Mitt Romney pondera la importancia de la religión y la familia en su vida

El candidato republicano habló con CNN sobre temas que normalmente no toca, desde su vida como misionero en Francia hasta momentos dolorosos
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Autor: Kevin Bohn, Melissa Dunst y Courtney Yager
(Reuters) -

Hay una parte de la vida de Mitt Romney que la gente no suele ver. Se trata de la apertura a la fe, la devoción por su familia y su labor como misionero mormón en el extranjero y como líder de la Iglesia mormona en Estados Unidos. 

En una charla poco habitual sobre estos temas, Romney contó a la jefa de analistas políticos de CNN, Gloria Borger, su etapa de dos años y medio como misionero en Francia cuando era un adolescente. El republicano aseguró que aquel periodo le ayudó a cimentar su relación con Dios y a consolidar sus creencias.

El resultado de la charla fue el documental Romney destapado: familia, fe y el camino al poder (Romney Revealed: Family, Faith and the road to Power), en el que el aspirante a la presidencia de EU habla de su vida privada, la religión o la relación con su pareja.

Romney recordó que en su etapa en Francia, a veces caminaba unas 60 horas a la semana para intentar convencer a la gente, en francés, por qué deberían convertirse. Con frecuencia, le cerraban las puertas en las narices.

“Cuando estás afuera, en un lugar extranjero, y solo hablas por teléfono con tus padres una o dos veces al año, que es todo lo que está permitido, y te pasas el día en la calle hablando con la gente sobre tus creencias y religión, y las diferencias que existen entre tus creencias y otras... entonces dices, ‘bien, ¿qué es lo importante aquí? ¿En qué creo? ¿Qué es la verdad? ¿Existe un Dios? ¿Es Jesucristo el hijo de Dios?”, aseguró a Borger.

“Son preguntas que ya no son solo del ámbito académico. Son fundamentales, ya que hablas de ellas todos los días. Por tanto, leí las escrituras con mucho más interés y preocupación, y traté de ir más con Dios por medio de mi propia oración. Y estas cosas me acercaron más a lo eterno y me convencieron de que en realidad existe un Dios. Jesucristo es el hijo de Dios y mi salvador, y estas son cuestiones que siguen siendo importantes en mi vida, definitivamente”.

Dado por muerto

En aquel tiempo, sufrió un accidente automovilístico mientras conducía con el presidente de la misión y su esposa, durante un viaje de seis horas entre París y el sur de Francia. Su coche recibió un golpe de un conductor supuestamente ebrio. El presidente de la misión tuvo que regresar a Estados Unidos por sus lesiones y su esposa murió. En principio, Romney fue declarado muerto, un tiempo que significó "reto y búsqueda en el alma”.

“La persona que estaba sentada a mi lado murió y otros resultaron heridos de gravedad. Mis heridas no eran tan graves como algunos podrían haber pensado. El policía que estaba en el lugar pensó que me encontraba en peores condiciones de las que estaba, y escribió en mi pasaporte, en francés, ‘está muerto’, para distinguirme de los demás. Un reporte de prensa difundido en EU informaba que había muerto en un accidente. Mis padres lo escucharon en los medios, al igual que Ann”, dijo en la entrevista.

Romney, quien era ayudante del presidente de la misión, se quedó para ayudar a dirigir el proyecto, y bajo su mandato aumentó el número de conversos.

De regreso a Boston

Después de que él y Ann se casaran, y tras establecerse en Boston, Romney se convirtió en un líder de la iglesia en ese lugar. Se desempeñó como jefe de la congregación Belmont, en Massachusetts, y entre sus funciones estaba, no sólo encabezar el servicio, sino también aconsejar a las personas, consolar a los enfermos y organizar ayuda financiera para los necesitados.

“Es una parte poco común de mi fe en la que no tenemos un ministerio de tiempo completo. No hay nadie que reciba sueldo por ser pastor y dirigir las ceremonias dominicales. Así que la iglesia llega y dice, ‘nos gustaría que hicieras eso Mitt’. Y así fue durante cerca de 10 años en los que me hice cargo de la congregación o de un grupo de congregaciones, y en ese sentido yo fui como el pastor”.

Este trabajo, y su posterior tarea de dirigir todas las congregaciones de Boston, probablemente sean un asunto destacado en la convención republicana que se celebrará semana, en un intento por mostrar un lado más personal de quien será el candidato republicano.

“Se trata de una experiencia de crecimiento y una experiencia de aprendizaje. Intentas hacer tu mejor esfuerzo para alinearte con el todopoderoso y con lo que Dios podría decir, y por supuesto también buscas conseguir guía por parte de la Iglesia”, dijo a Borger.

Romney y el papel de las mujeres

Su ejercicio del cargo no estuvo exento de polémica. Algunas mujeres de la congregación se han quejado de que no hizo lo suficiente para dar a las mujeres un papel más relevante en las actividades de la Iglesia. Romney aseguró que trabajó duro para que la institución fuera incluyente en ese sentido. 

Sobre su esposa, Ann, recordó que en 1998 le diagnosticaron una esclerosis múltiple, una enfermedad por la que el sistema nervioso puede dejar de funcionar. Familiares y amigos dijeron que fue un momento que sacudió a la familia ya que Ann era conocida por ser la estabilizadora de la familia.

Romney habló del momento en que la pareja fue al neurólogo después de que Ann empezó a tener serios problemas, sin saber si la causa sería fatal. “Estaba muy claro que las pruebas estaban saliendo mal. No podía pararse en su pie derecho sin caerse y cosas por el estilo. (El médico) salió y ella se puso a llorar y también yo me llené de lágrimas, y nos abrazamos el uno al otro, y Ann dijo, ‘algo está muy mal’, y le dije, ‘sí, pero Ann, podemos superar cualquier cosa siempre y cuando no sea fatal’”.

“Yo amo a Ann”, prosiguió, “no porque sepa cocinar y no porque sepa arreglar las cosas en la casa. Amo a Ann por quién es. Y para mí, mientras ella pudiera estar con vida, nuestra vida estaría bien”.

De esta forma, y con uno de los cinco hijos de la pareja viviendo con ellos, Romney comenzó a hacer las tareas de casa, yendo a por alimentos al supermercado y haciendo todo lo que fuera necesario.

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“Luchó. Tuvo buena asistencia por parte de médicos maravillosos y en el transcurso de todos los cuidados que se le dieron, pudo parar en seco la enfermedad. El mal se ha detenido y desde entonces Ann ha estado muy estable. Pero sea cual sea el estado de la enfermedad, solo tenerla cerca hace que mi vida sea completa”.

“Incluso cuando estaba muy enferma, se acurrucaba en la cama conmigo”, dijo Ann Romney en otra entrevista con Borger. “Fue como si hiciera cualquier cosa a su alcance tan sólo para decir un estoy aquí. Sólo quédate ahí, y vamos a estar bien”.

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