Las casas ecológicas en Cuba dan techo y orgullo a sus moradores

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Las csasa de CIDEM utilizan material reciclado y mano de obr  Las csasa de CIDEM utilizan material reciclado y mano de obra abundante
Shasta Darlington
Autor: Shasta Darlington
LA HABANA (Reuters) -

"Nunca imaginamos tener una casa como esta", dijo Eric Martínez al entrar a las tres pequeñas recámaras con floreros y fotos de la familia.

Las paredes todavía tienen la pintura fresca y unas cortinas color de rosa cuelgan en las ventanas.

"Cuando pasó el huracán no dejó nada, nada en absoluto", comentó. "No sólo era una casa la que se había destruido, eran muchas".

El huracán Gustav impactó Los Palacios, un pueblo ubicado en la costa cubana, en agosto de 2008; fue una tormenta peligrosa de categoría 4. Dañó 84% de las casas, muchas de ella hechas con madera.

Diez días después, el huracán Ike golpeó gran parte de Cuba, llevando lluvias torrenciales a Los Palacios. Y en noviembre, Paloma golpeó la isla. El gobierno estimó una pérdida de 10,000 millones de dólares.  

Ahora, un programa único ayuda a las víctimas, como los Martínez a reconstruir sus vidas y sus hogares.

“Nadie se imaginaría que podríamos recuperarnos tan pronto. Y cuando tu mismo construyes, se siente orgulloso”, dijo Martínez. 

Se han levantado casas nuevas sobre el recorrido del huracán, en la provincia occidental de Pinar del Río. Muchas de ellas han sido completa o parcialmente construidas con materiales "ecológicos" (los recursos locales se han convertido en materiales de construcción de muy bajo costo) y todo hecho por la comunidad.

El proyecto ha sido creado por el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM).

"En un contexto en donde la energía es muy cara... y en donde los recursos son caros y el entorno ha sido destruido, se tienen que encontrar soluciones locales" explicó el director del CIDEM, Fernando Martirena.

Después de los huracanes, inundaciones y los temblores, el CIDEM se mueve rápido para instalar mini-fábricas utilizando  maquinaria muy básica.

"Por lo general después de un desastre, la opción consiste en montar carpas o uno de estos talleres, " dice Martirena. “Decidimos desarrollar tecnologías para poder regresar poco tiempo después del desastre, organizar a la población local y producir los materiales para casas verdaderas, durables".

En Los Palacios, el CIDEM instaló una minifábrica el año pasado. Cinco trabajadores operan un simple aparato que en base a vibraciones transforma la grava, arena y cemento local en ladrillos. "Esta maquinaria tiene la capacidad de producir 1,200 ladrillos al día, lo equivalente a una casa", dice el gerente regional José Miguel Capote.

Fila sobre fila de ladrillos secos al sol esperan a las familias que los toman para comenzar la reconstrucción, a sólo unas cuadras de distancia.

Más allá de las montañas, un taller parecido a este, produce en ladrillos en serie en Bahía Honda, ciudad costera del norte. En una calle de tipo residencial cercana, René García, trabajador de una cafetería, mezcla el cemento mientras que su esposa ofrecen jugo a uno de los constructores proporcionados por el gobierno.

"Lo que me diga que hago, eso hago", dice García sobre el constructor. "Cualquier cosa para terminar pronto".

En Cuba, el gobierno trabaja muy de cerca con el CIDEM. Ellos cuentan con profesionales para supervisar el trabajo, y garantizan a las víctimas de huracán, el pago de sus empleados para reconstruir sus casas.

El CIDEM ha establecido talleres en 18 países en América Latina, cinco en África y el más recientemente en Asia, con el financiamiento de Suiza y Canadá principalmente.

"Este tipo de tecnología industrial utiliza básicamente la mano de obra, ya que se enfocan a países en desarrollo en donde el desempleo es un problema muy grande", dice Martirena.

"El impacto ambiental es importante para ahorrar energía, más que nada", agregó, indicando que la necesidad de transporte es casi nulo".

Por ejemplo, las casas tienen un costo de hasta 15,000 dólares en Centroamérica. El dinero, es manejado por el gobierno local y organizaciones no lucrativas.

 Orgullo y dignidad

Mileidy Rodríguez, carga a Adrián de sólo 9 meses, mientras algunos trabajadores alisan el cemento en la pared del frente de su casa, que por ahora parece solamente un esqueleto con un baño, cocina de cemento y recámaras hechas de tablones de madera.

"Mi casa, vea en que se está transformando", dice orgullosa. "Viviremos muy pronto en ella, y probablemente mejor que antes". La antigua casa de Rodríguez fue destruida por Gustav, cuando ella y su familia buscaron refugio con su madre.

No se puede aguantar las lágrimas cuando habla sobre el tema. "Imagínese", nos dijo. "Con dos niños y uno en camino, no teníamos casa".

Muchas familias cubanas aún no tienen un hogar. Pero el CIDEM asegura que aquellos que reconstruyan sus casas, sobrevivirán a la siguiente temporada de huracanes.

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