ABC para recuperarte de la adicción al trabajo

Trabajar demasiado o más que tus colegas no significa forzosamente que seas un ‘workaholic’; aprende a distinguir cómo saber si eres adicto y cómo puedes retomar el control de tu vida personal.
Tener dos trabajos representa un desgaste  (Foto: Getty)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Sólo porque trabajas muchas horas, te matas trabajando con más intensidad que tus compañeros de trabajo o mantienes más de un empleo no significa necesariamente que seas un adicto al trabajo.

No es tan simple. No hay una definición universalmente aceptada de la adicción al trabajo y no está enumerada en el manual oficial de trastornos mentales de la psiquiatría.

“Yo no llamaría a la adicción al trabajo una enfermedad, por que hay muchos grados y niveles de serlo”, dijo la Dra. Gabi Cora, psiquiatra y cofundadora de Executive Health and Wealth Institute.

Pero existe cierta coincidencia en cómo los terapeutas, los científicos sociales y los mismos enfermos describen a los adictos al trabajo: Se sienten obligados a trabajar, siempre están preocupados con el trabajo y no pueden relajarse cuando no están trabajando. Y a menudo, su compulsión de trabajo tiene un efecto destructivo sobre su salud y sus relaciones.

"La gente puede trabajar muchas horas sin ser adicto al trabajo. Sin embargo, los adictos al trabajo invierten fuertemente en el trabajo en todo momento... lo que demuestra una pérdida crónica de la perspectiva”, dijo Cecilie Andreassen, una investigadora de Ciencias Psicosociales de la Universidad de Bergen en Noruega.

Andreassen y sus colegas han ideado la más reciente prueba de detección para determinar si alguien puede ser un adicto al trabajo. Su supuesto básico: la adicción al trabajo es una adicción de comportamiento, y no sólo una actitud, rasgo o comportamiento tipo A. (Toma la prueba).

Michele S., una coordinadora comunitaria para Workaholics Anonymous, dijo que algunos adictos al trabajo sienten que constantemente tienen que ser productivos, porque si no lo son, pierden su sentido de autoestima.

La mayor preocupación de Cora, la psiquiatra, es el agotamiento inevitable que puede resultar de la adicción al trabajo. “Como un adicto al trabajo, no tienes tiempo para descansar y recuperarte”, dijo.

Una espiral de malos hábitos puede resultar, por ejemplo, beber más por las noches para relajarse, no dormir mucho, beber más café en la mañana para mantenerse despierto, no hacer ejercicio, aumentar de peso, desarrollar hipertensión arterial, ponerse ansioso o deprimido.

Después de años de trabajar hasta el agotamiento y estar irritable con su familia, Michele S. dijo que, hace 7 años, su cuerpo finalmente no resistió: ella lloraba todo el tiempo y estaba cansada hasta los huesos todos los días.

Ella ha sido capaz de restablecer el equilibrio en su vida, dijo. Pero reconoce que el programa de 12 pasos respaldado por Workaholics Anonymous -que está basado en el programa que se utiliza para la recuperación de los alcohólicos- no es la única manera de superar la condición.

De hecho, existen muchos diferentes enfoques de la terapia conductual para los programas de equilibrio entre vida y trabajo. Sin embargo, hasta ahora no ha habido estudios empíricamente válidos de su eficacia, dijo Andreassen.

Si tú o tu familia sienten que podrías estar en riesgo de convertirte en un adicto al trabajo, puedes tomar algunas medidas preventivas:

Ten un buen cuidado físico de ti mismo: Hacer un esfuerzo por comer bien, hacer ejercicio y dormir lo suficiente es vital.

Pon un límite a tu día de trabajo: Puede ser tentador tomar llamadas de trabajo o responder a mensajes de correo electrónico en cualquier horario, pero no es saludable, dijo Cora. Es mejor si declaras terminada la jornada a la misma hora todos los días, sabiendo que puedes continuar donde te quedaste en la mañana.

Establece otros límites: Si es posible, trata de no trabajar en absoluto una vez que llegues a casa, sugiriró Andreassen. Y cuando estés trabajando, permítete programar descansos regulares.

Trata de restablecer el equilibrio en tu vida: Oblígate a sacar algo de tiempo para estar solo y con amigos y familia.

“Planea de modo que tengas descansos forzados”, dijo el psicólogo Ben Dattner. El truco: elimina tantas tentaciones de trabajar como te sea posible.

Comienza con algo pequeño. Por ejemplo, cuando des un paseo con un amigo, no lleves el teléfono contigo. Cuando tomes un día libre con tu familia, dile a sus colegas que sólo llamen en caso de emergencia.

Y si no te gusta perder dinero, compra boletos no reembolsables, para que sea simplemente cancelar ese espectáculo o esa escapada de fin de semana. (*Advertencia: Este truco no siempre funciona con las membresías del gimnasio).

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