Los nuevos rostros de la indignación en España

Por: Mael Vallejo

El movimiento que arrastró hace un año a millones de personas tras el impulso de Madrid suma nuevos manifestantes, con la llegada del gobierno de Mariano Rajoy

Un año después en la Puerta del Sol

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Españoles de la sociedad civil  Sin Pie de Foto  (Foto: Reuters, )

Un año después de que el movimiento de los indignados contra la clase política y financiera de España conmocionara al mundo, con multitudinarias acampadas en la Puerta del Sol de Madrid, las protestas de 2012 incluyen a otros colectivos, afectados por las medidas tomadas por el gobierno del presidente conservador, Mariano Rajoy, contra la recesión. Como hace un año, gritan lemas como “Que no nos representan” y reclaman un cambio de sistema. 

Se trata de personas mayores o alejadas de las protestas y la política, quienes ante los anuncios de recortes de presupuesto, sobre todo en materia de sanidad y educación, han salido a las calles a protestar. También hay afectados por la crisis bancaria e inmobiliaria, por las que se han rescatado a bancos y entidades financieras, pero con los que la población ha perdido sus ahorros y su patrimonio. 

Estas son algunas de esas historias, de quienes ahora ven la movilización ciudadana como una alternativa para exigir un cambio.

¿Comer o medicarse?

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enfermeros_españa  15M  (Foto: Mariano Suárez)

Rosa, Ángel y Martha llevan toda su vida trabajando en hospitales públicos de Madrid, 30, 35 y 21 años, respectivamente. Son enfermeros y se sienten orgullosos de serlo. Salieron este fin de semana a las calles para protestar contra “la privatización de la sanidad española”. 

Hasta este año, no habían pensado en participar en una manifestación, pero después de que se anunciaran las reformas del sistema sanitario, decidieron hacerlo. Afirman que no piensan acampar ni participar en todos los actos del 15-M, se manifiestan porque “esto no se puede tolerar”, según Rosa. 

“Se está empezando a cobrar a la gente que usa la sanidad pública. ¿Quiénes son los usuarios? La gente mayor. Ellos van a ser excluidos del sistema porque van a tener que pagar por una parte de los medicamentos, por el transporte. Van a tener que abandonar los tratamientos porque no van a tener cómo pagarlos, van a tener que elegir entre comer o medicarse”, agrega Ángel. Exigen que se detengan estas reformas y que no se tiren “décadas de trabajo a la basura. Antes, todos tenían acceso a la sanidad pública. Y ahora va a ser sólo para los ricos”, dice Martha.

Sin ahorros tras un sueño financiero

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María Del Pilar y Enrique Carbajal ahorraron durante años para comprarse una casa en la playa. Un amigo de esta ama de casa de 52 años y este empleado de 63 les recomendó comprar acciones de “participaciones preferentes”. No dudaron cuando en el banco les hablaron de un interés del 6% anual sin riesgo.

Tres años después, marcharon junto con los indignados. “No se nos puede engañar de esa manera, se han quedado con nuestro dinero”, dice Enrique. Como ellos, hay centenares de afectados por las acciones de empresas que sólo pueden venderse entre particulares. Cuando la compañía va bien, el dueño “gana” dinero, aunque no puede retirarlo, a no ser que venda esas acciones para obtenerlo. Si la empresa va mal, no hay nadie que respalde a quien tiene esas acciones ni quien las compre. 

“Nos dijeron que la inversión era por cinco años, con un interés fijo y que podríamos retirar ese dinero. Ahora nos han quitado casi el 50% de nuestros ahorros. Nosotros no sabíamos ni qué era eso”, dice María. “No nos queda más remedio que salir a protestar, porque nos ha costado mucho trabajo y años ganar ese dinero, no vamos a permitir que se lo quede otro”.

"Sin dinero ni para tizas en los salones"

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Estas tres maestras de educación primaria aseguran que los cambios han sido paulatinos, pero consistentes. Hace dos años, tenían menos de 25 alumnos en su clase, hoy tienen 40. Recuerdan cuando las vacaciones de verano abarcaban julio y agosto, época que comparan con la actual, en la que deberán trabajar en julio, sin ningún aumento de sueldo ni explicación. 

