'El Tren de la muerte' se lleva los sueños sudamericanos

Miles de migrantes pierden la vida o resultan mutilados después de subir al tren que los llevaría al otro lado de la frontera
Un grupo de inmigrantes ilegales se divierte en Arriaga hora  (Foto: )
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(Reuters) -

Algunos lo llaman El tren de la muerte. Para otros es simplemente La Bestia, pero para miles de migrantes sudamericanos que buscan cumplir “el sueño americano” es el mejor transporte gratuito.  

“Allá (en Estados Unidos) tienen  una vida diferente. Aquí trabajamos en pleno sol. Si naces allá tu vida será distinta, vas a trabajar en una oficina, vas a ir a una buena escuela, a la universidad. Yo no creo que les estemos robando su dinero o sus trabajos”, dice a CNN Elvin, un migrante ilegal.

Como él, miles pasan horas en este tren cruzando los 3,200 kilómetros que hay entre Arriaga, en la frontera sur de México, hasta Los Ángeles.

Se calcula que unos 24 mil migrantes tomaron este tren en los primeros tres meses del año. Cientos pierden la vida al caer de La Bestia, otros quedan mutilados bajo sus ruedas y muchos más son víctimas del crimen organizado.

Trabajadores de derechos humanos del gobierno dicen que el año pasado 9,700 migrantes fueron secuestrados a lo largo de seis meses.

Con sólo 19 años, Jessica Ochoa subió al tren de la muerte para llegar a Virginia y ahí trabajar lo suficiente para poder comprarle una casa a su mamá.

Diez días después de dejar atrás a su hija y sus hermanos, Jessica sufrió un grave al accidente: Al caer a las vías, el tren le cortó la pierna derecha.

“Ahí yo no aceptaba que a una niña, por cumplir mis sueños, le hubiera pasado todo eso. Yo tenía que ser la que pasara por eso y no mi hija”, dice Dina, su madre.

Pero Jessica no se detuvo. Orgullosa, prefirió quedarse al sur mexicano antes que volver a El Salvador, convencida de que algún día llegará a Estados Unidos.

Vilma Mendoza, Cónsul de El Salvador en Arriaga, que ayudó a Jessica a superar el trauma de perder una pierna, se pregunta si realmente valen la pena los riesgos por salir de la pobreza centroamericana.

“Alcanzar el sueño americano, implica por lo que logro entender, una estabilidad económica aunque implique la fragmentación familiar, la separación del ser que se ama”.

“No somos malas personas. Sólo buscamos una vida mejor”, dice Elvin, quien ya había sido deportado de Estados Unidos y, al igual que Jessica, regresó al tren a perseguir su sueño.

Aquí con la historia de Jessica y Elvin queda el serial en en video de los testimonios y sueños que comparten los migrantes sudamericanos.

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