La función de un MBA, ¿sigue vigente?

Los objetivos y popularidad de las Maestrías en Administración de Negocios cambiaron con los años; tras sus criticados inicios y posterior auge, ahora rivalizan con los aprendizajes fuera del aula.
MBA  (Foto: Archivo)
Laura Vanderkam

La década de 1950 fue una época emocionante para la economía estadounidense. Los años sombríos de la Segunda Guerra Mundial se desvanecían en el espejo retrovisor y las empresas en expansión se dieron cuenta de que necesitaban un nuevo tipo de gerente que pudiera supervisar conglomerados que se extendían a través de fronteras y decenas de marcas.

Pero en lugar de cultivar su propio talento, las empresas recurrieron a los florecientes programas académicos de gestión -aquellos que concedían una Maestría en Administración de Negocios (MBA por sus siglas en inglés)- en busca de ayuda.

Era una idea sencilla. ¿Por qué invertir en la formación de jóvenes empresarios en ciernes cuando las universidades ya estaban en ese sector? Sin embargo, el surgimiento de la preocupación inspirada por los MBA, que fue plasmada en un artículo de Fortune de 1950 escrito por el gurú de la gestión Peter Drucker, llamado The Graduate Business School (La escuela de negocios de posgrado).

Algunas de las críticas: la gestión se trata de hacer, no de estudios académicos. Los programas de MBA crearon "príncipes herederos" marcados para los puestos superiores que sabían muy poco acerca de los negocios que dirigirían. La sociedad necesita emprendedores, no administradores de empresas. ¿Cuál era el propósito de un MBA, de cualquier forma?

Estas preguntas ya no alejaban más a las universidades de los programas de negocios -el dinero fluía a través de ellos después de todo- pero Drucker escribió que "no sería una exageración decir que las escuelas de negocios, aunque han ganado la guerra, no saben qué hacer con su victoria. Las escuelas de negocios han 'llegado', sin saber muy bien cuál es su función, o la forma de lograrla".

¿Cómo puede el empresario conocer su función en la sociedad, se preguntaba Drucker, "si sus propias escuelas profesionales no saben lo que es?"

Sesenta y tres años después, algunas cosas han cambiado. Para empezar, las mujeres -completamente ausentes en el artículo de Drucker, donde los gerentes de GE hablaban de los "muchachos brillantes de la Escuela de Negocios de Harvard"- componen 41% de la clase de 2015 de la HBS. Las mujeres han compuesto más de 40% de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania en los últimos años.

Los estudiantes de MBA son generalmente mayores de lo que eran en 1950. En aquel entonces, "el estudiante de posgrado típico provenía directamente de la universidad", escribió Drucker. "Si tiene alguna experiencia laboral en absoluto es como consejero en un campamento de verano; o tal vez ha vendido suscripciones para el Saturday Evening Post. Nunca ha vivido como un adulto en un mundo de adultos". .

Seis décadas más tarde, la mayoría de los programas toman su punto en consideración y ahora requieren algunos años (de dos a cinco) años de experiencia laboral. "Las empresas comenzaron a pedir eso. Las empresas comenzaron a exigirlo", dice Elissa Ellis-Sangster, directora ejecutiva de la Forte Foundation, que trabaja con las escuelas de negocios y con las corporaciones para aumentar la representación de mujeres en las carreras de negocios.

Sin embargo, otras cuestiones son aún objeto de debate. Drucker explica el problema del "príncipe heredero " señalando que en las escuelas de negocios "hay una tendencia inherente hacia la producción de hombres que buscan cortar camino directamente hacia la cima en una gran organización, en lugar de demostrar sus habilidades y cualidades para abrirse paso en su camino en competencia con el resto de la organización".

Esto tiene sentido. Después de todo, ¿para qué quitar tiempo al trabajo para ir a la escuela si no crees que vas a ganar algo más que esos años de antigüedad? Sin embargo, otros empleados naturalmente resintieron la presencia de estos hombres marcados para la grandeza. Y eso afectó la moral.

En general, las actuales estudiantes mujeres de MBA no tienen un aura de "princesa heredera", insiste Ellis-Sangster: "Tienen que ser capacitadas y asesoradas sobre cómo promoverse a sí mismas".

Pero la percepción fundamental sigue ahí y puede empeorar a medida que se abren oportunidades para que las personas aprendan habilidades fuera de los entornos universitarios formales. "Si quieres tener éxito en los negocios, hay cosas que son supervaliosas de saber", dice Josh Kaufman, autor de The Personal MBA, un libro que explica los principales conceptos que se enseñan en las escuelas de negocios".

Pero no tienes que sentarte en un aula de estudios para aprenderlos". Cuando Kaufman realizaba la investigación para su libro, habló con muchas personas que asistían o habían asistido a programas de MBA, y muchos de ellos dijeron: "'Vas a tener un nombre propio en tu diploma que significa algo para algunas personas'".

Una élite de MBA puede ser ideal para la creación de redes de contactos. Pero hay otras formas de hacer contactos también.

La gente también sigue debatiendo si los programas de MBA cubren las habilidades de negocios que necesita la sociedad. Drucker señaló que "la economía estadounidense necesita, sobre todo, al empresario bien entrenado. A medida que nuestra economía se convierte cada vez más en una economía de grandes negocios, más necesita el espíritu empresarial. Se necesita un suministro constante de nuevos negocios para evitar congelarse. Necesita personas que prefieran dirigir un pequeño negocio a realizar un trabajo ejecutivo en una gran empresa; porque las grandes empresas del mañana sólo pueden provenir de las pequeñas empresas de hoy en día".

Incluso las grandes empresas necesitan personas inclinadas hacia la toma de riesgos con el fin de evitar que las grandes corporaciones se vuelvan en "arterioscleróticas". Y muchos estudiantes de negocios están interesados en dirigir sus propias empresas. Ellis-Sangster dice que muchos de los estudiantes con los que ella habla están interesados en iniciar un negocio propio. "Es muy atractivo para ellos construir y estar en control de su propio destino y crear algo que sea suyo".

Pero incluso si los programas de MBA enseñan el espíritu empresarial, es posible que su estructura funcione en contra de su práctica. Los gastos de matrícula y de gastos básicos superan las seis cifras en los principales programas. Si los estudiantes piden préstamos "eso es una gran barrera para dejar de hacer lo que estás haciendo y comenzar a hacer algo diferente", dice Kaufman .

Sin duda, todavía hay buenas razones para obtener un MBA. Las principales empresas de consultoría del mundo, por ejemplo, contratan entre las mejores escuelas de negocios. Y un título es una manera de obtener ventaja en muchas empresas. Como Kaufman dice: "Si ya estás trabajando para una empresa, y están dispuestos a pagar por él, entonces deja que la empresa pague por la señal".

Pero a medida que aumentan los costos, las propias empresas podrían pensar más la idea de pagar por enviar a su talento lejos durante dos años o reconsiderar lo que se gana cuando presiona al talento para salir del redil. Ellis-Sangster dice que algunos bancos de inversión ya no están diciendo a la gente que "después de dos o tres años, ya no hay futuro aquí a menos que tengas un MBA".

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"Los empleadores se han vuelto simplemente mucho más inteligentes en la forma en que comprometen a sus empleados", dice. "Se han vuelto muy sofisticados en su formación y desarrollo de liderazgo, y traen a profesores para impartir cursos en sus instituciones".

¿El resultado? Los empleados no "reciben la experiencia que obtendrían en la escuela de negocios" -es decir, los beneficios sociales y la creación de redes-, "pero reciben la formación académica que pueden conseguir".

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