El año pasado, siguieron las manifestaciones del 15-M desde su casa y a partir de la información de los medios de comunicación. Esta vez, marchan y gritan en la calle consignas que acaban de aprender.

“Por iniciativa de la Unión Europea, España ha tenido que hacer recortes en sus presupuestos y dentro de ellos está el de la educación: se han suprimido cargos de profesores, está duplicándose el número de estudiantes y hay escuelas en donde no hay dinero ni para tiza”, dice Lucía. Por ello, reclaman al gobierno "que deje de meterse con el que debería ser el principal objetivo de cualquier gobierno: educar a sus niños y jóvenes”.

Protestas por el voto en blanco

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activista_españa  15M  (Foto: Mariano Suárez)

Hace unos años comenzaron a movilizarse. “Ellos (los políticos) no nos representan”, dijeron, y empezaron a buscar alternativas. Intentaron votar en blanco en las elecciones, pero se dieron cuenta de que ese voto sólo ayudaba a los partidos mayoritarios. Christian Gómez forma parte de esa agrupación: Movimiento Ciudadano por el Voto en Blanco Computable.

Reclaman una reforma de la ley electoral para que los votos en blanco computen como si fueran de un partido y no se vayan hacia el porcentaje total de votos, "que sea un voto de protesta útil”. Necesitan 500,000 firmas para que su proyecto se discuta en el Congreso. En dos semanas, llevan 5,000 firmas recabadas y esperan tenerlas todas a fin de año. 

“Sabemos que a ningún partido político le interesa cambiar la ley electoral y, aunque hemos tenido acercamientos con ellos para que apoyen la iniciativa, ninguno quiere hacerlo. No importa, somos 150 personas trabajando en eso y con eso es suficiente”, dice Christian, que explica sus logros en administraciones locales de Cataluña. 

La disyuntiva del inmigrante

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ecuatoriano_spain  ecuatoriano_spain  (Foto: Mariano Suárez)

Toda su familia le dice que regrese, pero Walter André, mesero ecuatoriano de 31 años, no quiere. Desde hace cinco años, vive en Madrid y ya no se imagina viviendo en Quito, a pesar de momentos "indignantes" por la crisis económica, como recoger latas de refresco para venderlas. 

“Tal vez allá conseguiría trabajo más fácil, mi familia ya me dijo que ellos me ayudan, pero a mí me gusta vivir aquí, por eso este año decidí juntarme a este movimiento, porque creo que las cosas deben cambiar”, dice. “Conseguir trabajo es casi imposible. Si lo tienes, te explotan. Eso puede cambiar si el gobierno deja de poner la bota en la cabeza a la gente con las reformas", agrega. Los inmigrantes tendrán que demostrar su residencia fiscal en España para recibir la cobertura sanitaria. 

En los últimos meses, le han reducido el sueldo y el horario, por lo que busca otra forma de financiación. Pese a eso, se mantiene firme: “Si estoy en esta manifestación no es porque sea un revoltoso, es porque no quiero tener que irme, quiero a este país que me ha dado tanto y quiero ayudarlo a que salga adelante”.

"Tendríamos que estar cuidando a los nietos"

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Carmelo, un jubilado madrileño de 75 años, camina con energía por la Puerta del Sol. Saluda, sonríe, gasta bromas y recolecta firmas en contra de la congelación de las pensiones, anunciada por el gobierno anterior y que éste ha mantenido.

“Estamos aquí, a nuestra edad, cuando deberíamos estar cuidando a nuestros nietos, porque es intolerable lo que le están haciendo a España, a su gente y sobre todo a sus mayores”, afirma mientras su sonrisa cambia a un semblante serio. “Trabajamos durante años por una pensión digna. Ahora los precios suben, pero nuestras pensiones siguen igual, ya no nos alcanza para nada”.

Los recortes a la sanidad pública son otro golpe que no piensan tolerar. Los pensionistas que no alcancen los 18,000 euros de renta anual aportarán un 10% del precio de las medicinas. “Yo tengo hijos que me apoyan económicamente, pero hay mucha gente que no tiene ese aporte y que ahora va a tener que pagar sus medicamentos, sus consultas. No van a tener con qué vivir. Es increíble cómo los españoles hemos dejado que nos pasen por encima. Nosotros decidimos decir basta y por eso estamos aquí".