Los libios acuden a las urnas por primera vez tras la revolución

La última vez que Libia tuvo elecciones fue hace casi medio siglo; para muchos, el acto de emitir un voto es una novedad
El análisis de las elecciones en Libia
Autor: Jomana Karadsheh y Moni Basu
(Reuters) -

Tras cuatro décadas de exclusión política, los libios acudieron a las urnas este sábado como uno de los primeros pasos para construir una nación libre y democrática. 

La jornada electoral parlamentaria se vio marcada por los disturbios que forzaron cerrar algunas de las casillas, aunque el índice de participación general fue mayor a lo esperado.

La última vez que Libia tuvo elecciones fue hace casi medio siglo. Y para muchos, el acto de emitir un voto fue una novedad tras 42 años del gobierno autocrático de Moammar Gadhafi.

Tan solo en términos de números, la emoción fue palpable: más de 3,500 candidatos compiten por los 200 escaños en la Asamblea y cerca del 80% de los 3.5 millones de posibles votantes se registró para participar.

Mujeres y hombres, jóvenes y viejos, esperaron pacientemente en largas filas en las ciudades y pueblos de Libia que alguna vez fueron zonas de guerra. Después de votar, la gente exhibía su dedo índice derecho con tinta púrpura indeleble como prueba de su sufragio.

Las temperaturas del verano no impidieron la participación de los ciudadanos.

Hasta las 16:00 horas locales, cuatro horas antes de que cerraran los centros de votación, alrededor de 1.2 millones de 2.8 millones de votantes registrados habían emitido su voto, según el presidente de la Comisión Nacional Electoral, Nuri Khalifa Al-Abbar. El 98% de las boletas se utilizaron en todos los colegios electorales, añadió.

A horas de la noche del sábado, después de que se realizaron los últimos sufragios, muchos ciudadanos hacían sonar las bocinas de sus vehículos alrededor de la capital, Trípoli.

La gente se reunió en la plaza principal de la ciudad, alguna vez llamada la plaza Verde, por la filosofía política que Gadhafi destacó en su Libro Verde. Ahora es conocida como la plaza de los Mártires, en honor a quienes murieron durante la revolución del año pasado. 

 “Nunca he votado antes, nunca lo hicimos antes de estas elecciones, por lo que esto es totalmente nuevo para nosotros” dijo un blogero y estudiante de medicina, Ruwida Ashour, desde la ciudad en el oriente de Benghazi. “No será fácil (pero) es nuestro país”.

Hanaa bin Dallah, de 32 años, llevó a su hijo de dos años a las urnas. Estaba conmovida por la participación de tanta gente, a pesar del clima.

"Espero que mi mundo haga la diferencia; no como en el pasado".

Hawwaa BouSaida, de 65, dijo que nunca había ido a la escuela, pero que estaba orgullosa de votar.

"Después de 42 años de ni siquiera saber qué son las elecciones y de estar cegados, ahora votamos por primera vez", dijo.

Akram Mohamed BinRamadan regresó del exilio en Gran Bretaña para luchar con los rebeldes el año pasado. Aún vestido con su atuendo militar, dijo que era tiempo de frenar el combate y empezar con la difícil tarea de reconstruir la nación. "Creo que es tiempo de quitarme esto", dijo. "Este será un país libre". 

Más de 13,000 soldados resguardan las calles este sábado. Pero no todo ha fluido.

En la ciudad de Ajdabiya, al este, cinco casillas abrieron pero otras cuatro cerraron.

Esta semana, los manifestantes en el este que se sienten marginados respecto a los líderes en Trípoli atacaron un almacén y quemaron material electoral. Este incidente es uno de varios ocasionados por ciudadanos que perciben una distribución inequitativa de los escaños en la Asamblea Nacional. 

Las autoridades importaron nuevas boletas electorales impresas en Emiratos Árabes Unidos, pero el cargamento no llegó a tiempo para la apertura de casillas en Ajdabiya.

Otros siete centros de votación en Bengasi también cerraron ante las amenazas contra los votantes por parte de profederalistas.

Algunas podrían abrir más tarde o el domingo, si la situación de seguridad mejora.

Este viernes, fuego antiaéreo afectó a un helicóptero de la Fuerza Aérea libia que transportaba cajas con boletas desde Bengasi a otras áreas cercanas, informó el Ministerio del Interior. Una persona murió. 

No está claro quién está detrás de este ataque.

La votación de este domingo es una prueba para la era post-Gadhafi en Libia. La nueva Asamblea Nacional tiene la tarea de crear un gobierno de transición y una Constitución.

