Conoce los secretos de tu Afore

Los mexicanos no tienen un referente claro del nuevo sistema de retiro, pues nunca se ha utiliz el 44% de los afiliados ni siquiera eligió administradora, ya que fue asignada de forma automát
No esperes hasta los 65 años para obtener beneficios de tu A
Regina Reyes-Heroles C.

A Martha Mendoza (38 años), como a muchos de su edad, no le ha preocupado su afore. La gente mayor que ella tenía una pensión asegurada con el antiguo régimen, de manera que no tiene ejemplos de cómo prepararse para el retiro. Y ella también podría jubilarse por el régimen anterior de pensiones o bien aprovechar su afore.

Mendoza trabaja desde 1992 y cada mes un porcentaje de su sueldo, quiera o no, va a parar a su cuenta de afore. “Siento que el dinero que está ahí es dinero perdido y que no voy a poder recuperarlo nunca”, dice.

Con ese desaire, Mendoza  está perdiendo oportunidades de ahorrar y de obtener beneficios desde ahora. La cultura del ahorro en México está poco extendida. Sólo tres de cada 10 mexicanos ahorran. De ellos, sólo 5% confía en las afore como opción para acumular recursos para su retiro. Del total de los registrados en las afore, 42% sabe que podría hacer aportaciones voluntarias, con mayores rendimientos que en el banco,  pero casi ninguno lo hace, de acuerdo con la Cuarta Encuesta Nacional de Calidad en Servicio a Clientes de las afore, de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Expertos en el tema analizaron el caso de Mendoza e hicieron recomendaciones para que ella pueda tomar decisiones informadas en cuanto a su ahorro para el retiro y para que, al llegar el momento de dejar de trabajar, escoja el sistema que más le convenga.

La generación de transición

No todos pueden elegir. “Quienes sí pueden escoger son los que por lo menos tienen una semana de cotización con el régimen anterior. No pueden elegir los trabajadores que hayan empezado a cotizar a partir del 1 de julio de 1997, quienes se pensionarán con los recursos que se acumulen en su cuenta individual”, dice Alejandro Muzquiz, director de Operaciones de ING Afore.

El día que Martha Mendoza decida jubilarse tendrá que ir al IMSS para indagar la cantidad que obtendría con la pensión en el régimen anterior y la que tendría con su afore y elegir lo que le convenga, explica Vanessa Rubio, vocera y titular de Difusión y Enlace Institucional de la Consar.

Si la mayoría de las aportaciones son anteriores a 1997, lo más probable es que sí le convenga, señala Muzquiz.

Martha Mendoza cotizó cinco años en el régimen anterior y lleva 10 con una afore. Si trabaja unos 25 años más tendrá una cantidad significativa en esta última, pero a la hora de escoger “la respuesta es muy simple: con la que me llevo más dinero”, recomienda la vocera de la Consar.


¿Importa en qué afore cotice?

Casi la mitad de los trabajadores, 44%, ni siquiera escogió la afore en la que está porque fue asignado en forma automática por el sistema.

Martha Mendoza forma parte de quienes sí se tomaron el tiempo para elegir la institución responsable del manejo de su ahorro para el retiro. Escogió Inbursa después de hacer un cálculo de comisiones y rendimientos. Sin embargo, jamás revisa con atención sus estados de cuenta. No sabe si le llegó una carta informándole de las nuevas reglas impuestas por la Consar a las afore.

El 15 de marzo pasado entró en vigor una serie de cambios para mejorar el sistema, entre ellos que ahora las afore competirán por el rendimiento neto que den a los trabajadores, no por comisiones.

“La competencia con las reglas anteriores no era justa, por el cobro de comisión y rendimiento, y resultaba en una tabla de precios poco equilibrada. Ahora sí, porque si la afore obtiene un buen desempeño en los rendimientos, el trabajador puede ganar más dinero y comparar con otras”, explica Ramón Pando Leyva, director general de Principal Afore.

Martha Mendoza deberá revisar en su estado de cuenta o en la página de internet de la Consar qué afore ha dado mejores rendimientos. “Habrá una diferencia en la tabla entre la afore de arriba y la de abajo. Y si hoy es una diferencia grande, a 20 años será una diferencia significativa”, dice Rubio.

No hay que olvidar que los rendimientos altos normalmente no se repiten y que, por otro lado, un rendimiento bajo o malo es más probable que se siga dando. No hay que cambiar de afore como si fueran calcetines, porque no hay tiempo suficiente para que el monto trabaje y se vean los rendimientos, pero sí es necesario pensar cuál conviene más.


El traspaso es inútil

La desconfianza que Martha Mendoza le tiene a las afore es tal que a pesar de las varias llamadas que ha recibido para cambiarse, se ha negado por miedo a que cometan un error y termine aportando a dos afore distintas. “Si has trabajado con bancos sabes que se equivocan mil veces y te hacen ir a firmar otras tantas. Se pueden equivocar en cualquier parte y no se me hace que valga la pena el esfuerzo del cambio para una ganancia que me parece tan poca”, opina.

Sin embargo, en México el problema es el exceso de traspasos. Éste es el país en el que se da una mayor proporción de cambios en las cuentas para el retiro; 10% de los afiliados cambió de una a otra en 2006. De ellos, según la Condusef, 48% buscaba mejores rendimientos o comisiones menores; 32%, un mejor servicio; 18%, por insistencia del promotor o por un traspaso indebido sin el consentimiento del usuario, y el resto se cambió por la publicidad.

En las nuevas leyes que ha establecido la Consar el trabajador sólo podrá cambiarse de afore una vez al año.

Afore propia

Tras 16 años de trabajar, Mendoza calcula que tiene unos 500,000 pesos entre su afore y su crédito del Infonavit; para ella, la posibilidad de recibir una parte de ese dinero está en el crédito del Infonavit, y lo demás piensa que se perderá. “Ésa es una de las razones por las que se cambió la ley en 1997”, responde Rubio. “Los recursos ahora son de los individuos, es una cuenta a tu nombre en una institución financiera. Además es parte de tu patrimonio, ya que es heredable en caso de que faltes”.

Al igual que la mayoría de los mexicanos, en vez de hacer aportaciones voluntarias a su afore, Mendoza prefiere ahorrar por su cuenta y tiene una cuenta de inversiones a largo plazo donde deposita los extra de su sueldo, de unos 35,000 pesos. “Las aportaciones voluntarias (a la afore) nunca las voy a hacer”, afirma.

Pero las aportaciones voluntarias dan mayores rendimientos que una cuenta de banco, con una inversión mucho menor de la que pediría una casa de bolsa o un fondo. Además, pueden ayudarle a pagar menos impuestos o a pagarlos más tarde. 

Con montos menores puede realizar inversiones a las que, probablemente, Martha, en sus condiciones, no tendría acceso por su cuenta con lo que le sobra de su sueldo para invertir, explica Vanessa Rubio, de la Consar. 

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