Empleo doméstico, excluido de reforma

Los trabajadores domésticos no tienen prestaciones o beneficios y deben pagar su hospedaje y comida; el acoso sexual y la discriminación por su origen étnico aumenta en este sector: Colegio Jurista.
trabajo domestico  (Foto: Archivo)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Ser trabajador doméstico en México es sinónimo de menosprecio y estigmatización. En el país, más de 1.8 millones de personas desempeñan esta actividad; la cifra no es menor, sin embargo las leyes brindan poca protección a este sector, advierten especialistas.

"Se asume que es un trabajo que carece de valor, por lo que tienen bajos salarios, carecen de prestaciones sociales como seguro médico y son tratados con menosprecio. El 12% de ellos viven prácticamente en una tienda de raya; reciben hospedaje y comida a cambio de una parte importante de su salario", comenta Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista.

La Ley Federal del Trabajo establece que las trabajadoras del hogar tienen derecho a salario, descanso, alimentación y realizar sus labores en un lugar higiénico, pero, las excluye del derecho a la vivienda, reinstalación laboral, seguridad social, o negociación colectiva, refiere Manrique.

La Ley General de Salud indica que sólo pueden estar inscritas en el régimen voluntario, y cubrir sus propias cuotas obrero- patronales. No tienen derecho a guardería ni prestaciones sociales, como la pensión.

El panorama actual es que "hay todo un aparato para no auxiliar" en el tema de salud a este sector, comenta Manrique.

Falta acción por parte de los legisladores para determinar una obligación legal del patrón hacia este sector y tampoco están dadas las condiciones que permitan generar este apoyo. Un empleador común no tiene personalidad jurídica para hacer el trámite de inscripción al seguro. "Esto habla de la necesidad de modificar la Ley del Seguro Social. El punto es querer o no, en México las reformas legales son de voluntad", señala en entrevista el Rector.

Un esquema que resultaría funcional  es el de seguridad social única, donde la prestación sea uniforme independiente al trabajo realizado, considera el Rector. Por el momento, el país suma más de 31 millones de personas que no cuentan con accesos a la salud. "La seguridad social está siendo colapsada", recalca el académico.

Manrique afirma que las lagunas que existen se aprovechan para sobreexplotar y maltratar. Según información del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), la reforma laboral que se discute en el Senado no está en armonización con los derechos de los trabajadores domésticos planteados en el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo.

El rector del Colegio Jurista expresa que el esquema de trabajo por horas, propuesto en el proyecto de Reforma, impactaría a este sector. "Lo tocan de costado", por ser un grupo que no figura, pero representa el 12% de la economía subempleada, lamenta.

Actualmente el trabajo domestico está regulado por día, "¿le van a decir a la persona que en tres horas termine?, esto lo que haría es menoscabar su integridad". El tema de pagos por hora no podría avanzar, "¿quién aceptaría ese pago?", reitera el Rector.

El origen, un prejuicio

La segregación que viven estos empleados no responde sólo a la actividad realizada, sino también a que reúnen características con una fuerte estigmatización en México.

De acuerdo con un estudio que realiza el Colegio Jurista entre 1,500 trabajadores domésticos de la Ciudad de México y área metropolitana, Guadalajara y Monterrey, el 90% son mujeres; 40% indígenas; 35% padece obesidad, y 97% tiene piel morena.

Otro de los factores de discriminación en este sector es la edad. "Se privilegia a quienes tienen de 12 a 22 años, por asumir que tendrán más energía y capacidad de adaptación", subraya Manrique.

El rector advierte sobre una condición: el síndrome del quemado (burnout) antes lo padecían mayoritariamente los trabajadores de educación y salud en México. Ahora quienes desempeñan labores domésticas son los más afectados por este mal, además es uno de los empleos con mayor acoso psicológico y sexual.

"Los institutos que se dedican a este tema no son activos en cuanto a ubicación de la problemática, pero el acoso es muy frecuente. Son personas con poco nivel de educación, muchas veces no están en su ciudad de origen, en el "mejor de los casos" el tema queda en menosprecio, aunque la realidad es que en este grupo hay abortos y golpes".

Hay discriminación desde la forma despectiva con que se nombra a los empleados: "a la chica que trabaja en esto le dices ‘María' y al chico ‘oaxaco'", ejemplifica el académico.

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En esta profesión son comunes las palabras de menosprecio, apodos y gritos, y "para ejemplificar la tolerancia social a estas conductas, basta ver que a la empleada doméstica se le endosa el papel de entretenimiento sexual", enfatiza Manrique.

Jorge Manrique puntualiza que si bien existen estructuras de apoyo para la mujer indígena, no hay un registro mínimo para saber con exactitud cuántas personas están en el sector y en qué circunstancia, y a partir de ello generar acciones y avanzar en reformas a su favor.

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