Dilma Rousseff: de guerrillera a primera mujer presidenta de Brasil

La futura presidenta de Brasil fue torturada por su participación en movimientos insurgentes de izquierda
dilma roussef  (Foto: Reuters)
Helena Moura
Autor: Helena Moura
(Reuters) -

Dilma Rousseff, quien fue elegida el domingo como la primera mujer presidenta de Brasil, en alguna ocasión dijo a los periodistas que, como la típica chica brasileña de la década de los 50, ella soñaba con convertirse en bailarina.

Pero cuando los 60 vieron surgir en el país la violencia de un brutal régimen militar, ella tuvo que toma algunas decisiones difíciles. "Pronto descubrí que el mundo no tenía lugar para debutantes", dijo Rousseff a los periodistas.

Hija de un emigrante búlgaro con buena educación, de niña tomó clases de piano y fue educada en una escuela católica de habla francesa.

Como luchadora en el movimiento guerrillero de izquierda de Brasil en 1969, cambió su vestido de novia por un uniforme y pasó a la clandestinidad, tomando nombres como Luiza, Wanda y Estela para evadir a las autoridades.

Con su característico estilo de cabello corto y lentes gruesos, se convirtió en una de las fugitivas más buscadas de Brasil, calificada por algunos como una "subversiva Juana de Arco".

Acusada de subversión por el gobierno militar de derecha, sufrió por la desaparición y tortura de sus compañeros marxistas, algunos de los cuales murieron.

Otros alcanzaron el poder, bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el actual presidente de Brasil. Entre ellos estaba el ministro del Medio Ambiente, Carlos Minc y el recientemente destituido jefe de gabinete de Lula, Jose Dirceu.

Cuando los militares por fin lograron arrestarla en 1970, Rousseff, ahora de 62 años, dice que fue severamente torturada con el fin de que revelara secretos.

En 2008 explicó a la revista Istoe, que como prisionera a menudo era atada al tristemente famoso "percha del perico", un aparato de tortura utilizada por la policía militar brasileña, en el que la víctima es suspendida entre dos plataformas metálicas.

"Ellas me dieron choques eléctricos, muchísimos choques eléctricos", detalló a Istoe. "Comencé a sangrar, pero resistí. No les dije ni siquiera en donde vivía", dijo.

Después de su liberación en 1972, el gobierno militar le prohibió participar en actividades políticas.

Con el retorno de la democracia a mediados de los 80, Roussef desempeñó diferentes puestos políticos, uno de ellos, como secretaria de Energía en el estado de Río Grande do Sul, en dónde ganó reconocimiento por su manejo del apagón más grande en Brasil y por convertir al estado en un plan de acción para hacer del país una potencia energética.

Las organizaciones guerrilleras con las que ella estuvo involucrada, como  el Comando de Liberación Nacional, buscaron ganar el control del gobierno a la fuerza. Ellos se inspiraron en la Revolución cubana y otros grupos insurgentes latinoamericanos como las FARC de Colombia. Pero Rousseff desestima las historias de que sabe manejar un AK-47 y de que cometió delitos violentos, como "leyendas".

"Mi participación fue meramente política", dijo al titular de TV Jo Soares en 2008. "Yo tenía más de nueve o 10 grados de miopía", refiriéndose a su mala visión.

En el video oficial de su campaña, el Presidente, Lula, dijo que el pasado de Rousseff no tiene nada de que disculparse y comparó su lucha contra el régimen militar con la de otros héroes. "Una parte de la vida de Dilma me recuerda a la de (Nelson) Mandela", dijo Lula.

"Recuerdo que Mandela una vez dijo que solamente se unió a la lucha porque nunca le dieron otra opción. El tiempo pasó. ¿Y qué sucedió? Él se convirtió en uno de los más grandes símbolos de la paz y unificación del mundo".

Algunos de sus críticos han señalado su participación en el movimiento guerrillero.

Durante una audiencia en el Congreso en el 2008, la futura presidenta calló a un senador y ganó los aplausos al responder a la crítica de que ella violó la ley en los 60 al mentir a la Policía brasileña y por involucrarse en actividades subversivas antimilitares.

"Tenía 19 años, estuve en la cárcel por tres años y fui salvajemente torturada, senador", dijo en una declaración televisada.

"Cualquiera que se hubiera atrevido a decir la verdad a sus torturadores hubiera puesto en peligro la vida de sus amigos. Ellos hubieran los hubieran encaminado hacia la muerte".

Rousseff regresó a la escuela en 1972, graduándose en economía en 1977, de acuerdo con su biografía oficial.

Su habilidad para mezclar su agenda de izquierda con alianzas capitalistas más pragmáticas es una de las razones por la que fue nombrada como ministra de Energía en el 2002.

Rousseff recibe el crédito de la democratización de la energía de Brasil a través del programa Luz para Todos, llevando electricidad a agricultores pobres.

En 2009, fue diagnosticada con un linfoma en etapa temprana. Después de meses de pasar por quimioterapia, ella orgullosamente levantó su peluca en frente de las cámaras cuando ya estaba curada.

Rousseff, que asumirá el cargo el 1 de enero, ha reconocido que ser una mujer en el gobierno no ha sido fácil, y se quejó del tratamiento que le dan en los medios como la Dama de Hierro de Brasil, después de que muchos asesores se quejaron de la forma en que trata a sus subordinados.

"El cuidar el gobierno a veces es como ser madre", dijo a TV Globo. "Debes pedir para obtener resultados".

Rousseff toma posturas conservadoras en algunos temas femeninos. "Estoy en contra del aborto, estoy a favor de la vida", dijo en TV Aparecida, un canal de TV Católico.

Rousseff está divorciada y tiene una hija.

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