Compra casa nueva vendiendo la vieja

Urbi da la opción a sus clientes de adquirir una nueva residencia vendiendo la que ya tenían; el programa, que comercializa la vivienda prehabitada, tiene un mercado de 12.5 millones de cas
En Mexicali, Lilán Rodríguez y su familia vendieron su casa
Roberto Morán

La alusión a las ‘varillas de la esperanza’, esas varillas cubiertas con una botella en la azotea, puestas para el momento en que haya más dinero para construir una ampliación, provoca sonrisas en los representantes de la constructora Urbi. Dudan que la mayoría de quienes ponen esas varillas construyan después.

Ése es un símbolo más de que, en México, las casas o los departamentos son para toda la vida y no un artículo que se puede revender en el mercado cuando ya no satisfaga las necesidades para las que se compró. En Urbi quieren romper con eso. La mayoría de sus clientes empieza comprando una casa económica, de alrededor de 180,000 pesos, pero algunos de ellos podrían ascender en su trabajo y adquirir después una vivienda más grande. De no atender esta necesidad, Urbi vería cómo sus usuarios se van con otra empresa constructora o los clientes pueden desanimarse de vender su casa.

Lilián Rodríguez es una de los primeros clientes de este programa de venta de vivienda usada o ‘prehabitada’, como prefieren llamarle en Urbi. Vivía en una casa en una de las colonias de Urbi en Mexicali, llamada Monte Carlo. La compró hace siete años en 300,000 pesos y los valuadores calcularon que ya podía venderse en 600,000. Ella y su esposo decidieron vender para cambiarse a una casa más grande, porque ahora tenían dos hijos y hace siete años, sólo uno. “Un año estuvimos batallando para vender la casa y no lo logramos”.

Luis Elizondo, director de Vivienda Media y Residencial de Urbi, considera que todos salen ganando, porque Lilián y su familia pueden cambiarse de inmediato a otro fraccionamiento y la constructora tiene una casa más que vender, y la puede ofrecer a una base de datos más amplia que la que Lilián podría conseguir.

El programa se llama Urbi Casa Capital Plus y con él, la desarrolladora se compromete a tomar en cuenta el nuevo precio de la vivienda, para la venta de una casa nueva. Llega a un acuerdo con la institución que da el crédito para pagarlo.

El programa sólo cubre a las familias que quieran cambiarse de una casa de Urbi a otra de la misma constructora. Este tipo de programas no ha sido desarrollado por competidoras, como confirma un vocero de Casas GEO.

El mercado de vivienda usada tiene que superar ciertos obstáculos, señala Óscar Regalado, director de Estrategia y Producto de Banca Hipotecaria de Banamex. “El principal reto es de cultura financiera”, considera, “en México la mayoría de las familias que compra una vivienda planea vivir en ella el resto de sus años”. En otros países, explica, la vivienda se compra casi como se adquiere un coche, pensando en las necesidades actuales y en que se va a cambiar después.

Hay otro problema, legal, porque de los poco más de 20 millones de viviendas habitadas que hay en el país, siete millones presentan irregularidades. Habría que quitar las que tienen menos de cuatro años de construidas, así que quedarían 15 millones de viviendas susceptibles de entrar al mercado de usadas, lo que tendría un valor de 450,000 millones de dólares, estima Regalado.

Gonzalo Palafox, director de Producto en Hipotecaria Su Casita, coincide en que habría que vencer esos obstáculos. “De cualquier manera, son cuando menos 12.5 millones de viviendas que podrían venderse, es un potencial enorme”.

Hay que romper con la resistencia. Según Elizondo, de Urbi, una familia mexicana se cambia 1.5 veces de vivienda a lo largo de su vida, contra tres o cuatro veces de una estadounidense. Lilián y su familia compraron una vivienda más grande, de más de 1 millón de pesos, gracias al programa.

Tener la posibilidad de vender la casa podría traer efectos también en las colonias, porque los vecinos contarán con un incentivo para cuidarlas más, estima Elizondo. La Monte Carlo, en Mexicali, a pesar de tener más de siete años, mantiene verdes y limpios los parques y jardines, por medio de una cuota mensual de 230 pesos.

Regalado, de Banamex, ve ventajas en este programa. Para Urbi, porque podrá tener más clientes. Y para Lilián, que podrá vivir en el espacio que necesita sin haber pagado desde un principio por metros que no ocupaba.

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