La lucha por el agua en Medio Oriente enciende focos rojos

Una de las regiones con mayores conflictos en la historia podría ser escenario de otra guerra, ahora por el control del agua
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Témoris Grecko
Autor: Témoris Grecko | Otra fuente: QUO-
ISRAEL (QUO-) -

Mientras el Mar Muerto se seca debido a la reducción de las lluvias, desde la cima del Monte Nemrut, en el sureste de Turquía, es posible apreciar el fenómeno contrario: un nuevo lago. Es la gran presa Atatürk.

Está en el inicio de Mesopotamia, la región donde por vez primera los seres humanos experimentaron la vida urbana, y ahí, los turcos retienen el agua de los históricos ríos Tigris y Éufrates.

De esta manera, tratan de paliar los efectos de la peor sequía que ha sufrido esta zona en décadas. Según la organización ambiental en Medio Oriente Amigos de la Tierra, el Mar Muerto desaparecerá para 2050 si el agua continúa bajando a la misma velocidad que hoy lo hace.

Río abajo, sin embargo, el proyecto ha causado que varias provincias sirias e iraquíes se queden en sequía. En las afueras de Damasco, la capital siria, unos 300 mil campesinos que fueron arrojados del noreste del país por la falta de líquido se amontonan en asentamientos informales.

Unos cientos de kilómetros al sur, un problema similar agrava antiguas enemistades entre pueblos. "Tal y como la guerra por el fuego encendió conflictos entre las tribus prehistóricas, las guerras por el agua pueden resultar de las actuales tensiones por este recurso en los próximos años", advierte un informe de la consultora PricewaterhouseCoopers.

"Oriente Medio es la zona donde la amenaza es mayor", añade. "Las dos terceras partes del agua que se consume en Israel provienen de los territorios ocupados, y cerca de la mitad de las instalaciones hidráulicas israelíes están ubicadas en áreas que no eran parte de él antes de 1967".

El documento se refiere a Cisjordania, tierras donde la ONU estableció que debe crearse un Estado palestino, que Israel ocupa militarmente desde la guerra de 1967 y que colindan con el río Jordán.

En octubre pasado, Amnistía Internacional acusó a Israel de negarles a los palestinos un acceso adecuado al agua y de llevar a cabo políticas discriminatorias contra ellos.

En un informe, detalló cómo es que de la principal fuente del líquido en Cisjordania, el Acuífero Montañoso, Israel se apropia de 80% de lo extraído y deja sólo 20% para el uso palestino. El promedio de consumo de un israelí es de 300 litros al día, dice la ONG, mientras que el de un palestino es de 70 litros.

El documento además describe cómo es que entre 180 mil y 200 mil palestinos en comunidades rurales carecen de acceso al agua corriente y el ejército israelí les impide recolectar agua de lluvia, mientras que los colonos israelíes tienen granjas de irrigación intensiva, frondosos jardines y albercas para natación.

Son unos 450 mil, que consumen la misma cantidad de líquido que el total de la población palestina de Cisjordania, de 2 millones 300 mil personas.

"A lo largo de más de 40 años de ocupación las restricciones que ha impuesto Israel al acceso de los palestinos al agua ha evitado que se desarrolle una infraestructura hidráulica en los territorios ocupados", dice la investigadora de Amnistia Internacional en Israel y Palestina, Donatella Rovera.

"(Esto) les ha negado a cientos de miles de palestinos el derecho a una vida normal, a tener alimentación, alojamiento y salud adecuados", sentencia.

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