2 consejos para un mejor portafolio

Mantén un adecuado balance entre tus acciones y bonos para lograr buenos rendimientos; esta acción te permitirá tener un retiro con mayores beneficios, aconseja Walter Updegrave.
impuestos-finanzas-dinero  (Foto: Photos to go)
Walter Updegrave

Muchas parejas jóvenes ya comenzaron a crear su fondo para el retiro, y les gustaría aumentar el porcentaje de inversiones de ingresos fijos en sus cuentas de retiro con impuestos diferidos, pues podrían hacerlo todo de una sola vez o comenzar a hacer los cambios con el tiempo.

Yo les ofrezco dos consejos, y no es pura palabrería. Creo que el primer consejo es el que tiene más sentido financieramente. Pero como sé por experiencia que a muchas personas les cuesta mucho trabajo emocional o psicológico seguir el consejo que voy a dar, también les voy a dar una alternativa, que aunque considero menos ideal, podría ser más degustable, y eventualmente hará que tu portafolio llegue al punto deseado.

Antes de dar las respuestas, quiero pedirles que se tomen un momento para que confirmen que están haciendo esto por la razón correcta.

Rebalancear es algo que se debe hacer periódicamente para mantener las colocaciones de acciones y bonos más adecuadas para ti a largo plazo. Las altas y bajas de los mercados financieros naturalmente agitan las proporciones de tu portafolio a medida que distintas inversiones generan distintos rendimientos.

La idea detrás de rebalancear es llevarte de vuelta a tu mezcla objetivo. Ocasionalmente podrías incluso decidir hacer el equivalente de un "reinicio" de colocación de activos.

En otras palabras, quizás ya tienes una estrategia en vigor, pero decidiste que tal vez no es la ideal para ti. Por eso quieres crear una nueva mezcla de acciones y bonos a la que te ajustarás para seguir adelante, y la usarás como la base de los rebalances futuros. Esto es lo que me importa.

Pero no querrás usar el término "rebalancear" para justificar los movimientos a corto plazo dentro y fuera de distintas inversiones. Por ejemplo, si temes que el mercado de acciones esté por hundirse y te cargas de bonos con la intención de regresar a las acciones cuando te sientas más seguro sobre el mercado, eso no es rebalancear, sino ser oportuno con el mercado.

Otra cosa: tú no puedes decidir cuánto quieres reducir tu participación en acciones, sino que querrás ser cuidadoso de no sobrepasarte con los bonos, pues aún te quedan 30 años antes de que te retires.

En general, esta postura defiende a un portafolio con una inclinación mayor hacia las acciones. Por ejemplo, los fondos para el retiro con una fecha meta dirigidos a una persona de entre 30 y 40 años de edad suelen tener entre 80% y 90% de sus activos en acciones. Pero esto no quiere decir que no puedas tomar la decisión de ser más conservador.

Sólo debes estar consciente de que mientras más te inclines hacia los bonos, más te estarás deshaciendo de un potencial positivo a cambio de una mayor estabilidad. Puedes darte una idea de lo diferente que puede ser el desempeño de las combinaciones de acciones y bonos en la herramienta Asset Allocator de Morningstar.

Ahora, sólo por mostrar el argumento, digamos que tienes 100,000 dólares en una cuenta de retiro con impuestos diferidos con 90% (90,000 dólares) en acciones y 10% (10,000 dólares) en bonos. Supongamos que quieres rebalancear a una mezcla de 80%/20% (80,000 dólares en acciones y 20,000 dólares en bonos).

Si quieres cambiar de 10% a 20% en bonos, lo que estás diciendo es que sientes que el balance entre el riesgo y el rendimiento en tu portafolio se inclina mucho hacia el lado del riesgo.

En otras palabras, estás dispuesto a renunciar a una oportunidad de rendimientos más altos a largo plazo a cambio de un camino menos rocoso hacia el retiro. Sea o no el caso, necesitas reevaluar por qué estás haciendo esto en primer lugar, y entonces tendrá sentido hacer el cambio ahora, de una vez por todas.

En el ejemplo mencionado, moverías 10,000 dólares de acciones a bonos, por lo que tendrías un 20%, o 20,000 dólares, en tu portafolio en bonos, y el 80%, u 80,000 dólares, en acciones.

