Muerte y petróleo en las refinerías clandestinas del Delta del Níger

La producción de diesel en el Delta del Níger pone en peligro la vida de los trabajadores, quienes laboran entre humo, calor y petróleo
Christian Purefoy
Autor: Christian Purefoy
DELTA DEL NÍGER, Nigeria (Reuters) -

El joven cuyo cuerpo brillaba por el petróleo negro y el sudor vertió más petróleo en el fuego. Las llamas subieron, calentando los dos barriles de petróleo a temperaturas explosivas. El joven se alejó a una distancia más segura y una sonrisa ligera invadió su rostro desalentador: había sobrevivido.

"Es un trabajo muy peligroso", explicó mientras nos pedía que mantuviéramos su identidad en el anonimato. "El humo, el calor… no puedo contar cuántas personas han muerto en explosiones porque no logran escapar de las llamas".

Él arriesga su vida intentando refinar diesel de petróleo en los pantanos del Delta del Níger, una zona de Nigeria muy rica en petróleo.

El artilugio con el que trabaja parece un proyecto de ciencias escolar. Su propósito es hervir dos barriles de petróleo para evaporar el diesel, que después desciende atravesando una tubería oxidada, donde es enfriado con agua y gotea lentamente en un contenedor al extremo contrario.

Calentar el petróleo a esas temperaturas con un equipo tan básico es peligroso y tener el diesel destilado a sólo unos cuantos metros de las llamas puede ser letal. Los árboles y el terreno que rodea la zona están oscurecidos por las llamas y las explosiones.

Los cuatro jóvenes que trabajan en las refinerías ilegales mantienen una distancia respetable de las llamas, hasta que es su turno para verter más petróleo en el fuego.

Nigeria es el quinto exportador más grande de petróleo a Estados Unidos, pero una parte muy pequeña del dinero que genera la industria petrolera del país ha sido invertida en su principal región de producción: el Delta del Níger.

Un helicóptero de Shell me lleva a la región, y desde el aire, los sitios de refinería de petróleo ilegal lucen como pequeños pedazos de infierno, con tierra quemada cubriendo pequeños cráteres oscuros que disparan llamas.

Desde el aire pueden verse las instalaciones de Shell que fueron atacadas y los subsecuentes derrames petroleros. Las compañías petroleras, el gobierno y la comunidad, están atrapados en una lucha de culpas para responsabilizar a alguien por el ciclo de violencia.

Mientras tanto, la zona está siendo saqueada. Hay poco desarrollo y la mayoría de la gente vive con menos de dos dólares al día, a pesar de la abundancia de petróleo de la región.

En el corazón del problema se encuentra la corrupción: miles de millones de dólares en petróleo son robados en un negocio ilegal masivo, conocido como "refugio de petróleo".

"Mi cálculo es de 100,000 barriles diarios", explicó Mutiu Sunmonu, director administrativo de Shell. "Incluso es robado en camiones cisterna".

Se vende en el extranjero a 60 dólares por barril, por lo que 100,000 barriles valdrían más de 2,000 millones de dólares al año. El lunes, el mercado de crudo de petróleo rebasó los 80 dólares por barril, su nivel más alto en tres meses.

Nadie ha sido procesado legalmente, pero los informes acusan a los políticos locales y a la milicia por su fuerte participación.

Los jóvenes en las refinerías ilegales almacenan su petróleo en piraguas escondidas, no en camiones cisterna. No son los más beneficiados, y dicen que están cansados de recibir toda la culpa y nada de dinero de la industria petrolera de Nigeria.

Pero cuando pregunté a uno si pensaba que tenía otra alternativa, simplemente lo negó con la cabeza. Se dio vuelta y vertió más petróleo en el fuego antes de que se apagara.

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