Permiso para amamantar

Procter, Ford, Pfizer y Merck han decidido ayudar a las mujeres para que amamanten a sus bebés; un estudio demuestra que la iniciativa disminuye el ausentismo de las mujeres.
Norma Esparza utiliza diariamente el lactario en la matriz d
Elsa Rodríguez Osorio

Muchos bebés dejan de ser amamantados cuando mamá vuelve al trabajo, 40 días después del parto. A partir de ese día, los biberones se llenan de leche de fórmula, y con lágrimas y una palmadita, las madres vuelven a su puesto.

Algunas otras, que no se resignan a la fórmula e insisten en lactar, pasan cotidianamente el engorroso trámite de acudir al baño –que no es precisamente el lugar más higiénico– para extraer la leche y guardarla para su recién nacido en una hielera. A menudo para descubrir, horas después, que no llegó a casa en buen estado. Pero, a contracorriente, algunas compañías las están ayudando para que no interrumpan esta fase clave de la maternidad. Y ¿qué cree? Encontraron que es bueno para los bebés, para las madres y para el negocio.

Ya lo hicieron Procter & Gamble, Ford en sus plantas y en el corporativo en el DF y el laboratorio farmacéutico Merck Sharp & Dohme. Algunas lo tienen como un espacio fijo, otras lo instalan cuando es necesario. Norma Esparza estrenó el cuarto que hace poco abrió Ford en las oficinas centrales en el DF, como el que ya tenía operando en su planta en Hermosillo. “Entre las mamás es una supernoticia. La verdad, mantener viva esta etapa de lactancia, y seguir con tu carrera, es muy provechoso”, cuenta Esparza, gerente de Relaciones Laborales, que tiene un hijo de tres meses de edad.

En el corporativo de Pfizer cuentan con un pequeño cuarto con un sofá, música suave, un refrigerador y envases esterilizados y etiquetas para marcarlos. Valeria Piñeiro, gerente de Nuevos Productos, utilizó este espacio privado durante seis meses, y eso le permitió alimentar a Clemente con su leche. El niño, de casi un año, ya va a la guardería y ella, de 34, pudo elegir un turno de siete a tres para pasar las tardes con él. “Estas facilidades te estimulan para trabajar con más ganas”, comenta.

Una investigación hecha por el IMSS en Aguascalientes arroja luces sobre lo que esta política puede traer a madres, niños y empresas. El IMSS estudió a dos maquiladoras que fabrican ropa de mezclilla, y que tenían 29 y 31 mujeres embarazadas. En una de las dos fábricas invirtieron 30,000 pesos para montar una sala con asiento, lavabo, tres extractores de leche eléctricos, un refrigerador y recipientes. El lactario comenzó a ser utilizado conforme fueron naciendo los bebés. Las mujeres acudieron dos veces al día a ese lugar, y en 10 minutos lograron unas 32 onzas de leche, suficiente para alimentar al niño al día siguiente.

“El principal motivo por el cual las madres optan por no amamantar es porque tienen que regresar a trabajar, así que las beneficiadas con el lactario, gustosas hicieron uso de él, y 42% de ellas, lo siguieron haciendo después de los seis meses. En cambio, sólo 7% de las trabajadoras de la otra empresa escogida lo pudieron hacer (seguir amamantando)”, dice Carlos Prado Aguilar, de la Unidad de Investigación en Salud, del IMSS en aquella ciudad.

Los resultados del estudio, que se desarrolló durante seis meses en 2004, fueron dados a conocer en marzo. Prado relata que encontraron que 33% de las empleadas de la fábrica con lactario no tuvieron una sola falta al trabajo; ése fue el caso de sólo 2% en la maquiladora que no dispuso de esta prestación. Además, las trabajadoras con lactario gastaron casi la mitad de lo que invirtieron las otras en alimentos para su nuevo hijo. Por otra parte, según Carlos Prado, los bebés que recibieron leche materna sólo fueron a consulta médica para revisiones de rutina y no por enfermedad, como los demás. Para pesar de las trabajadoras, el lactario desapareció cuando la empresa cambió de manos, en 2006.

“Es necesario instalar más lactarios en todo el país, pues con el estudio se comprobó que son condiciones ventajosas tanto para las trabajadoras como para las empresas”, afirma Jesús Valdivia Martínez, coordinador de Investigación en Salud de la Delegación del IMSS en Aguascalientes. Los investigadores tienen agendada una reunión con la Cámara de la Industria Textil, para plantear sus resultados y exhortarlos a que otorguen esta prestación. Cuando el IMSS realizó el estudio, este sector tenía contratadas a 2,500 mujeres en ese estado.

El IMSS partió de una inquietud: hace 50 años, nueve de cada 10 mexicanas alimentaban a sus bebés con leche materna y hoy sólo lo hace una de 10.

Abren brecha

En Pfizer decidieron abrir un lactario como parte de una serie de políticas amigables con sus empleadas mamás. “Para ellas era un problema no tener un lugar adecuado para sacarse la leche y, sobre todo, conservarla hasta poder utilizarla”, cuenta Mercedes Mantecón, directora regional de Recursos Humanos de la farmacéutica. En Pfizer detectaron que este lactario y ajustes a algunas políticas internas, convencerían a las empleadas recién paridas a volver. La farmacéutica les ofrece, terminados los 40 días de ley, una pausa de mes y medio más, optativo y sin goce de sueldo, y con la garantía de que conservarán su puesto. Mantecón apunta que esto redujo las renuncias, les permitió retener talento y evitó el gasto de capacitar a sus relevos. Cerca de 30 mujeres han aprovechado el lactario desde que se instaló en las dos plantas que tienen en Toluca y Tlalpan y las oficinas corporativas en la Ciudad de México, y muchas otras se han beneficiado con las demás prestaciones para mamás. Esta farmacéutica tiene 1,350 empleados, la mitad mujeres.

En el país trabajan 16 millones de mujeres, y está creciendo la participación de mujeres en edad reproductiva, comenta Dora Ordóñez, directora de Equidad y Género, del Instituto Nacional de las Mujeres. Para la funcionaria, las empresas trasnacionales son las que tienen políticas más amigables con las mamás, al contrario de la mayoría de las pyme mexicanas. “Si una empresa permite que la empleada amamante a su bebé, ella faltará menos al trabajo porque su pequeño no se enfermará por la protección contra infecciones que tiene la leche materna”, dice Rosa María Guerrero, miembro de la Liga de la Leche. “La mujer trabajará más a gusto y rendirá muchos más”, asegura.

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