Las acciones de EU tienen debilitada a Al-Qaeda, señalan expertos

El grupo terrorista que se hizo notorio tras los ataques del 11-S se encuentra en una fase incierta tras la muerte de Bin Laden
soldados de Al-Qaeda
Estados Unidos acorrala a la organización que fundó Bin Lade  soldados de Al-Qaeda  (Foto: )
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Por:
Pam Benson
Autor: Pam Benson
(Reuters) -

El obituario de Al-Qaeda no se ha escrito, pero a un año del asesinato de su líder Osama bin Laden a manos de un comando estadounidense, una consulta entre expertos y funcionarios de EU dice que el grupo central de la red terrorista se encuentra “desangrado” y podría estar en sus últimos días.

Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN, sostiene que por lo menos los elementos de la organización terrorista con sede ​​en el sur de Asia Central se encuentran en muy mal estado.

“Su historial de fracasos habla por sí mismo: sin éxito en Occidente desde los atentados de Londres, en el 2005, sin ataques a Estados Unidos desde el 11-S, y con casi todos sus dirigentes muertos o capturados”, dice Bergen.

Robert Grenier, exdirector del Centro de Contraterrorismo de la CIA, añade: “El movimiento ha sido en lo esencial marginado”.

Un alto funcionario estadounidense opina sobre Ayman al-Zawahiri, el reemplazo de Bin Laden en el liderazgo de la organización terrorista: “carece del carisma de su predecesor y sus mensajes no tienen la inspiración que era característica de Osama.”

El pasado julio, el entonces director de la CIA, Leon Panetta, dijo que con Bin Laden muerto, Estados Unidos estaba “en posibilidades de derrotar estratégicamente a Al-Qaeda”. Prosiguió y dijo que los líderes restantes del grupo estaban prófugos, y que era hora de “poner la máxima presión sobre ellos.”

Una de las herramientas empleadas con ese fin son los misiles lanzados por aviones no tripulados de la CIA contra integrantes de Al-Qaeda y otros grupos terroristas que operan desde zonas tribales de Pakistán. Aunque el ritmo ha disminuido desde la incursión a la casa de Bin Laden en mayo del 2011, aquellos vehículos han sido fundamentales en la estrategia del gobierno del presidente Barack Obama.

Fran Townsend, colaboradora de seguridad nacional en CNN, y quien fuera asesora del presidente George W. Bush  en contraterrorismo en la época en que fueron lanzados por primera vez estos ataques en Afganistán y Pakistán, los llamó “muy eficaces en dificultarles (a los terroristas) comunicarse, viajar, planear y entrenar”.

Añadió que cree que es fundamental que el programa de aviones no tripulado no se convierta en moneda de cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán. La misma decayó en el 2011, después de la incursión secreta por parte de las fuerzas estadounidenses en Pakistán para atrapar a Bin Laden y un ataque posterior contra las tropas pakistaníes cerca de la frontera con Afganistán, el cual dejó 24 muertos.

Hace poco el parlamento de Pakistán le recomendó a los líderes de su gobierno tomar medidas drásticas ante las actividades de Estados Unidos dentro de sus fronteras, incluyendo el programa de aviones no tripulados.

No hay nada seguro sobre qué saldrá de las conversaciones a puerta cerrada entre el gobierno, militares y funcionarios de inteligencia de ambos países, las cuales podrían trazar el enfoque futuro de EU.

Aunque funcionarios estadounidenses y expertos dijeron que en general esperan que continúen los ataques con aviones no tripulados.

El representante Mike Rogers, republicano de Michigan y presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, no quiso hablar específicamente sobre el programa de aviones no tripulados, pero insistió en que “Estados Unidos no debe ceder en nada de lo que podamos hacer para impedir los ataques contra nuestro país. Para mí cualquiera de esas opciones no son negociables”.

Altos funcionarios estadounidenses dijeron a Elise Labott, de CNN, que los pakistaníes tienen parte en el programa de aviones no tripulados, y que no impiden o informan sobre las cosas que pasan después de los ataques contra objetivos de alto valor. Y los funcionarios dijeron que las fuerzas estadounidenses siguen comprometidas a perseguir objetivos que consideren como amenaza.

“Los combatientes (de Al-Qaeda) de rangos más bajos ya se están uniendo a otros grupos militantes en Pakistán —locales y extranjeros— para conspirar contra Occidente”, dijo el alto funcionario estadounidense. “La realidad es que Pakistán sigue teniendo un ambiente permisivo para el terrorismo”.

Ante la posibilidad de que Al-Qaeda pudiera encontrar otro refugio donde operar libremente para tramar ataques y entrenar reclutas, los expertos se apresuran a señalar que, a pesar de que las capacidades de organización de la célula terrorista dentro y en los alrededores de Pakistán y Afganistán parecen haber disminuido, sus ramificaciones en lugares como Yemen y África del Norte están presentes.

Mientras que al-Zawahiri y sus principales colaboradores no necesariamente dirigen las acciones del día a día de estos afiliados, Grenier dijo que los vínculos entre los comandos Al-Qaeda son “importantes desde el punto de vista psicológico y motivacional, en la medida en que la organización extremista es capaz de presentarse públicamente como un frente unido”.

El vicedirector de Inteligencia Nacional, Robert Cardillo, pronostica que la organización de Bin Laden estará en un periodo de transición durante los próximos dos o tres años, haciéndose cada vez más descentralizada mientras sus filiales regionales lanzarán “la mayor parte de los ataques terroristas”.

Peter Bergen ve la posibilidad de que Yemen se convierta en el principal refugio de Al-Qaeda, como lo fue Afganistán antes de la invasión estadounidense, tras los ataques terroristas del 11-S. "Yemen es lo más parecido a Afganistán en el mundo árabe, topográficamente, (con) falta de control gubernamental y armado militarmente”, añadió Bergen.

Eso inquieta mucho a Rogers, congresista de Michigan, al igual que el hecho de que al-Zawahiri siga en libertad. “Vemos que Al-Qaeda actualmente gana terreno en Yemen. Y ese hombre número dos que estuvo desde el principio (con Bin Laden), el segundo al mando, todavía sigue dando consejos y órdenes y procede muy bien. Pero... no debemos autoengañarnos acerca de que ya acabó este combate”.

Aunque la mayoría de los funcionarios han dicho que la decadencia del núcleo de Al-Qaeda ha eliminado prácticamente la posibilidad de un ataque terrorista contra Estados Unidos, no lo descartan por completo. Y todavía existe la inquietud por ataques en escalas menores o perpetrados por “individuos solitarios”.

Eso ha provocado que muchos en el aparato de seguridad nacional estadounidense adopten lo que Grenier denomina como la doctrina del 1%. “Si existe un 1% de probabilidades de que esto pueda suceder, el asunto se debe tratar como si fuera casi una certeza”, concluyó el congresista.

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