¿Hay crisis?, ¡relájate!

El ex asesor económico de la presidencia de EU da lecciones sobre cómo sobrevivir a la recesión además de conservar la calma, aconseja no endeudarse de más y apegarse a la estrategia original
Los precios en las casas de EU caen, pero es difícil saber c
Roberto Morán

Vino a México a hablar de grandes temas macroeconómicos, su especialidad como asesor senior del área de investigación del grupo financiero Stanford. Pero Lyle E. Gramley también encuentra las lecciones que puede dejar para el inversionista y consumidor individual la crisis financiera que ha vivido Estados Unidos desde mediados de 2007.

Gramley prevé que la recesión estadounidense podría terminar en junio o julio de este mismo año, siempre y cuando la Casa Blanca acepte un plan de apoyo a deudores hipotecarios aprobado en la Cámara de Representantes en mayo. “Algunos me dicen que no quieren que se use el dinero de los impuestos para salvar a gente que cometió errores, que actuó mal”, comenta. Concede que no debería rescatarse a la gente que “compró una casa al doble de sus posibilidades” pero explica que ese rescate permitirá restablecer la confianza de los consumidores, lo que, a su vez, impulsaría el crecimiento.

Hay algunas lecciones que aprender de estas etapas de crisis, mismas que revela en una entrevista con Expansión.

La primera lección es relajarse ante estos tiempos de volatilidad. Hay algunas personas que quieren ser atrevidas y hacer inversiones riesgosas, con la idea de que, en estos momentos, se crean muchas fortunas. Por supuesto que podría invertirse en algunas de las acciones de instituciones financieras, particularmente las que dan préstamos hipotecarios, y de constructores de casas, porque, en este momento, ambos tipos de empresas están castigadas por el mercado, y sus acciones valen menos que lo que su potencial indica. Sólo hay un problema: no todas las instituciones financieras y las constructoras podrán sobrevivir a la crisis. “Si puedes decir cuáles no van a fallar, entonces podrás hacer mucho dinero”, asegura con una sonrisa cómplice.

Lyle Gramley fue asesor económico de la presidencia de Estados Unidos en los años 70, con el demócrata James Carter, lo cual podría explicar su fe en los programas del gobierno para ayudar a la recuperación de la economía. Eso no quiere decir que no reconozca la importancia de la responsabilidad personal.

“Hay algunas lecciones que deja la crisis de las hipotecas subprime (de alto riesgo) de Estados Unidos. No paga endeudarse de más, no conviene comprar una casa que no puedes pagar. No puedes esperar que el gobierno te dé todos los fondos para tu retiro, tú debes aportar algo. Es el tipo de consejos que ya se daba hace 25 años”.

Antes de cambiar las inversiones por la volatilidad en las bolsas de valores del mundo, el inversionista individual tiene que recordar que debe respetar su estrategia original. Si tenía planes de largo plazo, entonces debe quedarse con inversiones de más de dos o tres años. “Si te puedes quedar en el largo plazo, usualmente estarás bien”, porque la economía tenderá a recuperarse y entonces se podrá obtener ganancias.

“Siempre se presenta un error que tienden a cometer los individuos: hacer grandes cambios en la estructura de su inversión porque creen que las cosas se pondrán peor. Muchos de nosotros no sabemos exactamente el momento oportuno para vender acciones (y salirse de inversiones en la Bolsa). Si no eres muy cuidadoso, terminarás vendiendo en un mal momento”, observa.

De manera que las noticias de caídas en la Bolsa no tendrían que traducirse en que un inversionista vendiera sus acciones. “Yo no cambio mi estrategia”. Mientras que las cosas se recuperan en Estados Unidos, tal vez convenga que las nuevas inversiones se hagan en otros mercados. “Mucha gente ha encontrado que invertir en fondos de inversión en Latinoamérica les ha funcionado”. Se podría, por ejemplo, buscar un fondo que invierta en Asia.

La recomendación general sería contar con un portafolio balanceado: “Algo de acciones, algunos bonos. Siempre hay que tener inversiones de corto plazo que se puedan vender cuando se presente la oportunidad. Hay que poner dinero en tu país pero también en el extranjero, eso permite diversificar”.

Dado que el mercado de bienes raíces en Estados Unidos ha presentado bajas, también podría ser un buen momento para hacer algunas compras. “Éste es el tipo de cosas que dan esperanza en tiempos como éste, que la gente empieza a comprar casas recuperadas de sus hipotecas, a 40 o 50% de descuento en el precio que tenían hace unos dos años”. La inversión que está aprovechando estas ofertas viene de otros países, de grandes instituciones, “porque creen que es un buen momento para comprar, pueden quedarse en el largo plazo y no tienen que preocuparse mucho. Los individuos deben ser más cuidadosos”, porque no saben cuánto habrá que esperar hasta que se recuperen los precios.

El economista considera que el dólar podría empezar a recuperarse frente a otras monedas, debido a que está demasiado bajo. “No creo que vaya a suceder la próxima semana, o el próximo mes, pero sucederá”. Esto significa que sería difícil sacar ganancias de la especulación con las monedas, porque no está muy claro todavía qué es lo que privilegiarán los bancos centrales europeos. El mantener más altas sus tasas de interés que las de Estados Unidos ha hecho que sus monedas se fortalezcan y esto puede llevar a los europeos a tener desventajas comerciales frente a ese país.

“En Europa pagas 35 dólares por un desayuno continental, de jugo de naranja, café y pan. Cuando los precios se van tan arriba, sabes que la relación entre las divisas tendrá que cambiar... pero, en la medida en que nuestra economía se vea tan débil, es difícil ver una razón para que el dólar se aprecie pronto”.

El dólar débil, cuando menos, ha tenido un efecto deseable en la economía estadounidense, dice, porque ha permitido reducir el déficit comercial frente al resto del mundo. “La cura a nuestro déficit es necesaria”.

De acuerdo con Gramley, es posible prever que la recesión en Estados Unidos será suave y podría empezar a corregirse en la segunda mitad del año. Pero también podría alargarse un poco más. En materia de política económica, México no puede hacer mucho: “Está más expuesto a los problemas de Estados Unidos que, por ejemplo, Alemania, porque su relación comercial es mucho más profunda. Lo que tiene que hacer es rezar para que la recesión pase lo más pronto posible”.

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