¿No logras acabar tu trabajo? Es culpa de tu oficina

Los espacios de trabajo abiertos causan interrupciones que afectan la concentración del trabajador; esto se suma a lugares más pequeños y distracciones como mensajes de correo y llamadas.
empleados  (Foto: Getty)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Este artículo requirió demasiado tiempo para ser terminado.
Otros proyectos, correos electrónicos, reuniones de intercambio de ideas e interrupciones frecuentes se interpusieron en el camino.
La oficina, por supuesto, es un lugar donde se espera que realices tu trabajo. Y lo haces, pero las cartas siempre parecen estar en tu contra.
Debes hacer malabares con otras tareas, reuniones, conferencias telefónicas, correos electrónicos y mensajes instantáneos; a menudo todo dentro de la misma hora.
Añade a ello los placeres y peligros de trabajar en una oficina “abierta”, la cual se supone que crea oportunidades infinitas de colaborar con tus compañeros de trabajo. Por supuesto, también crea un sinfín de oportunidades para ver y oír mucho más de ellos de lo que es útil para cualquiera.
Los audífonos pueden bloquear algunas de las distracciones e indicar a los demás que estás ocupado, pero no te comprarán espacio para moverte.
La estación de trabajo individual promedio se ha reducido desde 7.5 metros cuadrados en 1992 a 3.6 metros cuadrados este año; por lo menos ese es el promedio de los proyectos que fueron realizados por Jacobs, una importante empresa de diseño y construcción de espacios de trabajo. (Y, por cierto, esos 3.6 metros cuadrados, probablemente están en el extremo generoso en muchos lugares).
Entonces, tú y tus colegas están expuestos a sus respectivos gritos, cambios de ánimo y caprichos divertidos y molestos, por no hablar de esos almuerzos excesivamente aromáticos.
La jornada de trabajo: aparte de las distracciones físicas y mentales que conllevan estos espacios cercanos, otras demandas a tu atención exigen su parte también.
En una encuesta realizada por AtTask, creadora de un software de gestión de proyectos, los trabajadores dijeron que cerca de la mitad de su semana (46%) es destinada a hacer cosas distintas a realizar sus funciones de trabajo primarias y asistir a reuniones productivas.
El mayor gasto de tiempo, dijeron, se lo llevan los mensajes de correo electrónico.
De hecho, el usuario promedio de correo electrónico corporativo recibe 85 mensajes de correo electrónico por día y envía 36, de acuerdo con Radicati Group, una firma de investigación del mercado tecnológico.
Las interrupciones abundan: en una época donde la multitarea es glorificada, es difícil mantener la concentración en una sola cosa a la vez. Y cuando lo intentas, hay muchas posibilidades de que alguien en el trabajo te pida desviar tu atención a algo completamente distinto. “Sólo por un segundo”, por supuesto.
Estudios a trabajadores de tecnologías de la información y contabilidad realizados por investigadores de la Universidad de California en Irvine encontraron que los empleados cambiaban su enfoque de un proyecto a otro en un promedio de cada 10.5 minutos. Y fueron interrumpidos durante más de la mitad de sus segmentos de proyecto de 10.5 minutos.
Cuando fueron interrumpidos, los estudios encontraron que les tomó cerca de 23 minutos reorientarse de nuevo a lo que estaban haciendo. En ese intervalo, a menudo tuvieron que cambiar su enfoque mental al menos dos veces antes de volver a lo que estaban trabajando.
El costo de las distracciones: aun cuando no se te pida cambiar activamente tu enfoque mental, existen interrupciones frecuentes en la concentración generadas por las conversaciones de otros o celulares que suenan, además del ruido ambiental general de las oficinas de planta abierta. Por no hablar de cosas que no puedes evitar ver, debido a la falta de privacidad visual.
De hecho, un estudio reciente de 42,000 trabajadores de oficina realizado por investigadores de la Universidad de Sydney en Australia sugiere que los beneficios colaborativos de diseño de planta abierta son superados por los aspectos negativos en términos de satisfacción y experiencia de los trabajadores.
Estudios anteriores también sugieren que la exposición prolongada al ruido perjudica la corrección de textos, el cálculo mental, la comprensión de lectura y el recuerdo serial, entre otras cosas.
Hmm... lo siento, ¿en qué estábamos?

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