Inclusión, ¿mito o realidad?

Aunque las empresas son cada vez más incluyentes; 80% de los mexicanos se ha sentido discrimina las principales causas son la edad, el género, la condición socioeconómica, religión y discapac
Actualmente el 80% de los mexicanos se ha sentido discrimina
Verónica García de León

Ser ‘incluyente’ es ya una tendencia en algunos corporativos nacionales, sin embargo, la percepción de sufrir ‘discriminación laboral’ aún persiste en ocho de cada 10 trabajadores mexicanos.

Hasta noviembre de 2007, Sabritas tenía contratadas a 191 personas de capacidades diferentes en sus nueve plantas (2.7% de su plantilla total). “Nos aseguramos de que no haya limitantes para nadie”, señala la firma. En IBM, desde 2000 se crearon los Diversity Network Groups (DNG), redes de empleados que sensibilizan a la comunidad sobre quiénes son, qué sienten y a qué retos se enfrentan grupos vulnerables, como mujeres, adultos mayores y discapacitados, así como gays, lesbianas y transgénero.

“Cada vez más empresas buscan integrar a personas vulnerables, generalmente las grandes multinacionales”, explica Mercedes de la Maza, directora de la Fundación Manpower.

En los últimos seis años, la firma de reclutamiento colocó a 1,500 adultos mayores y personas con discapacidad entre 170 de sus clientes. El número crece cada año y en 2007 lograron 500 contrataciones.

Esa realidad contrasta con otra que aún prevalece en algunas empresas en México, donde son recurrentes el rechazo, la desigualdad y las distinciones. Según una encuesta del portal OCC Mundial, 80% de 2,847 usuarios (62% hombres y 38% mujeres) dijo que fue discriminado dentro del trabajo.

La discriminación laboral en México aún tiene rostro de mujer. OCC señala, además, que 39% de las mujeres dijo que fue discriminada por estar embarazada o casada. Pero la Procuraduría Federal para la Defensa del Trabajo registró en 2007 sólo 300 denuncias, de las cuales 76% fueron despidos por embarazo y el resto por acoso sexual. En el DF, la autoridad local sólo supo de 252 casos por esos motivos el año pasado.

Para los hombres, el factor de rechazo predominante es la edad (55% de los casos, apunta OCC). Las empresas piden una edad máxima de 35 años para vacantes de profesionistas con ingresos entre 8,000 y 15,000 pesos. “En sentido estricto, es una forma de discriminación, pero en México no es algo que se regule”, asegura Roberto Cabrera, gerente de Manpower.

Aunque la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación considera como conductas discriminatorias en el trabajo, por ejemplo, prohibir la libre elección de empleo y restringir las oportunidades de acceso. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación recibió el año pasado sólo 255 quejas, 12.3% más que en 2006.

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