Esta semana, Amnistía Internacional publicó un informe sobre la anarquía en el país y urgió a las autoridades nacionales a controlar las milicias revolucionarias acusadas de cometer violaciones excesivas en contra de los derechos humanos y a establecer un sistema judicial funcional. 

Distintos grupos se unieron para derrotar a Gadhafi, pero permanecieron divididos por regiones. Más de 200,000 libios aún están armados y operan fuera de la ley, según Amnistía. 

Pero la seguridad es solo uno de muchos obstáculos. 

El nuevo gobierno debe encontrar la manera de unificar al país a medida que avance. Este proceso incluye la reconciliación con los leales a Gadhafi.

Y está la tarea de reconstruir la nación devastada por la dictadura y el conflicto del año pasado.

El Consejo Nacional de Transición, gobernante de facto en Libia desde la captura y asesinato de Gadhafi en octubre de 2011, heredó un territorio donde existen pocas instituciones civiles. El nuevo gobierno debe crear una sociedad funcional pese a dicho vacío.

Los libios piden servicios básicos; entre sus prioridades está la atención adecuada en materia de salud. Otros problemas son evidentes: en los caminos hay montones de basura porque no hay un manejo de residuos adecuado. 

Ahmed Shalabi, un doctor libio que estudia un posgrado en Gran Bretaña, dijo que Gadhafi destruyó las instituciones. Desde salud hasta educación, el país debe comenzar de cero.

Votar le pareció algo inverosímil. Ese fue el primer paso para separar a Libia del legado de Gadhafi, dijo. 

¿Y después de eso?

"La Constitución. La Constitución. La Constitución", dijo Shalabi. "Si lo hacemos bien, todo caerá en su lugar".

Carteles y vallas publicitarias de las campañas presentan a los candidatos. La mayoría son tan desconocidos para los libios como el mismo proceso electoral. Gadhafi no cultivó una cultura política.

Pero hay esperanza para el futuro. 

"Si los problemas de Libia son un mosaico, creo que tengo una piza de éste", dijo Awziya Shweigi, una de los miles de candidatos. "Puede ser una pieza pequeña, pero efectiva y que lo completa".

Genetista de profesión, Shweigi ha trabajado para identificar algunos de los cuerpos de las personas que murieron durante el levantamiento de ocho meses. Ahora, ella dice que quiere hacer más.

Frederic Wehrey, del Fondo Carnegie para la Paz Internacional y quien estuvo en Libia antes de la elección parlamentaria, dijo que era cautelosamente optimista sobre la transición de Libia.

"Los retos evidentes de la transición son la falta de desarrollo en el sector de la seguridad y la actividad continua de milicias poderosas", escribió Wehrey en el sitio web de este think tank.

"En la superficie, es tentador ver la situación en el territorio como caótica y alarmante, con hombres armados deambulando por las calles. Pero no todo son malas noticias; en muchos casos, las milicias de hecho mantienen un grado de disciplina, proveen seguridad preelectoral y trabajan con el gobierno para vigilar sus regiones. Así que, al menos por ahora, están bajo control. La pregunta clave es cómo reaccionarán estas milicias a los resultados de la elección y a la subsecuente distribución del poder entre las tribus y los pueblos".

Debido a que es un proceso que prácticamente no existía, es difícil predecir ganadores y perdedores, dijo Isobel Coleman, del Consejo de Relaciones Exteriores. 

"Pero está claro que la religión y la identidad política jugarán un papel vital", escribió en la página web del Consejo. 

También expresó su optimismo, aunque cuestionó si las mujeres tendrán una representación significativa. Alrededor del 45% de los votantes registrados son mujeres. "Un progreso sólido, pero imperfecto", escribió. 

"En teoría, la mitad de los 80 escaños reservados para los partidos políticos son para las mujeres, porque las listas de los partidos políticos están obligados a incluir un número igual de hombres y mujeres", dijo.

Sweigi no se considera una experta para la defensa del presupuesto nacional, pero como mujer representa una gran parte de la sociedad libia, indicó la candidata. Como viuda y madre de seis hijos, señaló que su familia es su mejor activo. 

Ha hecho campaña en las calles, completamente cubierta con la vestimenta islámica, hablando hacia hombres y mujeres. 

Eso es un gran cambio para la nación islámica, dijo Samer Muscati, de Human Rights Watch. 

"Antes no tendríamos tantas fotos de mujeres afuera de los espacios públicos y ahora que se está convirtiendo en algo normal, al menos en Trípoli y algunas otras áreas", dijo. "Así que creo que esta elección está cambiando la participación de las mujeres no solo en política sino en una mayor escala".

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Shweigi ha dicho que no espera ganar este sábado.

Pero ella y muchos otros libios sienten que renacieron después de que Gadhafi murió. Y quieren experimentar los frutos de la revolución. 

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