¿Por qué de una vez por todas? Para responder esa pregunta, hay que pensar en la alternativa, que es mover 10,000 dólares en bonos de forma gradual. Podría ser 833 dólares al mes en el transcurso de un año. Para mantener la simplicidad, no vamos a prestar atención al efecto de los rendimientos de la inversión para obtener la nueva colocación.

Si haces esto, después de seis meses tendrás un portafolio de 85% en acciones y 15% en bonos, y después de un año, habrás logrado tu objetivo 80/20. Pero, ¿qué hiciste en realidad?

Te tomó un año llegar a la mezcla de acciones y bonos que sientes es la más adecuada para ti. En otras palabras, por un año entero tuviste un portafolio que es más agresivo que aquel que deseabas.

Pero si cambias a la nueva mezcla de activos con el tiempo, en realidad estás posponiendo (quizás una palabra más adecuada sería socavando) tu decisión para reajustar el equilibrio riesgo-recompensa de tu portafolio.

Estoy seguro de que algunos lectores aceptan esto pero se preguntan qué pasaría si las acciones crecen una vez que ya hicieron el cambio. Quizás teman preguntarse si dejaron ir ganancias que hubieran podido llevarse a casa si hubieran movido su dinero de forma más gradual.

Quizás otros se preguntan qué pasaría si las tasas de interés se disparan y el precio de los bonos cae justo después de haber movido 10,000 dólares a los bonos. ¿No habrán perdido más dinero que si hubieran hecho la transferencia poco a poco?

Claro que la respuesta es que habrían estado mejor en cualquiera de los casos. Pero el punto de la colocación de activos es que no sabemos de antemano qué es lo que hará el mercado de acciones o de bonos.

Si lo supiéramos, no tendríamos que molestarnos en diversificar. Al dividir tu dinero entre acciones y bonos, esencialmente estás diciendo que no puedes adivinar el desempeño de los mercados.

Y en lugar de intentarlo, vas a tener que lidiar con la inherente incertidumbre de los mercados eligiendo una mezcla de acciones y bonos que sea apropiada para ti, y tendrás que ajustarte a ella.

Siempre habrá un momento en el que, con los beneficios de ver en retrospectiva, sabrás que te habría ido mejor con más bonos o con más acciones, y en el caso de cambiar tu colocación, habrías preferido moverte más lento o más rápido a una mezcla distinta.

Pero no tenemos el lujo de tomar decisiones de inversión a posteriori. Debemos tomarlas en tiempo real, así que el problema verdadero aquí es decidir qué equilibrio de riesgo y recompensa quieres tomar en tu portafolio ahora y en el futuro, y después fijar la mezcla de acciones y bonos que refleje esa compensación.

Diferir o posponer la obtención de esa mezcla no se resume a nada más que poner en duda tus decisiones.  Creo que alguien podría ingeniar una racionalización para no hacer el movimiento de un solo golpe en un portafolio sujeto a impuestos.

Si vender valores para llegar a la nueva colocación te dará rendimientos tan altos que entrarás a un medidor fiscal distinto y enfrentarás una enorme cuota fiscal, entonces quizás el movimiento gradual tendría un mayor sentido para repartir tu responsabilidad fiscal.

Pero incluso en esa situación, querrás llegar a la colocación adecuada lo antes posible. Como dije antes, algunas personas no pueden, o no quieren, aceptar este tipo de razonamiento.

Ya sea por razones emocionales o de otro tipo, les es difícil hacer el movimiento de un sólo golpe (al igual que mucha gente, de forma equivocada, como ya dije, insisten en sacar promedios de costos en dólares aunque sea una forma torpe e ineficiente de invertir).

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Si tú formas parte de este grupo, aquí viene mi segundo consejo: haz el movimiento de forma gradual, pero intenta hacer la transición lo más rápido posible, como en seis meses, en lugar de prolongarlo por un año entero, o incluso mejor, en tres meses en lugar de hacerlo en seis.

La desventaja de este enfoque es que aún habrá un periodo de tiempo durante el cual no estarás en el punto objetivo de la mezcla que decidiste como la que mejor te conviene. Pero la ventaja es que eventualmente llegarás a ese punto. Y sin duda eso es mucho mejor que no hacer ningún cambio.

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