Empleados frustrados elevan rotación

El problema lo padecen dos de cada 10 trabajadores en las organizaciones, según Hay Group; de no detectar este problema a tiempo puede aumentar el índice de rotación hasta 40%.
trabajo empleada prestaciones triste  (Foto: Getty)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Uno de los mayores problemas con que deben lidiar las organizaciones es la frustración, síndrome que presentan 20% de los empleados mexicanos, de acuerdo con la firma de management Hay Group México.

“Es un enemigo silencioso, porque el (empleador) puede ver normal al empleado, es decir, llega a tiempo y hasta puede expresar orgullo por la empresa, pero, de fondo, no es gente que trabaje en forma efectiva”, comentó Rogelio Aguirre, asesor de negocios en el área de Insight de Hay Group México.

El empleado frustrado es aquel con la intención y actitud de dar resultados pero que se enfrenta a circunstancias que le impiden alcanzar sus objetivos, explicó el consultor.

Aunque cada empresa tiene características propias, el universo de colaboradores en una organización mexicana se encuentra representado de la siguiente forma: 56% son efectivos, 20% frustrados, 13% indiferentes y 11% inefectivos.

Lo ideal sería alcanzar 76% de colaboradores efectivos, quitando su frustración a empleados. 

El problema de tener empleados frustrados es que se traduce en renuncias y por ende en pérdidas económicas. Para una empresa podría generar pérdidas de 21 millones de pesos anuales, considerando una organización en México con 700 empleados y un salario estimado de 15,000 pesos mensuales, según cálculos de la firma.

Entre 5% y 15% es un promedio aceptable de rotación de personal en una organización, pero en las empresas donde no se presta atención a la frustración del colaborador supera el 40%

En el caso del colaborador mexicano son varios los aspectos a los que adjudica su frustración. El primero es desconocer cómo impacta su trabajo en los resultados del negocio. “Es un problema grave, pero no el peor, si se pusiera en una escala del uno al 10, los empleados en el país dan a este punto la calificación de ocho, no es reprobatoria”, explicó el asesor de negocios.

Según el informe ¿Siente que le falta algo? de Hay Group, las organización resultan peor evaluadas en la capacitación. Los empleados no estiman recibir opciones que realmente contribuyan a mejorar su trabajo.

“Todas las empresas quieren dar inglés y asumen eso como capacitar. Hay que cuestionarse si, como organización, das los cursos que sirven al empleado o solo para fines de la empresa”, sugirió Rogelio Aguirre.

En tercer lugar, la frustración puede ser producto de no contar con los recursos para desempeñar las tareas en la empresa, seguido de tener una estructura inadecuada. Esto se observa en la sobre carga de trabajo, es decir, al colaborador se le contrata para una tarea pero termina realizando múltiples.

Sentirse “sobrado de actividades” habla de una mala organización en la empresa. Es el típico fenómeno de tener áreas con exceso de trabajo y otras muy relajadas, existe un desequilibrio, apuntó Aguirre.

A nivel gerencial la mayor frustración surge de la poca comunicación que existe entre áreas y que “golpea” los resultados de la empresa. Un claro ejemplo de esa situación, es el director de área que prohíbe a sus subordinados proporcionar información a otro departamento, simplemente por diferencia entre directores.

Una posible solución

Grandes empresas en países como Estados Unidos, Alemania y Japón tienen 10% de frustración en sus empleados, pues identifican a sus empleados ineficientes y frustrados, y a partir de ello realizan planes de atención para evitar la renuncia, según Hay Group.

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La dificultad para detectar a un empleado frustrado empieza en que “no es escuchado”. Puede tratarse de una persona que evita hacer comentarios por miedo a adquirir la reputación de “quejumbroso”. Por otra parte, las encuestas enfocadas a motivar al empleado no destacan los problemas de falta de apoyo a la persona y, por ende su frustración.

A la gerencia no le interesa resolver la falta de apoyo, “todos estamos bajo presión, así que trata de vivir con ello y avanzar”, es un argumento que suele observarse cuando se trata de frustración en los colaboradores, menciona Hay Group en el informe.

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