¿Será el fin de las tarjetas de crédito?

La visión futurista del dinero dice que pronto desaparecerán los plásticos y el papel moneda; en el futuro lejano podrían implantarse chips que contengan información y crédito bajo la piel.
Especialistas creen que las tarjetas de crédito serán reempl
Miriam Martínez R.

Un elemento recurrente en cualquier utopía o visión del futuro es que el dinero desaparecerá. No su concepto. Aunque el futurólogo Alvin Toffler dice que el trueque tendrá más influencia en la economía global, los valores monetarios seguirán siendo la principal especie de cambio.

Pero como se ha visto en los últimos 60 años, algo que cambiará completamente son las tarjetas de crédito.

Chips implantados en el cuerpo, dispositivos en tiendas que ‘descargan’ información de las huellas digitales, sensores basados en radiofrecuencia y tecnologías inalámbricas aún por descubrirse... las tarjetas de crédito del futuro tendrán tanta variedad como mercados existentes.

Según Ian Pearson, futurólogo de British Telecom, las tarjetas de crédito combinarán dispositivos personales con datos vitales de los portadores.

“Más que indicar que el portador es sujeto de crédito, serán medios de identidad para pagar, monitorear actividades y hasta conocer la idoneidad de los individuos”, advierte Pearson en un ensayo. “Será una especie de convergencia tipo Minority Report”.

Y no lo ve lejano. Dice que algunas economías en Europa podrían implementar esquemas obligatorios en 2012.

En América Latina, el tema de las tarjetas inteligentes ha sido, sin embargo, destacado. Es el caso de las llamadas smart cards, que usan estándares llamados EMV: VSDC (en el caso de Visa) y mChip (MasterCard.)

Randy Vanderhoof, de Smart Card Alliance, dice que tanto bancos como gobierno empujan las tarjetas con chip. A la fecha, 30% de las tarjetas usadas en la Ciudad de México son inteligentes y  la meta es que, antes de 2010, la cobertura sea de 100%. El DF sería la zona con mayor densidad de smart cards.

Aunque falta mucho para que las tarjetas como las conocemos cambien, los expertos trazan un escenario en el que la ausencia de contacto (contactless) será la premisa.

Esto va de la mano de la convergencia de tecnologías y contenidos. Un reporte de MasterCard señala que los principales interesados están en la industria de la salud. Las tarjetas no sólo serán instrumentos de pago: serán  medios para almacenar datos de salud, como las historias clínicas.

Según Red Gillen, analista de la consultora Celent, las empresas usan herramientas avanzadas para “cruzar datos de bancos, aseguradoras, farmacias o tiendas para proponer productos de salud y consumo”. Otra industria que verá el beneficio inmediato es la del turismo. Las tarjetas en cualquier presentación, remplazarán las pulseras ‘todo incluido’.

Según Pearson, el problema del consumidor será ganar y gastar dinero, no portarlo.

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