.com, elaborada entre 2,500 personas. Un ejemplo es el de Mariela Sancari y Adolfo Ortiz. Hace tres años, un viaje del trabajo los condujo a cambiar su status de ‘solteros' a empezar una relación. "Al principio, no revelamos que empezamos a salir, pensamos: ‘que no sepan que somos pareja', porque no sabes hacía donde va la relación. Hasta no tener seguro qué pasaría, acordamos no decir nada", recuerda Ortiz, quien labora en una empresa de comunicación.

El sondeo de Trabajando.com indica que 36% de los participantes afirma no haber tenido una relación de ese tipo, ni desearía hacerlo. En realidad, es muy común que compañeros de trabajo se atraigan, aunque lo ocultan por las acciones que pudiera tomar la empresa, cita un informe de la firma dedicada a estudios de pareja y sexualidad Hite Research International.

Sin importar cuán conservadora o no sea una organización, los jefes no suelen ver con ‘buenos ojos' una relación entre compañeros, porque ésta puede crear conflictos de intereses si no se maneja adecuadamente, menciona Irving Aleman, gerente de reclutamiento de la consultora especialista en recursos humanos, Kelly Services.

Margarita Chico, directora general de Trabajando.com, menciona como primera regla en un amorío en la oficina, esforzarse por separar el aspecto sentimental del profesional. Funciona ser discretos, no tener tratos especiales frente a los compañeros y dejar a un lado las coqueterías o actitudes que distraigan, como enviar continuamente correos o estar largas horas en el chat.

"En nuestro caso, los compañeros en el trabajo sabían, pero los jefes no. Aunque no te pueden prohibir una relación personal, teníamos que ser discretos", platica Sancari, quien se desempeñaba como fotógrafa en el mismo medio. Adolfo Ortiz agrega: "nunca nos dábamos besos, no hacíamos ningún comportamiento afectivo". Después la gente empezó a vincularlos y aunque no tuvieron restricción de los jefes, prefirieron ser reservados.

Chico opina que quienes dan ese paso, deben anunciar, poco a poco, muestras de la relación, para preparar al equipo y a los jefes. Muchas veces, el romance es de días o semanas y termina, lo indicado es informar la noticia cuando el vínculo prospera, asegura Aleman.

De los participantes en la encuesta de Trabajando, 22% expresa que no ha tenido un vínculo de ese tipo en el trabajo, pero, si se diera el caso, lo haría. Un 21% tuvo una aventura amorosa pero ya terminó, 12% tuvo pareja y lo ocultó, y 9% sale, actualmente, con alguien de la oficina.

Hombres y mujeres pasan ocho horas o más juntos; chismes, problemas y bromas los unen y generan una intimidad natural, señalan especialistas del Hite Research International. Así que, de presentarse esta situación, Margarita Chico sugiere llevar el tema con objetividad. En términos prácticos, esto significa que si surgen problemas "hay que dejarlos en la casa", no gritar en la oficina, en un rincón, pensando que la gente no se percata.

Tampoco hay que invadir el espacio del otro. La idea es trabajar como si no hubiera relación. Cada quien en sus metas y no caer en envidias o celos porque la pareja recibe, por ejemplo, un sueldo diferente o tiene otros beneficios, subraya Chico.

Es necesario fijar reglas, añade la directora general, entre éstas respetar la individualidad. Si la persona sale a determinado horario o come con otros compañeros, es lo mejor. No es necesario, ni recomendable, realizar juntos esas actividades.

A su vez, es innegable que habrá problemas, y cuando eso suceda es importante ser profesional. A la empresa no le importa si son pareja, si se oculta una llamada, correo, o se realiza cualquier otra acción para ‘desquitar' el enojo contra la pareja, sin embargo, hacerlo pesará en el desempeño de la persona y puede propiciar una llamada de atención o despido por fallar en los objetivos que se le asignan al empleado, explica Irving Aleman.

Para el representante de Kelly Services, las relaciones en la oficina nunca están exentas de rumores, "la misma gerencia te ve diferente", dice. Para evitar que ese vínculo genere conflicto la regla es: seguir tu propia línea y no cambiar tu forma de trabajar y conducirte.

De acuerdo con los especialistas entrevistados, cuando el romance se da entre personas casadas la situación se vuelve más complicada, porque muchas empresas, por la imagen que transmiten, manifiestan un claro desacuerdo en el tema. "Se debe ser muy responsable", subraya Margarita Chico, quien asegura que en esos casos hay que estar consciente de las consecuencias producidas por esa unión. 

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En general, un romance en la oficina puede crear estrés en todo el equipo cuando surgen las diferencias. Si eres compañero de esa pareja, el consejo es nunca tomar partido, aunque esa persona sea "como de la familia". Involucrarte puede significar desventajas, como crearte una mala imagen por participar de esos problemas y, de paso, disminuir tu productividad, puntualiza Aleman.

Mariela Sancari ya no labora en el mismo espacio que su pareja, pero reconoce que la clave para llevar la relación mientras compartían el mismo espacio fue: "no meterse profesionalmente en el trabajo del otro. En lo laboral no hay que mezclar, y hay que tener tu propio espacio. Incluso, no me quedaba a esperarlo nunca para salir juntos", recuerda.

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