Aprende a ser líder, jugando golf

Saber jugar Golf es importante para los ejecutivos y altos empresarios; en el curso ofrecido por la escuela Thunderbird se aprende sobre decisión, ejecución y comunica
Un deporte para los negocios. (Especial)  (Foto: )
Joe Richey / Boulder, Colorado

En el ambiente empresarial, saber jugar un partido decente de golf es una habilidad tan importante como saber peinarse. Por eso, justo en marzo pasado, la escuela Thunderbird de Management Global de Arizona inició un programa que vincula este deporte con la gestión y las aptitudes de liderazgo.

Ejecutivos de alto nivel y estudiantes de posgrado de esa escuela de negocios jugaron durante cuatro días en el campo de 27 hoyos del hotel Westin Kierland Resort and Spa, instalado en la desértica Scottsdale. Thunderbird también organizará cada año, en agosto, un programa de Liderazgo en el Campo en Indonesia, en el centro turístico Bintan Lagoon, a una hora en barco de Singapur. Los asistentes al curso aprenderán sobre la toma de decisiones, ejecución, reflexión y comunicación, mientras juegan en sitios vacacionales.

¿Qué tienen en común los juegos de golf y la dirección de empresas? Para empezar, los dos tienen una etiqueta única.  En el golf y en la gestión no hay lugar para perder la calma, no importa cuáles sean las circunstancias. Además, cada jugador tiene aptitudes y responsabilidades en el juego. Hay tiros cortos y largos; un objetivo distante, y otros, más cercanos en el camino.

La profesora de liderazgo global y líder de este proyecto, Caren Siehl, dice que hacer networking (redes de contactos) es uno de varios objetivos en los cuatro días de juego. “Este programa profundizará las aptitudes de liderazgo de los directivos en muchas áreas, incluyendo el conocimiento de sí mismos como líderes, la importancia de construir relaciones eficaces con accionistas y de comunicarse exitosamente entre culturas”, explica.

A esta profesora formada en Stanford le preocupa que ambos, directivos y golfistas, tienden a olvidar el juego en equipo. Por esa razón, Siehl diseñó un programa para abordar los problemas de comunicación y el trabajo en equipo tanto en el campo como en las empresas.

Para lograr el certificado de este programa, a finales de marzo pasado, los ejecutivos jugaron 18 hoyos. Dedicaron los primeros nueve al juego en equipo, y los profeso-res hicieron hincapié en las habilidades de comunicación.  Los últimos fueron escenario para atender el tema de la competencia individual, donde la ejecución personal fue el enfoque principal. Uno de los ganchos para el curso fue la participación como profesor de Peter Kostis, comentarista en CBS Sports y un maestro del deporte.

El golf es un juego que muchos consideran apropiado para aprender cómo superar desafíos. Y es que los golfistas ávidos compiten en realidad sólo consigo mismos en un constante esfuerzo por mejorar su juego.

En el libro The Fairways of Life: Wisdom and Inspiration from the Greatest Game (Los rumbos de la vida: sabiduría e inspiración del más grandioso juego), Matthew Adams advierte primero: “Éste no es un libro sobre cómo jugar mejor al golf. Es sobre cómo jugar mejor en la vida”. Adams aplica las lecciones del golf al desarrollo del liderazgo; plantea la importancia de “tener un plan de juego” y “visualizar el éxito”. Su libro es material didáctico para el curso de Thunderbird (escuela que tiene entre sus egresados a Jim Alling, presidente de Starbucks Coffee USA).

La pasión por este deporte no sólo ha llevado a que sus aficionados encuentren nexos entre las habilidades que necesitan en el juego, y las que requieren para los negocios. El golf ya tiene esa otra serie de gurús que lo consideran una actividad casi divina. Para ellos, el campo prístino donde se juega es un lugar trascendental y la biblia es la novela de Michael Murphy de 1972, The Kingdom of Golf (El reino del golf). Ese autor asegura que en el swing de un jugador se manifiesta también su alma. Ya sea en el golf o en los negocios, es siempre el momento “de enfocarse”, “de poner la mente en el juego”, “de mantener la vista en la bola”, y disponerse al aprendizaje a través del ensayo y error.

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