5 errores en la búsqueda de un mentor

Si quieres desarrollar la relación de tutoría perfecta, evita estas equivocaciones comunes; tu mentor no debe ser igual a ti y debes acudir a él con una idea clara de la ayuda que necesitas.
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Katherine Reynolds Lewis

Sócrates y Platón. Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau. Maya Angelou y Oprah Winfrey. Ray Charles y Quincy Jones. Bob Noyce y Steve Jobs.

¿Quién no se beneficiaría de un sabio mentor? El más adecuado puede marcar una gran diferencia en tu carrera. Debes saber esto: el 96% de los ejecutivos ven la tutoría como una importante herramienta de desarrollo, según Lois Zachary, autora de The Mentor's Guide: Facilitating Effective Learning Relationships.

“Hay muchos beneficios en la tutoría”, dice Zachary. “Un mentor puede ayudarte a conectarte a otras redes y puede exponerle a diferentes ideas, diferentes personas a las que de otra forma nunca tendrías oportunidad (de conocer)”.

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Al buscar tu propio Sr. Miyagi y desarrollar la relación de tutoría perfecta, evita estos errores comunes.

Tener un mentor igual a ti

Es posible que te sea cómodo desarrollar una relación con un mentor con una experiencia similar a la tuya. Esa no es la manera de crecer. En vez de eso, buscar a un mentor con experiencia y una perspectiva distinta puede ayudarte a identificar tus puntos ciegos.

“Muchos de los mentores de mujeres serán hombres. Muchos de los mentores de las personas de color serán blancos porque tienes que mirar a quién tiene el poder y la experiencia. Y habrá muchos más hombres blancos de más edad”, dice Michael Melcher, un asesor ejecutivo de la firma Next Step Partners.

“No creo que la única persona que deba asesorarte sea alguien exactamente como tú. Es demasiado limitante y a menudo esa gente está demasiado solicitada”.

Cuando la ejecutiva de tecnología Sharon Meers, coautora de Getting to 50/50 era una vicepresidenta de Goldman Sachs, la red de mujeres descubrió que todos los vicepresidentes varones estaban jugando basquetbol con líderes de alto nivel. Pidieron a los socios que crearan un programa que uniera a las mujeres con hombres de alto nivel como mentores. Varias mujeres que participaron avanzaron para convertirse en directoras generales.

“Fue increíble”, recuerda Meers. “Los chicos que participaban eran socios que realmente se preocupaban por hacer avanzar a las mujeres. Las mujeres que participaron eran de alto potencial. No estábamos lidiando con problemas de desempeño”.

De igual modo, tus mentores no deberían ser todos ex supervisores. Elige a personas que tengan exposición a un área de negocio distinta o incluso a aquellos en un sector diferente de tu empresa o industria.

2. Pedir ayuda en general

Un error clásico en la búsqueda de un mentor es invitar a almorzar a un alto ejecutivo y pasar el tiempo hablando sin rumbo, sin saber qué tipo de ayuda necesitas. Entre más específico y focalizado sea tu objetivo, mejor.

Al principio, puede que no sepas dónde necesitas crecer o desarrollarte, pero eso puede ser parte del proceso. Una vez que identifiques tus áreas de debilidad, elige mentores que puedan ayudarte en un área específica, tal vez en la gestión, en la comunicación, o en las presentaciones.

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Cuando consigues ese asesoramiento específico, haz un seguimiento con tu mentor para compartir el resultado. A la gente le gusta saber que su consejo ayudó. Si terminas desviándote de los consejos de tu mentor, sé honesto acerca de eso también.

“El consejo del mentor no siempre será bueno, pero si no lo es, necesitan entender por qué”, dice Meers. “La respuesta no puede ser 'nunca lo intenté'”.

3. Desperdiciar el tiempo

Cuando le pides a alguien que te dé consejos, le debes la cortesía de respetar su tiempo y sacarle el mayor provecho. Eso significa asistir a cualquier almuerzo o café con una agenda clara en mente, ser eficiente en tu conversación y en tu seguimiento posterior. Desempeña un papel activo en la relación.

“El tiempo es el mayor problema y el compromiso. Es un gran compromiso”, dice Roz Alford, director de ASAP, una firma de soluciones de tecnologías de la información. “Debe haber responsabilidad en las dos partes”.

Debes establecer el orden del día para las reuniones, el seguimiento entre ellas, y definir la relación. “Lleva tus objetivos en una serie de conversaciones y hazlos muy específicos y definidos”, dice Zachary. “De lo que realmente estás hablando es de cómo vas a desarrollarte y crecer”.

Tu mentor no tiene todas las respuestas pero puede ayudar a guiarte para que las encuentres tú mismo. En otras palabras, no puedes almorzar con alguien una vez al trimestre y llamarla tu mentora.

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4. Pensar que es una relación unidireccional

Una de los concepciones erróneas más comunes en la tutoría es que es una transacción o relación unidireccional. Los mentores pueden aprender mucho de las personas a las que aconsejan.

“Siento que recibo por lo menos tanto como doy”, dice Jodi Allen, una vicepresidenta de mercadotecnia y operaciones de marca de Procter & Gamble Co. que disfruta de discutir avances en la tecnología móvil y las redes sociales con la gente que asesora. “Ellos me dan una enorme cantidad de energía. Son jóvenes y ambiciosos, y mucho más hábiles que yo de lo que yo era en ese momento de mi vida”.

5. Forzar la relación

Es tentador apresurarse directamente y pedirle a tu héroe profesional que sea tu mentor. Eso sería un error. Este tipo de relación tiene que desarrollarse de forma natural.

En primer lugar, algunas personas odian explícitamente que se les pida ser un mentor. Debes llegar a conocer a alguien antes de preguntárselo, si es que verdaderamente necesitas hacerlo directamente.

“Debe ser una cosa tan orgánica que me siento incómodo preguntando”, dice Nicole Loftus, presidenta ejecutiva de la firma de de mercadotecnia Big Hit. Dice que sus relaciones con mentores generalmente se desarrollan a partir de reuniones de almuerzo o conversaciones.

Cuando busques un mentor, pregunta a tus colegas y contactos para encontrar el tipo de experiencia en la industria, características personales, o conexiones que estés buscando. “Tienes que salir y ser capaz de decir a la gente: “Yo quiero aprender x, y, z, y decir: 'éstas son mis prioridades'”, dice Zachary, “Es mucho más fácil obtener una buena respuesta por parte de alguien de este modo, que si dijeras: “Estoy buscando a un mentor, ¿a quién conoces?”

Melcher concuerda. “Hay que lanzar una red muy amplia”, dice. “En lugar de decir: '¿Quieres ser mi mentor?', podrías decir: “He disfrutado mucho de conocerte. He aprendido mucho de esta conversación”. Quisiera conversar contigo de nuevo en unos meses”.

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Eso ayudará a aliviar la presión de darte cuenta de que tendrás múltiples mentores en diferentes puntos de tu carrera, tal vez algunos de ellos de manera simultánea. Una persona puede asesorarte acerca del equilibrio trabajo-vida, mientras que otra puede presentarte a clientes potenciales.

“No es sólo un mentor para toda la vida”, dice Zachary.

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