Nacionalismo petrolero, ¿en crisis?

Para los jóvenes, Pemex es una fuente de empleo desaprovechada, no un símbolo identitario: expertos; sin embargo, la brecha generacional hace que los mayores de 40 años vean con suspicacia la reforma.
México bandera  (Foto: Thinkstock)
Ivonne Vargas
Ciudad de México (CNNExpansión) -

La percepción que tienen los mexicanos del petróleo como símbolo nacional está rodeada de sentimientos de temor e incertidumbre. La aprobación de la reforma energética para unos representa la pérdida de uno de los símbolos del país, aunque para los jóvenes es la apertura de una fuente de empleos y la oportunidad de especializarse en el sector, consideran expertos.

La promulgación de la Constitución de 1917 y la expropiación petrolera hace 75 años sembraron la idea entre los mexicanos de que el petróleo es un recurso que tiene que estar sólo en manos del Estado.  

El petróleo se nacionalizó después de una época en la que su extracción por parte de empresas extranjeras generaba una gran riqueza que no se quedaba en el país, comentó Francisco Zapata, profesor del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México (Colmex). Esos recursos después se usaron para el desarrollo nacional, refirió.

Desde entonces se forjó en la población un sentimiento nacionalista respecto a este energético como un recurso que mueve al país y un sinónimo de riqueza. "El petróleo es para la gente un recurso patrimonial que mueve dinero", afirmó Emilio Aguado Calvet, investigador del Centro de Alta Dirección Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac.

"En la población de más edad está presente el concepto de petróleo como algo que pertenece al país, así está escrito en la historia y así se estudia", recalcó.

El espíritu nacionalista por este recurso aún está presente. El 65% de los mexicanos está en desacuerdo en permitir el acceso de inversión privada extranjera o nacional en el sector petrolero, según el estudio ‘México, las Américas y el mundo 2012' realizado por el CIDE entre 2,400 ciudadanos.

Conforme se vean los resultados de la reforma energética empezará a conformarse una nueva identidad respecto al petróleo. "No hay que esperar tanto. Habrá una toma de conciencia en los próximos dos o tres años", estimó Zapata.

Entre las personas mayores de 40 años prevalece el temor, la incertidumbre y la desconfianza, coincidieron los expertos. El miedo es a perder un recurso que representa gran parte de los ingresos del país. "No es un miedo infundado hay una conciencia clara. Los historiadores documentaron bien cuando el petróleo era manejado por empresas extranjeras", precisó el investigador del Colmex.

Además la desconfianza se extiende hacia el Gobierno. "Más que a perder el último recurso nacional, es sentir que las autoridades terminan decidiendo por su cuenta", agregó el académico de la escuela de Filosofía de la Universidad Panamericana Héctor Velázquez Fernández.

A lo anterior se suma un sentimiento de incertidumbre sobre los beneficios reales de abrir este recurso a la inversión privada. Este escenario es propiciado por los grandes vacíos de información y el proceso en que se dio la reforma, sin un debate público, coincidieron los expertos.

Pero México no puede quedarse con la visión de "el petróleo es nuestro, de los mexicanos, inútil, inexplorado e inexplotado. Porque como México no hay dos", menciona el informe ‘México ante la revolución energética del siglo XXI', publicado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO).

El petróleo debe dejarse de ver como un símbolo nacional para convertirse en una materia prima que necesita aprovecharse porque dejó de ser un privilegio, indicó el director general del IMCO, Juan Pardinas.

Nueva visión

Los mexicanos, sobre todos los más jóvenes, saben que existe un problema con tener una visión paternalista de este recurso, advirtió Héctor Velázquez. "México necesita ponerse al corriente con otras energías, y ahí hay un campo de oportunidad para muchos profesionistas".

En lo que debiera ponerse atención es evitar que el país caiga en el error de confiar toda su economía en este recurso, cuando en realidad el reto es transitar a otras fuentes de energía, añadió.

Pemex, desde el punto de vista laboral, es una de las empresas que atrae a más profesionistas jóvenes para trabajar, junto con otras como Bimbo y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), según el estudio ‘Las empresas de los sueños de los jóvenes 2013', realizado por la firma Compañía de Talentos México y presentado por AXA Seguros.

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Velázquez Fernández precisó que el hecho de que Pemex sufra escasez de talento para cubrir plazas de servicios técnicos y profesionales en áreas como petroquímica, por ejemplo, hace que la visión del joven mexicano sea otra. "No se concentran en el nacionalismo del recurso, lo ven como una fuente de empleo, y bien remunerado, para quien se especialice".

Hace 30 años a los mexicanos les interesaba la biología marina, porque los recursos naturales en océanos estaban en boga, pero hoy el campo de las energías e hidrocarburos es el que demanda mano de obra muy calificada, eso es lo que le interesa al estudiante y la visión que prevalece por sobre el paternalismo de un recurso, recalcó.

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