EU quiere que su nueva arquitectura no sea sólo castillos en el aire

La recesión económica ha obligado a los arquitectos a bajarle al nivel de ambición en el diseño de edificios
Kyle Almond
Autor: Kyle Almond
(Reuters) -

Algunos edificios asombrosos han aparecido en ciudades estadounidenses en los últimos cuatro años; edificios como el rascacielos Aqua en Chicago, Illinois, que le apuesta a la creatividad de la arquitectura del siglo veintiuno.

Pero puede haber menos de esos en el futuro cercano, porque la recesión ha forzado a muchos arquitectos a bajarle el nivel a su ambición.

“Muchos proyectos se han retrasado, muchos proyectos se han reducido, muchos proyectos han sido desechados… No es un momento para ver la creación de muchas obras maestras arquitectónicas”, dice Kermit Baker, economista jefe del Instituto Americano de Arquitectos (AIA por sus siglas en inglés).

Baker dice que hoy el énfasis es el precio.

“Creo que muchos de los edificios que están siendo construidos están muy enfocados en manejar el costo”, dijo. “Así que sueles ver menos creatividad en ese ambiente, menos diseños atrevidos, menos materiales exclusivos siendo usados en las construcciones”.

En Aqua, las terrazas curvas varían ligeramente de piso a piso, dándole a la torre de 82 pisoa un aspecto ondulado y suave, como si los famosos vientos de Chicago estuvieran moldeando la fachada. Es una estructura ganadora de premios que se destaca por el diseño innovador de Studio Gang Architects. Pero su construcción estaba en marcha antes de la recesión.

Ahora “oímos que hay más trabajo de renovación que de construcción, hay más adaptaciones de edificios existentes que construcción de nuevos”, dice Baker.

Puede que no sea el trabajo más estimulante para las mentes innovadoras, pero al menos es trabajo en lo que los expertos dicen que se ha convertido un mercado altamente competitivo. Donde había dos o tres firmas compitiendo por un proyecto pequeño, ahora hay 20 o 30, en tanto que las firmas grandes se movilizan para conseguir cualquier tipo de trabajo que puedan.

Las firmas grandes podrían “hacer un rascacielos, pero si pueden conseguir un trabajo más pequeño lo harán, de modo que la firma siga funcionando y puedan mantener a la gente empleada”, dice Robert Campbell, un crítico de arquitectura free-lance que trabaja para The Boston Globe. “Y eso hace que salgan del negocio los que solían obtener esos pequeños trabajos”.

Muchas firmas han tenido que despedir a sus empleados para seguir activos. Según a la Oficina de Estadística del Trabajo de Estados Unidos, los arquitectos con empleo han caído de un promedio de 233,000 en el primer trimestre de 2008 a 217,000 en el primer trimestre de 2009 y a 198,000 en el primer trimestre de 2010.

A Geroge Miller, el presidente de la AIA y socio de la mundialmente reconocida firma Pei Cobb Freed & Partners, le preocupan los efectos a largo plazo de la escasez de empleos en la industria.

“Es realmente difícil para los estudiantes, en estos últimos años, salir de la universidad a encontrar puestos apropiados en el campo”, dice. “Eso nos preocupa realmente porque tememos que vamos a perder a una generación de arquitectos… Va a haber menos de nosotros para hacer el trabajo que se necesita hacer en el futuro”.

¿Cómo será el trabajo arquitectónico en el futuro? Miller dice que probablemente será en diseños energético-eficientes y con enfoques renovados en infraestructura, especialmente en áreas urbanas.

“Vamos a tener que considerar no sólo la construcción individual, sino también la forma en que los edificios encajan en los vecindarios y en las comunidades y en las regiones”, dice. “Debemos tener un plan ahora que considere la infraestructura de nuestras comunidades… Creo que si somos más inteligentes en términos de diseñar centros urbanos, seremos más eficientes en términos de la utilización de nuestros recursos naturales y físicos”.

Los expertos concuerdan en que la arquitectura es una industria cíclica y que el mercado eventualmente se recuperará. La pregunta es cuándo.

“Siempre ha sido de altas y bajas, altas y bajas”, dice Campbell, quien es un arquitecto registrado. “Recuerdo que en 1975 estaba trabajando para una firma prominente en Harvard Square, y bajamos de 68 empleados a 20. Y eso fue en la crisis del petróleo del 74, y eso llevó a una recesión extremadamente brusca, pero corta; no como ésta que ha durado mucho”.

Algunos arquitectos piensan que la recuperación puede estar a la vuelta de la esquina.

“Estamos viendo que el sector privado está subiendo”, dice Thomas Fridstein, jefe de arquitectura global para AECOM, un proveedor de servicios de soporte técnicos y de manejo. “Creo que hemos atravesado lo peor, hemos pasado por lo más duro de la recesión y las cosas están mejorando. Hemos tenido clientes comerciales importantes que nos contactan sobre hablar de proyectos que potencialmente van a volver a comenzar, así que eso es una señal muy positiva”.

Es una señal positiva para la nación, también, porque si los arquitectos están ocupados eso es un buen referente de estabilidad económica.

“Si no lo diseñas, no lo puedes construir”, dice Baker. “Así que los arquitectos son en realidad el primer paso en el proceso para la recuperación”.

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