Inversionista a los 25 años

Pasar de ahorrador común a inversionista es posible, todo es cuestión de constancia y disciplin el ahorro normal ya no es suficiente, la mejor opción es destinar una cantidad a fondos de inve
Rafael Sánchez (de pie) compró, junto con sus papás una casa  (Foto: )
Regina Reyes-Heroles C.

Rafael Sánchez Varela Barajas (25) es dueño de una tienda de ropa de deportes en la Gran Plaza de Guadalajara, que le deja unos 20,000 pesos al mes para sus gastos. Se está preparando para su próxima boda, con algunos ahorros y compras con ofertas de meses sin intereses. ¿Qué podría mejorar?

Su negocio lleva operando cinco años y ha reinvertido la mayor parte de las ganancias, excepto lo que utilizó para adquirir la mitad de una casa junto con sus padres. “La verdad es, que por ahora, todo lo que me sobra lo reinvierto en comprar más mercancía o pagar más publicidad y no tengo nada para ahorrar. Aunque estoy pensando ya en eso”, comenta Sánchez. Sin embargo, ya ahorra. Lo que necesita es definir instrumentos que le den mayores rendimientos.

Él y su novia se han comprometido a depositar entre los dos 6,000 pesos al mes en una cuenta de ahorro, y con eso pagan lo que empezaron a comprar para cuando se muden juntos. Han adquirido ya, por ejemplo, una televisión a 12 meses sin intereses.

Pagar ahora los artículos que necesitará después no es la mejor forma de prevenir, opina Juan Carlos Pelayo, director de Allianz-Fóndika, distribuidora de fondos. “La mejor manera de hacerse de sus electrodomésticos no es a 12 meses sin intereses, está comprando caro”. Sugiere que se esfuerce en depositar los mismos 3,000 pesos en alguna inversión y obtenga rendimientos para, después, comprar la televisión al contado, y con descuento.

Convertirse en inversionista tiene ventajas, estima Alonso Rivero Madero, director de Inversiones de Actinver: “Diversificas en varios instrumentos, generalmente emitidos por el gobierno, y más seguros que un pagaré bancario o una chequera”.

Comprador, ahorrador... e inversionista
Sánchez no le presta mucha atención a su cuenta de ahorro porque sólo la usa para ahorrar y pagar lo que compra con su novia Ana Paula. A él le interesa su negocio.

Si siguiera el consejo de Pelayo y depositara los 2,000 pesos al mes, podría comprar la televisión al contado –con mejores precios que a crédito– y tener aún dinero. Con los otros 4,000 pesos, si funciona el plan de inversión, podría adquirir un DVD y un microondas, o seguir ahorrando. “Ya le costó trabajo ganar el dinero, un primer esfuerzo; luego, no gastarlo, el segundo. Que dé un último jalón, indague por las inversiones y busque una mejor opción”, sugiere Pelayo.

Madero está de acuerdo con la recomendación de invertir: “Que dejen su chequera, que no está ganando nada. Siempre dicen que un fondo y una casa de bolsa son riesgosos, pero, a veces, los fondos de inversión somos más seguros que el mismo banco. En una chequera o pagaré bancario el 100% de tu dinero está en un mismo instrumento. En un fondo, por lo general está en 30, 40, 50 o más instrumentos, así que de entrada ya tienes una diversificación”, explica.

Si Rafael y su novia mantienen sus aportaciones en la cuenta tradicional de ahorro en 12 meses es probable que tengan un rendimiento real negativo, lo que significa que gana menos que la inflación. Esto es “grave, y la gente no lo ve. (…) La diferencia entre invertir por arriba de inflación y ahorrar con rendimientos reales negativos puede ser uno o dos años más de esfuerzo”, advierte Pelayo.

Lo que hacen ahora Sánchez y su novia es ahorrar y, al mismo tiempo, tener deudas. Son capaces de depositar una cantidad al mes y sacarla en la deuda a 12 meses sin intereses. “Dar el salto de ahorrador a inversionista es simple porque es meramente la disciplina, que tengas el tiempo de efectivamente hacer tus aportaciones cada mes”, aconseja Alejandro Ritch Grande-Ampudia, director de Productos de Más Fondos.

Ritch recomienda hacer un esfuerzo para el largo plazo y considerar los productos que ofrecen beneficios fiscales. El compromiso con estos productos es que hay que pensar que es dinero para el retiro, una meta que alguien de 25 años ve demasiado lejana.

