El gobierno de EU pagaba miles de dólares a ciberdelincuente

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El gobierno de EU ha contratado ciberdelincuentes que a veces manejan un esquema
El gobierno de EU ha contratado ciberdelincuentes que a vece  El gobierno de EU ha contratado ciberdelincuentes que a veces manejan un esquema
Kim Zetter
Autor: Kim Zetter
(Reuters) -

Albert González, un ciberpirata preso por ataques a la empresa TJX, cobraba 75,000 dólares al año por su labor encubierta para el Servicio Secreto de EU, al que informaba sobre ladrones de tarjetas. González fue arrestado en 2008 por manejar su propio esquema de robo informático.

Un amigo y cómplice de González, Stephen Walt, delató al ciberdelincuente. El año pasado, Watt se declaró culpable por crear un programa de software tipo sniffer, con el que González sacó millones de números de tarjetas de crédito y débito de la red corporativa de TJX mientras trabaja encubierto para el gobierno.

Watt dijo a Threat Level, un blog de Wired.com, que González recibía sus pagos en efectivo, procedimiento regular para proteger a las personas que prestan sus servicios como informantes confidenciales.

El Servicio Secreto declaró que no haría comentarios sobre el pago a informantes. El abogado de González se negó a declarar al respecto.

“Es una cantidad de dinero importante la que se paga a un informante, pero no es desatinado pagarla si el tipo trabaja tiempo completo y entrega buenos resultados”, afirma el ex fiscal federal Mark Rasch. “Probablemente era lo único que hacía, además de asaltar a TJX y acumular millones de dólares.”

Los presuntos pagos a González destacan qué tan involucrado estaba con el gobierno al mismo tiempo que participaba en el mayor robo de identidad en la historia del crimen estadounidense.

A sus 28 años, González enfrenta sentencias por tres acusaciones que abarcan casi todos los encabezados periodísticos relacionados con el robo de tarjetas bancarias en años recientes, incluyendo los perpetrados en contra de TJX, Office Max, Hannaford Brothers, Seven-Eleven y Heartland Payment Systems (que por sí sola puso en riesgo los datos de 130 millones de tarjetas).

A pesar de haber negociado los términos de su sentencia, González enfrentaría una condena de 17 a 25 años en cárcel.

Rasch dice que los 75,000 que recibía González no son nada en comparación con los pagos millonarios que se entregan a los informantes encubiertos en operaciones valiosas y de alto riesgo como las investigaciones relacionadas con la mafia. Pero los pagos hechos a González hacen que las entregas realizadas previamente a informantes de crímenes computarizados parezcan insignificantes.

El ladrón de identidades Brett Johnson, Gollumfun, afirma haber ganado 350 dólares semanales –18,000– mientras cooperaba con el Servicio Secreto en la captura de ladrones de tarjetas.

Pero al igual que González, se descubrió que Gollumfun, en sus horas libres, aplicaba un esquema fraudulento de recuperación de impuestos que le proporcionaba hasta 6,000 dólares semanales.

David Thomas El Mariachi, trabajó encubierto para el FBI entre 2003 y 2004, manejando el sitio The Grifters, en un apartamento a las afueras de Seattle. El FBI pagaba la renta y demás gastos de Thomas y su compañera, además de proporcionarle las computadoras que usaba para la operación encubierta, pero no le daba un salario.

En los años noventa, al informante Justin Petersen Agent Steal se le pagaron 200 dólares semanales por ayudar al FBI a construir el caso en contra de Kevin Mitnick, a la sazón el hacker número uno en el radar del gobierno estadounidense.

Por su parte, González empezó a trabajar para el Servicio Secreto tras ser arrestado por llevar a cabo retiros fraudulentos de cajeros automáticos en Nueva York.

Rasch dice que son muchos los factores que determinan lo que gana un informante: si tienen habilidades técnicas específicas o se han infiltrado en una organización clandestina.; si ponen en riesgo a sus parientes o a sí mismos y si las investigaciones en las que trabajan involucran fondos que el gobierno tiene muchas probabilidades de recuperar.

“Si trabajó en un caso que implica 20 millones por fraude y el gobierno tiene posibilidad de recuperar ese dinero, 75,000 dólares es una minucia”, dice Rasch. El hecho de que el Servicio Secreto haya reclutado a González como informante profesional seguramente reforzó su comportamiento delictivo, ya que sintió que fue recompensado por su interés por las computadoras, según una carta enviada por su hermana a uno de los jueces encargados del caso.

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“Todo esto parecía correcto al principio, pero psicológicamente fue alimentando una obsesión que acabó por convertirse en la ruina de mi hermano”, dijo Frances González Lago a la corte en diciembre.

González recibirá sentencia el jueves en la corte de distrito de Boston por las infracciones cometidas en contra de TJX, Office Max, y Dave & Buster's. Al día siguiente se presentará ante otro juez para la sentencia por los casos de Heartland, Hannaford y Seven Eleven.

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