Si Rafael depositara 2,000 pesos al mes en uno de estos productos, en 40 años acumularía un poco más de 8 MDP, ayudado por el beneficio del artículo 176 de la Ley de Impuesto sobre la Renta. Si decidiera ahorrar el dinero sin el beneficio fiscal, obtendría alrededor de 5.4 MDP. “No es una diferencia trivial”, afirma Ritch, pero si Rafael no puede comprometerse a decirle adiós a una mínima cantidad al mes entonces debe pensar en esta herramienta hasta que esté listo. Ser inversionista implica “ser muy ordenado y disciplinado, lo que en el tiempo te paga”, añade Ritch.

Bienes raíces
Rafael Sánchez dice que en este momento de su vida no ve bondades en el ahorro y no cree aprovechar esta herramienta hasta dentro de unos cinco años. “A mí me gusta emprender y empezar negocios, prefiero crecer mi propio negocio e ir invirtiendo en bienes raíces que dejar un dinero invertido, creo que una casa o un negocio con empuje me pueden dejar más”, explica.

La casa que compró con sus papás la quiere vender pronto e invertir ese dinero en unos terrenos para desarrollarlos, construir la casa en la que quiere vivir y rentar el resto.

Aunque los bienes raíces no se van de donde están, pueden implicar algunos riesgos. “Eran tan buen negocio que se llamaba el negocio de las viudas, todos queríamos vivir de nuestras rentas”, recomienda Leonor Villalobos, asesora en seguros y finanzas personales y coautora del libro Finanzas para niños: Cómo asegurar tu futuro económico y el de tu familia.

El panorama ha cambiado. El mercado mexicano ha evolucionado y rentar no es un proceso sencillo. Hay que considerar el gasto en impuestos, el costo de los contratos y los riesgos que existen, como que el inquilino deje de pagar y haya necesidad de contratar abogados, “se convierte en tu segundo trabajo”, dice Villalobos, y añade que no es mala idea, pero “no es la única forma de inversión”.

La asesora aclara que es importante analizar si el riesgo y el trabajo que implica rentar es algo que Rafael está dispuesto a hacer y lo incita a dar el salto a ser inversionista y tener siempre una cantidad de dinero líquido para prevenir los gastos que llegan con los bienes inmuebles, como el mantenimiento o el cambio de contrato. “Y si todo está invertido es problemático”.

Si tiene seguro, que le aplaudan
Rafael tiene un seguro de gastos médicos mayores por el que paga unos 7,000 pesos al año. No muy común en los mexicanos, pues hay más demanda por los seguros de automóviles que los médicos, según información de la Condusef.

Villalobos dice que es un acierto que el joven haya decidido obtener un seguro médico y recomienda que piense en adquirir uno que incluya el de vida, incapacidad o supervivencia, y un plan de inversión. Sobre todo, porque “conforme pase el tiempo va a pagar más (por el seguro de gastos médicos mayores), una persona de 74 años puede pagar 95,000 pesos al año. Es buena idea hacer un esquema en el que el seguro tenga un sistema de ahorro que te dé una renta mensual para pagar tu seguro cuando seas un adulto mayor”, agrega.

Un seguro de vida de unos 100,000 dólares que incluya un plan de inversión cuesta unos 12,000 dólares al año, lo que equivale a unos 1,000 pesos al mes. “Es dinero recuperable, no sólo lo gastas en seguros”, destaca la asesora.

¡Salte!, ¡salte!, ¡salte!
Rafael tiene opciones. Lo primero que le recomiendan los expertos es dejar de comprar a 12 meses sin intereses si no necesita los productos el mismo día; coinciden en que podría sacarle más jugo a su dinero si invirtiera un tiempo y luego comprara al contado.

Los expertos coinciden en que siga apartando una cantidad para invertir a largo plazo, un respaldo para sus negocios de bienes raíces y los de la tienda. “Hay que quitar un pedacito del 100% para cuando seas viejito y vivir con el 80%, que esa cantidad sea tu 100% y vas a poder vivir igual”, dice Villalobos.

Hay opciones para invertir con sólo 2,000 pesos al mes, ya sea con planes de seguros, dentro del ahorro voluntario de las afore, planes con beneficio fiscal o fondos. Rafael sólo debe decidir dar el salto de ahorrador a inversionista.

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